Nicole miró al señor Sinclair pero decidió ignorarlo, ella se sacudió tan fuerte que terminó soltando una de sus manos y me hizo un rasguño profundo en la mejilla. — ¡Alex nunca va a ser tuyo! Él es solo mío y no pienso permitir que me arrebates la felicidad que es solo mía y de nadie más. — ¡Nicole! ¡Suelta a mi hija en este preciso momento si no quieres que te llegue una demanda por agresión! El hombre al que el señor Sinclair esperaba fue el que salió en defensa de su hija. Él me empujó y por poco me voy directo al suelo pero fueron mis amigas las que me detuvieron. — En este preciso momento quiero que te disculpes con Matilde — el señor Sinclair me miró fríamente — ella es una buena amiga de mi nieto y de mi nieta política. — Pero ella estaba agrediendo a mi hija, ¿Acaso no vió có

