Capítulo 1.
Colin.
Las luces enfocan directamente hacia mis ojos, haciendo que me perdiera un poco. El show continúa mientras que escucho lo cientos de gritos de chicas escandalizadas. Por suerte, era la última canción y luego podría dormir, bañarme y estar tranquilo.
Con poco ánimo, cierro el concierto, esperando que nadie se haya dado cuenta. Bajando las escaleras del escenario, veo a Jane de brazos cruzados y con la mirada frecuente en su celular. Me acerco rápidamente con los labios estirados para recibir un beso mientras aún sostengo la toalla para secarme el sudor, pero ella apenas se me acerca y topa sus labios contra los míos.
– Estoy cansada, vámonos. – Asiento mientras tomo su mano. Recojo mis cosas, me despido de los chicos y me subo al auto para comenzar a conducir. El coche estaba en completo silencio, Jane seguía metida en su teléfono mientras yo intentaba convivir con la sensación incómoda en el estómago que sentía cada vez que estábamos juntos.
– Y…mmh, ¿Cómo te ha ido todo? – Pregunté, intentando romper el hielo. Bajo la misma desesperación, prendí la radio y la dejé en una estación cualquiera solo con la intención de aplacar el silencio.
– Bien. – Respondió, finalizando la conversación. En mi mente repasaba una y otra vez alguna forma de hablarle, de volver a nuestra vieja relación donde nada había pasado.
– Estaba pensando en que…podríamos salir a cenar.
Silencio, por un par de segundos para luego de un suspiro, ella respondiera:
– Ajá. – Se dio vuelta en el asiento del coche, para mirar por la ventana. Suspiré cansado y fijé mis ojos en la carretera.
Todos los días era así, si tenía suerte, podía conseguir conversar con ella al menos un par de minutos antes de que la perdiera de nuevo por el resto del día. Vivimos en la misma casa, pero maldita sea, parece como si fuera mi psicóloga a la que tengo que pedir cita para poder hablar con ella.
Mi relación estaba más que desgastada y podía sentir como todo se caía por la borda. Debía hacer algo, sí, pero no lo hacía porque no tengo ni la más mínima idea de que podría hacer para mejorarlo, después de todo, yo lo había arruinado.
Desde que se supo toda la verdad, Jane y yo tenemos demasiadas peleas, de hecho, siempre peleamos, la tensión nos inunda todo el tiempo y me estoy desesperando. Cada vez que peleamos, ella saca el tema de Jane y me quedo callado, no tengo nada que decir, no puedo defenderme, no puedo decir nada cuando ella saca en cara todo lo que pasó.
Lo mejor sería pensar en algo que pudiera hacer para mejorar nuestra relación. He revisado tantas posibilidades, demasiadas, incluso cenas románticas y vacaciones alargadas, pero nada. Jane no parece querer mejorar su relación conmigo, eso me tiene preocupado. ¿Y si decide romper conmigo?
– Hey, ¿Bajas? – Jane le dio pequeños golpecitos al vidrio para luego caminar en dirección al ascensor. Bajé del auto y tomé mis cosas para correr a su lado. Subimos a mi departamento en completo silencio. Cada uno tomó su camino: Jane a la habitación y yo a la ducha, sin decir ninguna palabra.
Mientras el agua caía encima de mí, daba vueltas la posibilidad de algún tipo de reconciliación o no sé. Se me tenía que ocurrir algo rápido antes de que Jane tomara sus cosas y se largara de mi vida.
Quizás algo de… ¿Romanticismo? ¿Entusiasmo? ¿Pasión?
Me pongo un poco de ropa mientras sigo analizando las cosas. Bóxers es mi única prenda para dormir. Jane está recostada con un libro entre las piernas, quizás si…
Me acuesto a su lado y me arropo rápidamente, la quedo mirando mientras ella parece concentrada en leer. Su cabello ahora es rubio, absolutamente amarillo. Se lo había teñido un mes después de su cumpleaños, dijo que quería dejar todo atrás pero no creo que ayudara mucho, quizás la vieja Jane, la cariñosa y buena chica Jane se había ido junto al rojizo de su cabello, al igual que nuestra relación.
– Te ves hermosa hoy, cariño. – Mencioné. Ella asintió y siguió con la lectura. Me recosté en la cama justo a su lado. Repartí un par de besos por la zona de su clavícula y hombros, sin lograr que ella soltara el libro o algo parecido, no, simplemente seguía como si nada estuviera pasando.
–Jane…–Susurro contra la piel de su cuello. Ella hace un ademan para que me aleje pero aun así, me quedo cerca. Espero que un poco de pasión pueda reanimar nuestra relación, estoy desesperado porque algo diga que todo está bien, desesperado por borrar el pasado.
–Colin aléjate.
–Por favor–Rogué. Tomé el libro y lo dejé encima de la mesa de noche para comenzar a acariciar a mi novia (aunque no lo pareciera)
–Basta.
–Vamos.
– ¡Aléjate Colin, entiende que no! –Chilló, empujándome a un lado y mientras me miraba absolutamente enojada. Fruncía el ceño mientras se acomodaba el pijama, y ahí iba otro intento mío por arreglar una relación que a estas alturas, no tenía ni la más mínima idea si se podía recuperar.
–Maldita sea–Gruñí. Sentí como el lado de la cama se hundía para luego ponerse más ligero. Jane Hale se encontraba saliendo por la puerta del dormitorio con una almohada y una manta. No me jodan.
– ¿A dónde vas?
–A dormir a la sala, buenas noches–Antes de que pudiera decirle cualquier cosa, ella se retiró. Mierda, mierda, mierda. Me quedé en shock absoluto mirando la puerta.
Necesitaba ayuda, ayuda urgente.
Mi relación con Jane estaba en un punto mucho más que crítico, creo que ni siquiera alcanzábamos a ser amigos. Ella parecía que me odiara o algo parecido, era bastante entendible por parte de que la engañé con su mejor amiga y ella se enteró de todo unos días antes de su cumpleaños.
Julie.
Y ahí estaba el otro tema: Julie, Julie, Julie.
Habían pasado alrededor de siete meses y medio del incidente en mi casa, no había vuelto a ver nunca más aquellos ojos llorosos de aquella horrorosa noche. Era la imagen más triste que en mi vida había visto, incluso mucho más que un montón de fans llorando por conocerme, detrás de esos ojos había un corazón rompiéndose. Porque sí, esa noche me había enterado de que ella me amaba, me quería enserio y no por mi dinero, o eso parecía.
Pero nunca en la vida iba a olvidar esa noche, nunca. Cuando di mi elección, cuando la vi saliendo de la fiesta con la ropa pegada a su cuerpo y corriendo por la sala hasta la puerta principal, cuando el portazo finalizó todo, cuando Jane se puso a gritar a todos que se fueran, cuando lloró toda la noche, cuando me decía cuanto me despreciaba y odiaba en esos momentos.
Y aun así, aquí estábamos, juntos a pesar de una relación que parece desmoronarse en cualquier momento.
Esto es una vida.
Lo peor de todo es que entre más lo pensaba, menos entendía porqué seguíamos juntos. Sí, sentía culpa, arruiné a una chica que me amaba y que lo sigue haciendo solo porque no podía olvidarme de Julie, quien me engañó no solo una, sino dos veces, ¿o no? Es decir, ¿podía confiar en que realmente había cambiado? Las dos versiones que recuerdo de Julie son totalmente opuestas y ambas las he amado, pero también me han hecho sufrir y no estoy seguro de poder confiar en ellas, no quiero volver a sentirme como aquella vez.
Jane me ama, Julie no... ¿o sí? No lo tenía claro, sus actitudes me confundían, lo que yo sentía por ella me confundía y aún así, ahí me encontraba, desesperado por arreglar las cosas con Jane para al menos tener una pisca de felicidad, para al menos poder arreglar el daño que le hice.
Tomo mi teléfono y marco el número de Edward. Son las una de la mañana, debe estar muerto pero aun así, no me puedo aguantar la tentación de llamarlo a decir que opina.
– Son la una de la mañana.
– Lo sé.
– Estaba durmiendo.
– Perdón.
– ¿Qué ocurre? – Su voz se escucha cansada y gastada. Típico después de cada concierto. Pobre Eddie.
– Tengo problemas con Jane, lo mismo de siempre, no sé que decir hermano yo solamente…solamente intento hacer lo mejor posible, mejorar, para ella, pero nunca es suficiente.
– Yo ya te dije que es lo que pienso sobre eso, Colin. – Contestó. – Ella solamente está demasiado enojada contigo y con…ya sabes, por lo que ya sabes, de todos modos, sabes cuál es mi punto de vista: Ella era una ovejita, pero la hicieron enojar y ahora muestra lo que es. No digo que sea mala, pero está siendo demasiado cruel, estas intentando mejorar y todos podemos ver cómo te esfuerzas pero ella simplemente no pone atención a tus detalle y esfuerzos y vamos, no entiendo porqué siguen juntos, porqué no ha aceptado terminar, no entiendo porqué se aferra a algo con lo que ella ni siquiera está feliz.
– No sé qué hacer.
– Yo dije que odiaba a Julie, ¿verdad?
– Sheenan…
– Espera, yo la odiaba, pasado, pasado, la odiaba, ahora me agrada, cambió, demostró que las personas pueden cambiar, yo solo digo que…
– ¿Qué?
– Primero, tú amas a Jane.
– Se supone.
– Entonces acabas de confesar que escogiste mal, amigo. La decisión incorrecta. – Dijo. – No se debería suponer que la amas, si la escogiste a ella es porque la amas, ¿O no?
– No lo sé.
– Yo tampoco sabría que decirte hermano, las mujeres son complicadas y por eso he decidido dejarlas fuera de mi alcance. Nos vemos mañana, o pasado, lo que sea, buenas noches.
– Buenas noches.
Corté la llamada para luego dejar mi teléfono a un lado, darme la vuelta para intentar pegar los ojos esa noche con el rostro de Julie clavado en la cabeza, en mis sueños.