Me moví por la cama, intentando conciliar el sueño de nuevo, pero sabía que no me lo podría permitir. Julie saldría de clase en una hora y pediría ir a buscarla. Con mucho pesar me envió en la cama y me estiré. Todos los huesos me crujieron. Estaba muy cansada, agotadísima. Este ritmo de vida me estaba matando. Cogí mi móvil para mirar la hora, las 12:30. Julie salía en media hora, yo había dormido, pero todavía tenía tiempo. Había dos mensajes, de Brook. Sonreí con melancolía, como la echaba de menos. A todas. A todos. A él.
* Me niego a creer que de verdad le hiciste eso a Kian, te conozco y sé de sobra que no eres capaz. *
* Vamos, deja de ignorarnos Kara, somos tus amigas. Por favor, quedemos *
Suspiré antes de eliminar los mensajes, como había hecho con todos los anteriores. Me dirigí al baño a lavarme la cara y los dientes, me vestí con algo sencillo y me dirigí en busca de mi hermana.
-Hola Kara-Me saludó. Llegando a mí.
-Hola pequeña-Le regalé una sonrisa.- ¿Cómo has ido tu día? -Le pregunté cogiendo su manita y empezando a caminar hacia casa.
-Bien, hoy hemos jugado mucho juegos-Y comencé a contarme su día. Asentía de vez en cuando y le regalaba sonrisas para que viera que no hablaba sola, pero en realidad si lo hacía.
Cuando llegamos a casa, calenté los macarrones que tía Elena había traído y servido en dos platos para comer. Ese día, Julie no tenía obligaciones así que fuimos más pronto al hospital. Como cada día, saludamos a la enfermera de recepción que nos ofreció una sonrisa de vuelta y entramos al ascensor. Cuando llegamos al piso correspondiente caminamos hacia la habitación en donde mamá se corresponde.
-Mami-Gritó Julie con alegría.
-Hola cariño-Dijo mamá con las pocas fuerzas que tenía. Cerré los ojos con fuerza para evitar que las lágrimas salieran de mis ojos, y tomando una bocanada fuerte, me disuada a entrar a la habitación, pero la voz de una enfermera me detuvo.
-Espera Kara-Oí que dijeron. Esperé a que llegara, agradeciendo internamente por retrasar el momento de entrar a la habitación.
-El doctor quiere hablar contigo. Es urgente.-Dijo con seriedad. No hacía falta que terminara la frase, sabía perfectamente a que se refería. Asentí notando como las lagrimas se acumulaban en mis ojos pero no las dejé ir.
-Está bien, gracias-Agradecí.
-Lo siento mucho cariño-Me dio un apretón en el hombro antes de darse la vuelta e irse.
Entre a la habitación en donde Julie se encontraba hablando como una cotorra y mamá escuchaba atentamente.
-Hola mamá-Saludé acercándome para darle un fuerte abrazo.
-Hola cariño-Ni siquiera movió los brazos para intentar devolverme el abrazo. No podía, no desde hacía una semana. Suspiré internamente antes de separarme y regalarle la sonrisa más falsa de mi vida.- ¿Cómo estás?-Preguntó.
-Bien-Mantuve la sonrisa. Julie no tardó en volver a hablar, lo que agradecí porque no quería seguir fingiendo la sonrisa. 3 horas después tía Margaret llegó y esa fue mi escusa para despedirme y así ir a hablar con el doctor. De todas formas en tres horas entraba a trabajar así que debía irme de todas formas.
Siguiendo las instrucciones de una de las enfermeras me dirigí al despacho del doctor de mamá.
Sin siquiera prepararme mentalmente para lo que venía toqué la puerta y esperé a que este me indicara que podía pasar.
-Adelante-Oí que decían.
-Hola-Saludé tímida. Este levantó la cabeza y me regaló una sonrisa triste.
-Hola Kara-Saludó de vuelta.- Siéntate por favor.-Le hice caso tomando asiento enfrente.-¿Cómo estás?-Me preguntó amable como siempre. El Doctor Lurel era muy joven, apenas pasaba de los 30 años. Era muy atractivo, y además se notaba que se cuidaba. Por su alianza deduje que estaba casado y lo confirmé cuando Julie le pregunto por sus hijos y este le dijo que tenía un niño de 2 años.
-Bien gracias por preguntaR-Dije cordial-No quiero sonar brusca ni maleducada, pero prefiero que lo suelte ya-Le dije. Este suspiró acomodándose en su silla.
-Esta semana te podrás haber dado cuenta que la salud de tu madre ha empeorado notablemente. Apenas puede moverse, no respira por sí misma, tiene pérdidas de memoria. Y mucho síntomas más que no hace falta que mencionemos-Dijo al ver cómo me secaba las lagrimas.-Me temo, que a tu madre, no le queda más que un día, dos como mucho.-Soltó. No diré que no me lo esperaba, por qué si lo hacía. Sin embargo, me impactó de igual manera. Apoyé mis hombros en mis piernas, escondí mis manos en las piernas y dejé que las lágrimas salieran. Sentí la mano del Doctor en mi hombro, lo que agradecí. Estaba tan shockeada que ni me di cuenta cuando se había levantado.-Lo siento mucho Kara.-Dijo. Negué con la cabeza. Estaba harta de oír esa frase.
-¿Podría ser usted quien hablara con mi tía? No me siento con fuerzas de afrontar esto.-Le pedí alzando la mirada. Este asintió.
-Gracias. Por todo-Agradecí antes de abandonar la habitación. No quería estar sola en estos momentos. Necesitaba a alguien conmigo. Todo este tiempo había mantenido a todos alejados de mí, pero ahora no. Necesitaba a alguien. Necesitaba a Kian...
Cogí el móvil y llamé a Brook, rezando porque me contestara.
-¿Kara?-Preguntó esta del otro lado.
-¿Podemos hablar?-Hable con la voz rota.
-¿Hey estás bien?-No contesté, por qué sabía que si lo hacía me iba a romper.-Estamos todas en Starbucks. Te esperamos.
-¿Está Kian?-Pregunté. No estaba preparada para enfrentarlo todavía.
-No tranquila, solo estamos las chicas.-Me tranquilizó.
-Está bien. Estaré allí en 10 minutos.- Colgué sin dejarla contestar. Por lo general no era tan maleducada, pero si seguía hablando me iba a romper y no quería eso.
Mientras caminaba hacia SB, iba pensando en las palabras del doctor. A mamá solo le quedaban 2 días. Mamá iba a morir. Mamá nos estaba dejando. Busqué en mi bolso las gafas de sol. Debía dar miedo con las ojeras que llevaba. Por suerte no iba maquillada. Cuando entre en SB, la mirada de las chicas no tardó en posarse en mí. La única que sonreía era Brook, y era normal. No había que ser adivina para saber que me odiaban, y era normal. Le había partido el corazón a uno de sus mejores amigos. Si tan solo supieran que yo también lo tenía partido...