Capítulo 4

1163 Words
-Hola Kara-Saludó Arroyo con una sonrisa verdadera. Eso me alivió un poco. Al menos ella no estaba en mi contra. -Hola-Saludé de vuelta sentándome al lado de Brook. Eché una mirada a todas, las cuales o no me miraban o prefería que no lo hicieran por qué me fulminaban con la mirada, sobre todo Lena y Ali.- ¿Cómo estáis? -Pregunté incómoda. -Conteniéndome de saltar encima de la mesa y darte una buena hostia-Soltó Lena con desprecio. -Lena-Gritaron Jane, Meri y Brook al unísono. Esta solo rodó los ojos. -Lena tiene razón. Ni siquiera sé qué hacemos aquí con ella-Soltó Ali con fastidio. Diría que sus comentarios no me dolían, pero si lo han hecho. -Me lo merezco-Reí negando aguantando las lágrimas. -Por supuesto que te lo mereces -Dijo Jane-De todas las formas, ¿no te han dicho que es de mala hablar con la gente con las gafas de sol puestas? -Dijo esta irritada. Suspirando me las saqué y obviamente sus expresiones de sorpresa no se hicieron esperar.- Debo estar peor de lo que pensaba-Dije intentando aligerar el ambiente. -Kara-Una Brook totalmente sorprendida y preocupada me cogió de la cara-¿Qué te ha pasado? -Esto es una mierda-Solté y ese fue mi máximo. Las lágrimas empezaron a salir como cascadas de mis ojos. Bajé la cabeza avergonzada, pero Brook no me lo asignó. Me abrazó, y como lo agradecí. Lo necesitamos. No sé cuánto tiempo estuvimos así, pero no fue mucho tiempo. Cuando levanté la cabeza del hombro de Brook, sus expresiones furiosas se habían sustituido por una de tristeza, justo la que no quería. -No le fui infiel a Kian-Hablé secándome las lagrimas, algo estúpido porque estas seguían saliendo.-Lo amo con mi vida, nunca me atrevería a pasar algo así. -¿Entonces porque le dijiste tal tontería?-Preguntó Ali estupefacta. -Mi vida es muy complicada ahora y Kian estaba sufriendo a mi lado. Debía alejarlo de mí. El no debe cargar con todo esto.-Expliqué. -Es la peor estupidez que he oído nunca Kara. Lo siento, pero eres estúpida. Creo que no hay pero daño que el estar separados. Kian está sufriendo mucho-Me riñó Lena. -¿Te crees que yo no estoy sufriendo Lena?-Alcé la voz más de lo que quise.- Yo también estoy sufriendo mucho, de verdad no os imagináis cuanto. Pero conmigo, Kian  lo pasaría peor de lo que lo está pasando creerme-Intenté volverme a secar las lagrimas, otra vez en vano. -¿Y se puede saber qué es eso tan grave que Kian no puede soportar?-Preguntó esta vez Brook. La miré fijamente antes de hablar. -Estoy trabajando por las noches y de día mi vida se basa en cuidar de mi hermana. Tengo muchas facturas y deudas pendientes. No me puedo permitir ni siquiera un minuto. Kian y yo apenas no veíamos.-Me llevé las manos a la cara. Estaba muy cansada de todo. -¿Y porque no nos pediste ayuda Kara? Entiendo que no quisieras seguir aceptando dinero de los Anderson, pero nosotras te hubiésemos podido ayudar con el dinero. Podemos ayudarte-Dijo Meri. La miré con una sonrisa de agradecimiento. -No chicas.-Negué. -Ni se te ocurra seguir con eso o yo seré la que salte la mesa-Dijo Ali intentando aligerar el ambiente aunque estando seria.-No puedes explotarte de esta forma. Y menos sabiendo que nosotras te podemos ayudar. -Además, si Kian se enterara que lo has dejado por esta mierda de motivo...-Murmuró Jane negando. -¿No es suficiente con el sueldo de tu madre y tuyo? -Este es el mayor motivo.-Dije notando como un nudo se formaba en mi interior. Las lágrimas que en algún momento se habían detenido volvían a caer sin pausa.