Capítulo 25

1058 Words

La pluma descansó finalmente en su tintero, y Lisette se recostó en su silla, contemplando las páginas que había llenado con lo sucedido durante el día. El hábito de registrar sus pensamientos y acciones era un legado de su madre, reforzado por su estricta maestra. Aquellas palabras ordenadas sobre el papel no solo eran un registro, sino también un refugio que le permitía convertir el caos en claridad. Suspiró, aliviando la tensión acumulada, y dejó el diario en su lugar habitual, perfectamente alineado con el resto de sus pertenencias. Marthe ya no estaba en la oficina; había partido, como solía hacer, a supervisar la preparación de la cena. Lisette recordaba haberla visto marcharse con su habitual determinación, asegurándose de que cada detalle fuese perfecto. Marthe, siempre meticulos

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