Capitulo 16

848 Words
Resultaba extraño que hubiera aceptado que trabajaran juntos si la encontraba tan irritante. Meg llevó a Jane de vuelta al rancho. Cherry estaba esperándolas en el porche. -¡Lo he conseguido! -exclamó al verla-. ¡He batido mi récord! ¡Y no tenía miedo! Oh, Jane, lo he conseguido. He vencido al miedo. Estoy deseando que llegue el próximo rodeo. -Me alegro mucho por ti -dijo con suave afecto-. Eres una gran amazona y sé que llegarás muy lejos. -Me contentaría con ser la mitad de buena que tú -dijo con ojos brillantes. Jane rió. -Te aseguro que no te resultará nada difícil. -No seas tonta. Tú siempre serás Jane Parker. Has dejado huella en la historia de los rodeos. ¡Eres famosa! Y serás aún más famosa cuando aparezcas en esos anuncios. -Bueno, ya veremos. No pienso contar los huevos antes de tener la gallina. La sesión fotográfica fue tema de conversación durante toda la cena. -Te llevaré a Victoria por la mañana -dijo Joe, prestándose voluntario-. Aunque es posible que pueda hacerlo Tom, si encuentra tiempo libre con lo de las caballerizas. Intentaba tomar el pelo al joven, que comía taciturno su plato de pollo con puré de patatas y judías. Tom levantó la mirada y observó a Jane sin emoción alguna. -Si quieres que te lleve, lo haré. -Gracias, pero ya he conseguido que me lleve alguien -explicó, sonriendo-. Copper tiene que ir al hospital, de modo que iré con él. Tom no dijo nada, pero su mano se apretó sobre el tenedor. -El buen doctor aparece de nuevo, ¿verdad? -En efecto. Es muy conocido en todas partes. Se graduó entre los primeros de su facultad, y es muy inteligente -contestó ella. Tom nunca había tenido las ventajas de una carrera universitaria, y aquel tipo de cosas le molestaban. Había conseguido millones de dólares y era un hombre muy conocido en el mundo de los negocios, pero en ocasiones se sentía incómodo cuando tenía que tratar con otras personas con más estudios. -Papá también es muy inteligente -dijo Cherry, notando la incomodidad de su padre-. Aunque no sea médico, ha conseguido muchos... -Cherry... -dijo su padre, cortando su frase. -Ha hecho muchos amigos -corrigió la joven, sonriendo a su padre-. Y es muy atractivo. Jane no sospechó nada en absoluto. Terminó de comerse su pollo y después tomó su vaso de leche. -El pollo estaba magnífico, Meg -comentó. -Me alegra ver que alguien vuelve a tener apetito -murmuró Meg-. Estaba cansada de cocinar para mí, para Joe y para Cherry. -Supongo que el dolor te quita el apetito de vez en cuando, ¿verdad, Jane? -preguntó la joven con inocencia. -A veces -contestó, sin mirar a Tom. Él levantó su taza de café y la vació. -Será mejor que vuelva con esos libros de cuentas. -Han llegado un par de faxes para ti esta mañana -dijo Meg-. Uno es de una mujer que se llama Julia -añadió, con un extraño brillo en los ojos. -¿Quién es Julia? -preguntó Cherry, arqueando las cejas-. ¡Ah, Julia! La mirada de su padre la acalló. -Supongo que te echa de menos, ¿no te parece? -continuó su hija, sonriendo en secreto. -No lo dudo. Tom pensó en los terribles dolores de cabeza que habría tenido Julia Emory resolviendo todos los problemas mientras él se encontraba en Jacobsville trabajando para Jane. Dejó la servilleta sobre la mesa. -Será mejor que me ponga en contacto con ella. No quiero que mi trabajo aquí le cree ningún problema -dijo a Jane. Jane asintió, pensando que estaba con otras mujeres. No se sorprendió. Era un hombre atractivo y sabía bien que cualquier mujer lo encontraría irresistible en la cama. Se ruborizó al recordar los momentos que habían pasado juntos e intentó disimular concentrándose en su vaso de leche. Cuando Tom se marchó, la conversación se hizo más espontánea y relajada, pero la habitación parecía vacía. -¿haz pensado alguna vez en casarte con el doctor Coltrain? -preguntó Cherry, cuando todos se hubieron marchado. -Sí, lo pensé en cierta ocasión -confesó-. Es muy atractivo y tenemos muchas cosas en común, pero no sentí nunca la clase de atracción que resulta necesaria para casarse con un hombre. -En otras palabras, que no lo deseabas -dijo con toda naturalidad. -¡Cherry! -No vivo en una botella de cristal -dijo la joven-. He oído muchas cosas en el colegio, y papá me deja ver muchas cosas en la televisión, pero no quiero apresurarme con esas cosas a mi edad -añadió, pareciendo muy madura-. Es peligroso, ya sabes. Además, tengo la romántica idea de que sería maravilloso esperar hasta el matrimonio. ¿Sabes que algunos chicos opinan lo mismo? Por ejemplo, Mark. Va al instituto conmigo, y es muy conservador con esas cosas. Dice que prefiere esperar y que sólo lo hará con la mujer con la que se case. De ese modo no tendrá problemas con las ETS. -¿Las que? -Las enfermedades de transmisión s****l -contestó-. Jane, ¿no ves nunca la televisión? Jane se aclaró la garganta.
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD