Entramos al apartamento y nos fuimos directo a dormir. Al día siguiente que me desperté miré que Alex se encontraba de pie y bien vestido. — ¿Adónde vas? ¿Tienes que ir a trabajar? — él me miró y asintió — buenos días, amor. — Buenos días, cariño — él me dió un beso y sentí su fragancia — tengo que ver unos planos que el arquitecto preparó para un nuevo proyecto de viviendas. — Ya veo, está bien — pasé mis manos por mi rostro y acomodé mi cabello — te iré a despedir. Me quedé mirando a Alex fijamente y pensé en lo que había pasado ayer, realmente no me sentía preparada para casarme pero si para algo. — Alex, te voy a devolver la llave de tu apartamento — él se sorprendió cuando le dije esto y se dejó la corbata a medio poner — ¿Qué sucede? — Pensé que ya habíamos arreglado las cosas

