Un lobo solitario aulló en el exterior, otro contestó, después se unió un tercero hasta formar un coro de aullidos. Cuando el sonido cesó Tom se quedó esperando junto a la puerta, su rostro era una implacable máscara de granito. La niebla flotaba en el bosque, los densos jirones se arremolinaban junto a la casa, formando una masa espesa. Alargó el brazo y la puerta principal se abrió. La densa niebla penetró en el recibidor, se amontonó hasta que lo cubrió todo. Poco a poco la bruma empezó a condensarse, formando figuras que tomaban consistencia hasta aparecer de forma totalmente corpórea. - ¿Por qué me molestáis esta noche? - era un desafío, sus ojos brillaban de forma peligrosa. Un hombre se adelantó al resto, llevando a su esposa del brazo. Estaba pálida y tenía enormes ojer

