CAPITULO 05

2152 Words
Los estragos del trabajo duro de fin de semana y las clases en la cocina ya me iban pasando factura, amo las clases y mi trabajo de medio tiempo en el restaurante, pero mi cuerpo es humano y el cansancio de mis músculos ya lo podía sentir y eso que hoy es solo miércoles. Mis músculos quieren desparramarse sobre la alfombra de mi cuarto y no levantarse por varias horas, con lentitud camino, son las 4 de la tarde, tuve mi última clase hace una hora y decidí ir caminando hasta la casa de los Wilson, me duelen hasta las piernas, pero lamentablemente me quede sin monedas para pagar el pasaje del autobús, a muchos nos ha pasado esto y agradezco que el lugar sea tranquilo para que así pueda caminar en paz. Debería haber llegado hace media hora, pero ando caminando muy lento, supongo que por eso me estoy demorando, es eso o es que ya me perdí. Y si se preguntan ¿Cómo te pierdes entre el camino que siempre recorres? Respuesta fácil, mi cuerpo se movía solo en modo automático y pensé que sería más fácil acortar el recorrido por el frondoso bosque, pero esta claro que mi idea estuvo más que pésima. Estoy dando vueltas y vueltas por los mismos árboles, creo que ya pasé más de 5 veces por este mismo arbusto. Saco mi teléfono para direccionarme con el GPS, aunque lo muevo y estiro mi brazo con mi celular para encontrar señal, solo me da una mísera raya, los enormes árboles no permiten que se ingrese buena señal en donde yo estoy. Ni siquiera puedo llamar al señor Wilson para que me direccione por donde ir Resoplando vuelvo a guardar mi teléfono en mi bolsillo y suelto mi cartera al lado de un árbol, me agachó apoyándome en el gran tronco, estirando mis piernas sobre el creciente césped verdoso que alfombra el suelo. Mi cabeza reposa sobre el árbol y levanto la mirada hacia las altas ramas con muchas hojas y algunas flores rojas. Es muy lindo Creo que es un Crespón o algo así El canto de las aves es como un arrullo en medio de la tarde, agradezco que no haga frío y que la tibia brisa de la primavera envuelva mi rostro descubierto. Solo tomaré un pequeño descanso y volveré a buscar el camino de vuelta. Mis ojos pesan, la calma del bosque me tiene cautivada y relaja los músculos de mi cuerpo, mi cerebro le pide a mi cuerpo que descanse y sin negarme mucho mis párpados van cerrándose lentamente al igual que el toldo de una tienda cuando cierra. Solo serán un par de minutos. Solo unos minutos. Minutos... . . . Un pequeño remezón en el muslo de mi pierna derecha me hace despertar de mi ensoñación, aunque mis párpados siguen un poco pesados y me cuesta abrirlos, con toda la lentitud del mundo acerco mi mano a mi rostro y los paso sobre mis ojos, frotando para tratar de abrirlos. Abro mis ojos acostumbrándolos, otro remezón en mi pierna me hace bajar la mirada hasta esa zona. Una peluda pero tierna ardilla color rojiza está parada en dos patitas mirando con concentración el adorno redondo de mi pantalón, siento sus dos patitas traseras moverse y su cola rosa la tela de mi pantalón. Me mantengo quieta para no asustarla, se ve muy curiosa y hasta dan ganas de acariciarle los cachetes pero no soy tan tonta como para no saber que si las intentan tocar, ellas actúan por autodefensa mordiendo con sus filos dientes o arañando con sus patitas. Admiro lo suave que se ve su pelaje y lo esponjosa que es su cola con algunas líneas de color más claro. Un ligero sonido cerca del lugar me hace prestar atención a mi alrededor, el cielo ya se ve más oscuro, la ardilla ve mi mano moverse y se va corriendo saltando por mi pierna, saco mi teléfono y la pantalla del celular se enciende. 