La revelación de mi supuesto padre me había golpeado como una ola traicionera, llevándose los pocos cimientos que creía tener. Mi 'madre' no era mi madre. Yo no era una huérfana abandonada, sino una bebé robada. La historia, tan intrincada y dolorosa, resonaba con una verdad extraña, una que se sentía más auténtica que todas las mentiras con las que había crecido. Luego de unos minutos, salí del shock en el que había quedado tras la revelación. Miré al hombre que decía ser mi padre, quien, como si entendiera la batalla que se libraba en mi interior, hizo una señal. Los guardias que me custodiaban se alejaron, dejando un espacio vacío que, aunque no me daba libertad, al menos me permitía respirar. Me relajé un poco en el asiento, solté un pequeño suspiro antes de hablar. —¿Y qué me garant

