CAPITULO 15 El aire de la noche pasaba con rapidez sobre el cuerpo de Raven mientras el vampiro la llevaba, cruzando el cielo, hacia su desconocido destino. Estaba mareada y débil, su mente encontraba muy difícil el hecho de concentrarse en un solo pensamiento; al principio, se había obligado a fijar su atención en cualquier parte del paisaje que pudiera transmitir a Gregori. Después de un rato, no era capaz de recordar qué estaba haciendo ni por qué. A un nivel profundo de conciencia, Raven sabía que era el efecto de la droga que la hacía sentirse desorientada y a punto de vomitar; era muy complicado preguntarse dónde la llevaba el vampiro o qué pensaba hacerle cuando llegaran. Una hermosa luna derramaba su luz plateada por las copas de los árboles, convirtiendo todo en un su