8 pm ¡Diablos! me dormí por mucho más tiempo. Me levanto con pereza y estiró mis brazos, tengo un poco adormecido el cuello por la posición en la que dormí pero masajeo los músculos de esa zona y trato de mover mis hombros para destensarme. Tomo mis pertenencias y con la linterna del teléfono alumbró el piso, mirando bien en no tropezarme con alguna rama o raíz, en lo que iba caminado el celular empieza a vibrar avisando que tengo varias notificaciones. Tres barras de señal ¡Al fin! Reviso bien el teléfono y verifico que tengo varias llamadas perdidas, Amelia y Luca Wilson me han llamado varias veces. También tenía mensajes de ellos. "Livi te he dejamos la cena en el horno, trataré de venir temprano" Amelia "Pequeña, iré a recoger Amelia, las llaves están detrás de la maceta" Luca Esos fueron los primeros mensajes de las 5pm. Luego llegaron otros mensajes a las 7pm. "Linda la comida está intacta ¿aun sigues en la academia? " "Liv, Amelia y yo estamos preocupados, no haz llegado a casa y no contestas las llamadas ¿está todo bien?" "Livi llámanos cuando puedas llámanos, me angustia que no hayas llegado" Esos y más mensajes de la pareja de esposos me han llegado pero no termino de leerlos y no pierdo el tiempo para colocar el GPS. ¡Diantres, en los mensajes parecen muy preocupados! Avanzo caminando por todo el lugar, la oscuridad de la noche no me ayuda mucho pero debo de buscar la salida. Ay Liv, en serio debiste prestar más atención cuando eras exploradora Camino varios minutos, entre árboles y arbustos, el sonido de los búhos entre los árboles es lo único que me acompaña. Me sobresalto al escuchar el crujido de una rama muy por delante de mi, al ser de noche y estar en medio del bosque por instinto paro mis pasos y apago mi linterna. ¿Quien estaría a estas horas en el bosque? Tu, Liv, solo una dormilona como tú He visto en muchos documentales policiales que varios criminales se esconden en los bosque. ¡Caray Liv! no debiste echarte esa siesta Los pasos se escuchan más cerca y busco con la mirada dónde esconderme y lo único que tengo a mi alcance son árboles, corro en puntillas hacia un enorme árbol y me escondo detrás del tronco. Pegandome casi abrazando el árbol, sigo atenta hacia los sonidos. No son una son dos las pisadas que se escuchan y las voces de hombres me alertan que tal y como lo pensaba son personas desconocidas y por ende posibles peligros para mí. Trato de asomar un poco la cabeza y enfocar mi mirada para adaptarme a la oscuridad pero no distingo nada más que una luz acercándose. Pasos sigilosos se oyen a mi lado y por el rabillo de mi ojo miro el movimiento de una sombra acercándose por detrás, me giro rápidamente y soy empujanda hacia el árbol con una mano en mi boca, impidiendo emitir sonido alguno. Con los ojos abiertos en grandes por el susto, distingo el rostro sudoroso del sexy chico pesado. Él me hace una seña para que guarde silencio y nos pega más a ambos hacia el tronco del árbol para que no nos vean. Las gruesas voces se oyen a unos metros. - ¿Dónde se metió ese mal nacido? - Estoy seguro que se fue por aquí, ese maldito. - Debimos golpearlo cuando pudimos, si él nos delata con la policía estamos fritos. - Habla por ti, mis padres jamás dejarían que me pongo un dedo encima. - Mejor cállate imbécil, sigamos buscándolo. Mientras esos tipos avanzan entre los árboles, maldiciendo, escuchamos como sus pasos de alejan. En todo momento, mis ojos inevitablemente no pudieron no mirar hacia Marco. Lo tengo literalmente pegado pecho a pecho, su rostro está a unos centímetros más alto que el mío pero la oscuridad de la noche no me impide apreciar más sus facciones, su mandíbula marca, su respingada nariz, su piel parece muy suave y dan ganas de acariciarla, y no hablemos de sus ojos, esos ojos claros color azul cautivan a cualquiera. Su respiración choca contra mi frente haciendo que sienta un cosquilleo en mi piel. El calor de su amplio pecho se siente bien y por poco suelto un suspiro que retengo. Marco desvía su mirada del lugar en dónde estaban los hombres y ahora centra su mirada en mi, nuestros ojos chocan y el iris de sus ojos atrapan a los míos. Su mirada baja hacia donde aún mantiene su mano sobre mi boca, lentamente él baja su mano dejando a la vista mis labios, paso mi lengua humedeciendo mis labios, sus ojos se enfocan en esa zona mi cara y me hace sentir nerviosa. Muy nerviosa Él parece volver a prestar atención y se aleja de mi, haciendo que deje de sentir su calor corporal. - ¿Que diablos haces aquí Liv?- habla toscamente frunciendo el ceño- ¿Por que estás en medio del bosque a esta hora? - Yo...yo solo me perdí- admito un poco avergonzada. Sus ojos me escudriñan y me despegó del árbol, antes que él diga algo, yo soy la primera en hablar. - ¿Y quienes eran esos tipos?- pregunto. - Unos viejos amigos Marco pasa por mi lado y se encamina entre los árboles. - Entonces ¿por qué nos escondimos de ellos? - No me escondía. - Claro, entonces solo querías poner tu sucia mano sobre mi cara- ruedo los ojos. -Tan solo no quería que me vieran. - Eso es esconderse, espantapájaros- menciono sarcásticamente. - ¿No te cansas de ser sarcástica? - ¿No te cansas de ser un idiota? - Solo cállate y sígueme. Él resopla y continúa caminando, yo le sigo por detrás. Será todo un tonto y pesado pero si él es el único que me puede sacar del bosque, pues lo seguiré. En silencio caminamos entre árboles, hasta que a lo lejos distingo las luces de varias casas y mientras más nos acercamos más casas se van distinguiendo en la zona. Pronto salimos por completo del bosque y nos rodean las casas, varias personas en las calles van y vienen como si nada. Marco camina delante de mi con sus manos dentro de su chaqueta mientras solo mira hacia enfrente. Su ancha espalda me cubre pero no puedo negar que se ve bien. No empieces Liv, deja de mirarlo tanto Seguimos caminado durante varios minutos hasta que él frena y sin percatarme yo que él iba a parar me golpeó con su espalda. -Ah, lo siento- le digo mientras me sobó la frente. - Ya llegamos- avisa señalando la casa que está a unos metros. La casa de los Wilson - Uff- suelto un sonoro suspiro y camino con más tranquilidad. - No deberías andar por ahí sola si aún no conoces bien la ciudad- siento que me regaña y un ligero sonido de preocupación se escucha en su voz. - Solo me desoriente un poco. - No seas testaruda Pinky, hablo en serio, es peligroso estar sola en el bosque. - Si te refieres a tus "amigos", y si son como tú, puedo vencerlos. - No solo ellos, sino también otras personas, la ciudad no es tan tranquila como aparenta, muchas personas viven la mala vida. Su mirada seria me hace contenerme mis comentarios sarcásticos. - Bien, lo tendré en cuenta- me encamino hacia la entrada de la casa. - Deberías decirle a ese chico friki de lentes que te acompañe, así no te perderás. Me giro hacia él y lo miro confundida. - ¿De que estás hablando? - Ese chico del restaurante con el que trabajas. - ¿Hablas de James? ¿Qué tiene él que ver aquí? - Parecían muy unidos mientras le dabas un beso en su mejilla. Lo miro confundida, mi memoria recuerda el fin de semana y las escenas de mi trabajo vienen a mi mente. Mi mirada cambia a una divertida. - Bueno, James y yo preferimos mantener nuestra relación en privado- veo como él aprieta ligeramente la mandíbula. - Entonces no deberías besarlo mientras trabajan. - Solo fue un beso en la mejilla, no pensé que fueras tan mojigato, espantapájaros. - ¿Mojigato? no bromees, soy todo menos eso. - Ah cierto, estoy hablando con el guapo Playboy más solicitado de la ciudad. - ¿Así que te parezco guapo? - ¿En serio solo en eso se enfoca tu cabeza?- ruedo los ojos- ya vete a casa, espantapájaros. - Me iré una vez entres a casa. - No soy una niña pequeña. - Dijo la que se perdió en el bosque estando a unos metros de la salida. Iba a responderle pero la puerta de los Wilson de abrió y la pareja de esposos salen apresurados hacia nuestro lado. Ouhh no quería que me vieran con él
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD