André levantó a la mujer tirándole del pelo. - Volveré en unos minutos. Procura que a Raven no le suceda nada – dijo con ojos fríos y vacíos- No intentes marcharte, lo sabré de inmediato. - André, quédate –susurró Raven, luchando por él a pesar de sí misma. Él se apartó de Raven con un giro y salió con rapidez, alejándose de la luz, de vuelta al mundo de locura y muerte con el que estaba familiarizado. La mujer agarró a Raven. - Por favor, déjenos marchar. Él es el diablo; nos matará a todos, nos hará sus esclavos hasta que no le divirtamos. Raven intentó levantarse, luchando desesperadamente contra el mareo que sentía. - Él lo sabrá. Puede ver en la oscuridad, oleros y sentir el latido de vuestros corazones -El mismo aire estaba viciado y hablaba de muerte. Con su sensibil

