Adrián Después de ser corrido por Carlo, solo subo a colocarme una corbata y tomar un saco a juego. No tengo mucho tiempo, y la verdad, tampoco ganas de verle la cara a nadie, deseaba tanto descansar. A pesar de no convivir tanto con Carlo, nos llevamos de maravilla, y ahora con la nueva nana, espero que qué ese vínculo crezca. Se ve que es muy buena en lo que hace. Mi mente viaja a esa dulce sonrisa y esas mejillas sonrosadas, si pequeña figura con lindas curvas. Basta, tienes que poner atención al camino, ella es solo la niñera de Carlo, y tú, no tienes mes porque hacerte ideas mal sanas. Romina, hasta el nombre suena lindo, va tan bien con ella, no Adrián, no, me regaño una vez más, pero mi cerebro parece no querer alejar su rostro de mi mente. Cuarenta minutos después, estoy ent

