Estaban sobre una meseta; al principio, Raven no pudo distinguir la casa de piedra, construida en un lateral de la montaña. Parecía resplandecer a la luz de la luna, por un instante era un espejismo, después adoptaba una estructura diferente y desaparecía de nuevo. Raven parpadeó rápidamente, captando cada detalle para transmitírselo a Tom. El truco consistía en no permitir que el vampiro supiera que ella pensaba en Tom. Era André el que la castigaba con el dolor cuando se daba cuenta de que intentaba recordar algo acerca de él. Confundida por el efecto de la droga, había estado, brevemente, bajo su poder; ahora se sentía simplemente mareada y molesta. Y muy, muy cansada. - ¿Esta es nuestra casa? –preguntó inocentemente, apoyándose por completo en él. - Estaremos aquí para del