-Al principio si era suficiente. Pero mamá enfermó.-Sollocé por lo bajo. -Hey, todo va estar bien. Se pondrá bien-Sentí que Brook volvía a abrazarme y del otro lado Jane. -No, no lo hará.-Hipé-Acabo de hablar con su doctor.-Pausé cogiendo aire.-Me acaba de decir-Ni siquiera pude acabar la frase. Sentí más brazos alrededor y eso me hizo derrumbarme más.-Le quedan dos día como máximo chicas.-Solté finalmente. -Kara-Oí que una de ella decía. Lloramos todas, un buen rato. Estaba segura que todos nos debían estar mirando. Por suerte no había mucha gente. -Alrededor de las 10, cenamos y Brook me fue a dejar a mi lugar de trabajo después de haber tenido de batallar con ellas que insistían en que lo dejara. Lo agradecí mucho porque no tenía fuerzas para caminar 1 hora de camino. Cuando llegué tuve que convencer a Brook que un compañero me llevaría de vuelta a casa. Trabajar durante la noche, me sirvió en parte para distraerme al menos un rato. Un mensaje de tía Elena me llegó a media noche, preguntando si estaba bien. Le respondí que si y le dije que si algo cambiaba me avisara que volaría al hospital. Sé que debería estar a su lado, eran sus últimas horas. Pero estaba durmiendo, la habían sedado, y necesitábamos dinero, para su entierro. Qué triste era pensar en eso. Mi turno se me hizo muy corto. El tener que estar alerta toda la noche de un imbécil que a la mínima intentaba entrar a la barra me hizo más amena la noche. Cuando se hicieron las 7, recogí mis cosas, me despedí de mi compañera y salí. Una fuerte brisa me caló los huesos, y para variar no traía chaqueta. Suspiré, probablemente me esperaba un fuerte resfriado. -¿Ya te vas?-Oí la inconfundible voz de Peter detrás de mí. -Hola Pet-Saludé.-Si ya me voy. Oye, se que hasta mañana no cobramos, pero podrías adelantar mi sueldo un día por favor. Necesito el dinero-Le pedí avergonzada. -Claro, no hay problema-Se encogió de hombros. Tan despreocupado como siempre.-Luego se lo diré a mi padre. ¿Oye estás bien? -Preguntó acercándose a mí. -Sí, solo estoy cansada. Oye, estoy pasando por un momento delicado. Tal vez mañana no pueda venir. De todas formas te avisaré, pero por si no te avisara-Le avisé. -¿Puedo ayudarte en algo?-Pregunto preocupado. Peter podía ser un gran mujeriego y un c*****o, pero en este poco tiempo me había demostrado ser una gran persona. -No tranquilo. -Le agradecí besándolo en la mejilla. -Hubiera preferido que fuera en otro sitio, pero de momento me conformo.-Me guiñó el ojo. Rodé los ojos dándome la vuelta para irme.-Nos vemos nena.-Oí que decía. Negué sonriendo. Sin duda un imbécil. Esta vez me fui directamente al hospital, lo que significaba media hora más de camino. Tía Elena y Julie habían pasado la noche allá, y según lo que había dicho mi tía, había llegado algunos familiares de mamá. Genial. Después de 8 horas trabajando lo último que quería era lidiar con ellos. Cuando llegué, puede divisar a unos cuantos parientes en la sala de espera. Los saludé con compromiso, agradeciendo a todos por venir. Hipócritas. Venían cuando mama estaban en el lecho de muerte, pero le habían dado la espalda en su peor momento. Cuando terminé con ellos, me dirigí hacia la habitación. -Hola -Saludé observando el panorama. Julie llorando al lado de mamá, tía Elena llorando de pie, el doctor Lurel mirándome serio pero con una mirada triste y la enfermera mirándome con pena. Era la hora. Me acerqué a la cama de mamá, a la cual se le estaban cerrando los ojos. Estaba cansada.
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD