Capítulo 12

992 Words
Mathias y Mia caminan hacia casa de la última mencionada, deciden ir a pie para bajar la comida. Aunque no es muy buena idea, el aire helado choca la cara de ambos y los marea aún más. Han tomado de más en el restaurante, ambos andan muy alegres. —Será mejor que cojamos un taxi… —Ay Mathias —él levanta una ceja, de nuevo con el Mathias —digo Mathi, ay no sé me suena raro llamarte así. En fin, solo faltan un par de cuadras hasta mi casa… —Vamos a llegar ebrios. —Claro que no, él único ebrio serás tú, yo estoy a la perfección. —Pues claro que yo lo estoy, me tuve que terminar tu último vaso… espero no me multen por dejar mi auto en el estadio… —Mmm no lo creo, era un estacionamiento, no creo que seamos los únicos que hayamos celebrado la victoria. —Tienes razón. Fijo somos los más sobrios de la noche. Caminan lo que les queda para llegar a casa, Mathias sin previo aviso toma la mano de Mia, ella siente un hormigueo recorrer su espalda. Lo observa de reojo y se ruboriza. Esto no puede ser real. Mia le aprieta la mano con fuerza y descubre, una vez más, que todo lo que está pasando es verdad. Que el chico que tanto le atraía hace semanas es el que la acompaña ahora mismo. Llegan finalmente a su casa, se cuestiona en hacerlo pasar o no, pero tiene que, al menos que se le baje un poco el alcohol para poder mandarlo en un taxi. Él ha tenido la gentileza de acompañarla de vuelta, es lo mínimo que puede hacer. —¿Entonces me harás esos pastelillos? —pregunta Mathias desplomándose en el sillón. —Pues no lo creo, estoy cansada —responde Mia haciéndose espacio a su lado. Mathias pasa un brazo sobre los hombros de ella y la mira sonriente, pero que ojos, jamás los había observado de tan cerca. Mia es muy guapa, tiene pestañas enormes, una nariz pequeña y respingada, ¿Cómo no lo había notado antes?   —Eres muy linda —le dice haciéndola ruborizarse una vez más. —Me gustas desde que te conocí, ¿sabías? —No. Pues claro que no lo sabía. ¿Cómo saberlo? Hasta el momento Mathias no lo había demostrado en lo absoluto. Eran buenos amigos, su mejor amigo en la oficina podría decirse, almorzaban juntos todos los días, bromeaban entre ellos y se ayudaban en el trabajo. Pero eso era todo, podría ser así con cualquier otra persona y no por eso significaría algo más. ¿De donde sacaba eso de que le gustase desde que se conocieron? —Lo que pasa es que nunca te había visto como pareja. —Emm… eso dolió. —¡Ay Mia! ¡No te lo tomes a mal! —exclama sonriente depositando un beso en su frente. —Simplemente es que no sabía que podía sentir por ti algo más que una amistad. —¿Y ahora lo sientes? —Pues si, estas últimas semanas la hemos pasado bien, el día que no fuiste a trabajar por tu resfrío te extrañe y bueno hoy te volví a echar de menos por la tarde. —Espero no juegues conmigo Mathias… —no le dice en diminutivo, es que esta hablando en serio, lo quiere, lo quiere en verdad, pero dejar las cosas claras desde un inicio no está de más. —No jugaría contigo, ¿Qué dices? Si te digo que me gustas es porque va en serio… y me llamaste Mathias de nuevo… eso merece un castigo eh. —¿Un castigo? ¿Qué castigo? Mathias la calla con un beso, un beso más apasionado que los anteriores. Mia se deja llevar. Cierra los ojos y apoya sus manos en los hombros de Mathias. Es una sensación inigualable. Difícil de describir con palabras. De lo mejor que le ha pasado. El beso va subiendo de tono, hasta que se ven interrumpidos por unos mensajes al celular de Mathias. Al comienzo los ignoras, pero estos son tan repetitivos que se separan. —Lo siento —dice él cogiendo su móvil. —Descuida, ¿quién es? Mathias resopla al ver su pantalla y lanza el celular al otro sillón —No era nada importante, ¿en que estábamos? —se vuelve a lanzar tras la boca de Mia, pero ella se separa esta vez, él está pasado de copas, ella también, no quiere terminar haciendo algo que no quiere. —¿Qué sucede? —le pregunta Mathias extrañado. —Nada, nada… solo que, estamos pasados de copa. —Mia, venga, no estamos haciendo nada que no queramos. —Eso lo dices ahora, ¿y mañana qué? No quiero ser un polvo de una noche… —Pero no lo serás, quiero algo serio contigo te lo he dicho. Ella sonríe mirándolo fijamente, no lo había dicho tal cuál. Dijo que lo intentarían, eso es diferente. La seguridad con la que lo dice ahora la convence más, pero aún así no del todo. —Esta bien Mathi… pero no quiero que nos pasemos de la raya. —No haré nada que tu no quieras, lo prometo, lento pero seguro, ¿no? Ella lo mira y se lanza a besarlo, una explosión de emociones recorren dentro de ella. Pero esta a gusto con él, eso de que no la obligará a hacer algo que no quiera o de lo que no esté segura, la tranquiliza. Había estado muy tensa pensando que intentaría otra cosa. Sabe que no sería la primera vez de Mathias, pero la de ella sí y por más que ya sean ´´pareja´´ no le entregará su virginidad tan rápido. Tiene que estar segura que es el indicado, segura de que lo que siente es real, porque la primera vez nunca se olvida, tiene que ser con alguien especial.
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