4: Recuerdos dolorosos

1650 Words
En el momento que escuché un sollozo por parte de Matilde, la miré, ella estaba llorando. Mis labios besaron sus lágrimas y después la volví a besar en su boca que me llamaba como la miel a la abeja. — Solo déjate llevar, no pienses tanto las cosas — limpié con mis dedos sus lágrimas — te prometo que no te vas a arrepentir. — ¡NO! — ella me empujó — la última vez me dejé llevar y no pensé en las cosas, al final solamente terminaste por herirme. Vete, Alex, no te quiero ver. — Entiendo que no quieras saber nada de mí, pero no me puedo ir. Estás enferma y necesitas estar con alguien, me quedaré hasta que mejores — me levanté y ella me miró — deja que te limpie esos pies. Matilde no dijo nada, tomé un paño húmedo y con cuidado comencé a limpiar sus pies. — ¿Cómo te sientes? — ella miró el vendaje de mi cabeza — ¿Qué te dijeron en el hospital? — No te preocupes demasiado, esto no es nada. Disculpa por haber entrado a tu apartamento así de repente, es solo que… — ¿Es solo qué? — ella me miró esperando la respuesta y sentí mis mejillas sonrojarse — vamos, termina de hablar y no dejes las palabras a medias. — Fue lo que estabas cocinando — balbucee bajito. — ¿Qué has dicho? Lo siento pero por muy buen oído que tenga, no te he entendido una papa. — ¡El olor a lo que estabas cocinando me hizo entrar! — confesé avergonzado — cocinas delicioso y tenía hambre, ¿Satisfecha? — Tú sí que estás loco, no puedes andar entrando en las casas de las personas solo porque te atrae el olor a comida o a cualquier otra cosa — ella empezó a reír — además, no entiendo qué benditos hacías aquí, ¿Acaso me estás acosando? — Ni siquiera sabía que te habías mudado acá, si vine fue porque mi asistente personal me habló de los nuevos inquilinos entonces vine a explicarles las funciones de los apartamentos. — ¿Qué estás diciendo? No entiendo nada. — Estos apartamentos son inteligentes. Tengo que activar un comando de voz para que tú tengas acceso, puedes hacer llamadas, poner música, apagar las luces y otras cosas. Le expliqué a Matilde las funciones y ella veía todo como si fuera una niña de cinco años en una dulcería. Una vez que activé su comando de voz fue que empezó a manejar todo con facilidad. — Bueno, supongo que ya te puedes ir — ella movió sus manos en un gesto de correrme — ush ush, fuera, fuera. — Matilde, me gustaría hablar contigo de todo lo que pasó después que nos acostamos y también sobre lo que sucedió en la boda de Charlize. — Quizás tú quieres pero yo no, vete — su semblante cambió por completo — no te preocupes por mis pies que yo los voy a curar, además no es tan grave. He caminado con heridas peores en el pie, tengo cosas que hacer y ya me hiciste perder una buena parte del día. Miré como Matilde se curó sus heridas, ella puso varias gasas de las que habían en el botiquín y luego se puso en pie. — Bueno, muero de hambre y la comida ya está hecha. Así que adiós. Al recordar el olor de lo que Matilde estaba preparando, mi estómago gruñó y sentí la saliva inundar mi boca. Ella se giró y yo miré a otro lado con una gran vergüenza. — ¿Tienes hambre? — me quedé callado — ¡Responde si no quieres que te vuelva a abrir la cabeza! — Si, muero de hambre. — Vamos. Me sorprendí por lo que Matilde había dicho, la seguí y ella caminó con total seguridad. Puso dos platos en la mesa con todo lo necesario y luego llevó un tazón con lo que había preparado. — ¡El arroz! Se me había olvidado. — No es necesario que traigas todo tú, déjame ayudarte. Matilde a pesar de estar herida de los pies era rápida, en el momento que miré que se estaba acercando al charco de agua le grité para que se detuviera pero fue muy tarde. Ella iba a caer al suelo así que fui corriendo y traté de agarrarla, en el momento que sentí algo suave pero firme en mis manos, me sorprendí, la tenía sujeta de su zona v y uno de sus pechos. — ¡Pervertido! — ella gritó y me dió una bofetada que me hizo caer entonces Matilde cayó encima de mí — ¡Suéltame, degenerado! Perspectiva de Matilde Sentía el corazón a mil por hora, miré el rostro de Alex y supe que lo había golpeado demasiado fuerte. — Lo siento, es solo que fue el instinto — él me miró y lanzó un resoplido — espero que puedas entenderlo, si no pues es tu bronca. Me levanté y él se miraba enojado, no me importaba, al final me tocó zonas que no debía tocar. — En serio que eres salvaje — él se levantó molesto — no puedo creer que una mujer pueda ser tan brusca como tú. — ¡Yo no te mandé a tocarme! Además, te pedí disculpas. Si no las quieres aceptar ya no es problema mío. — ¡¿Por qué eres tan obstinada de hacer todo por tu cuenta?! ¡Yo te iba a ayudar! Al parecer te da alergia si alguien más te ayuda. — ¡Siempre ha sido así! ¿Por qué crees? Soy una mujer gorda, nadie me va a venir a ayudar por mi físico, si tú lo hiciste es porque te quieres sentir mejor con todo lo que me hiciste en el pasado, desde la primera y única vez que nos acostamos hasta lo que dijiste en la boda de Charlize. Flashback. Salía de mi habitación rumbo donde estaban los demás, miré una armadura y por curiosidad me acerqué así que la contemplé, mi susto fue cuando un gato salió de la nada y me empujó directo a este objeto. El estruendo fue enorme y termine debajo de todo este metal. — ¡Matilde! — Alex gritó. Alex, lleno de preocupación, corrió en mi dirección y rápidamente retiró la pesada armadura sin problemas. Me levantó con cuidado y me llevó a la habitación más cercana. Llamaron a un doctor que me atendió, a pesar de que estaba con los ojos cerrados podía escuchar todo. Solamente era una contusión leve y al despertar me miré con una venda en la cabeza. — Mati, estoy tan aliviada de verte bien. Ese susto fue demasiado grande. — Lo siento Charlize — sentí una gran vergüenza — es solo que miré la armadura y me dió curiosidad verla más de cerca, nunca imaginé que se me vendría encima. La organizadora de bodas, con una expresión de disculpa en su rostro, se acercó donde estaba. — Lamento mucho lo ocurrido. Quiero que sepan que hicimos todo lo posible para asegurar la seguridad de todos los invitados. Pero a veces, los imprevistos ocurren y nos enseñan a ser aún más precavidos en el futuro. — No te preocupes, entendemos que estos accidentes pueden suceder. Apreciamos todo lo que hiciste para que la boda de mi amiga fuera especial y memorable. Todos estábamos tranquilos pero un bufido salió de los labios de Alex y la tensión se instaló en el ambiente, ¿Acaso él me miró con rabia? No, no creo, probablemente es debido al golpe… Aunque… Los demás están sorprendidos también. — ¿Es en serio? ¡Por una puta curiosidad casi te mueres! Por favor Matilde se más consciente de tus actos, no eres una chiquilla. ¡Me tienes cansado con tus inmadureces! — ¡¿Quién te has creído para hablarme de esa forma?! — me levanté de la cama y me mantuve en pie con dificultad — hasta donde recuerdo nosotros no somos nada más que una puta equivocación. — Alex, recuerda, los accidentes ocurren y no siempre están bajo nuestro control — Charlize intervino — además no es forma de hablarle a Matilde. — Charlize, no te metas — él me miró — ¿Acaso siempre vas a actuar como si fueras una niña? — ¡Me tienes cansada con tu actitud de querer meterte en mi vida como si tuvieras derecho de hacerlo! Mira Alex, he intentado hacerme de la vista gorda de lo que pasó ese día pero sinceramente tú haces que todo se vuelva una tarea titánica. ¿Acaso te metes en mi vida solo porque Charlize te rechazó? ¡Tal como dijo Emily en el pasado, yo no soy la maldita mujer del proceso! Hablas de inmadurez pero solo vives lamentándote que las cosas con mi amiga no se concretaron y luego quieres venir a meter las narices donde no te corresponden. La tensión en el aire era palpable, me sentí abrumada por los reproches de este idiota y tuve un mareo. En ese momento, Alex, con una mezcla de angustia y amor en sus ojos, se acercó a mí y me tomó entre sus brazos. — ¡Suéltame! — lo empujé y me apoyé en Bastián que se colocó a mi lado entonces lo mire — quiero que se vaya, no me siento cómoda con él aquí. — Ya oíste — Bastián colocó mi cabeza en su pecho — no voy a permitir que vengas a jugar con alguien que quiero como una hermana, vete si no quieres que esto se ponga feo. Alex se fue de la habitación y después de un rato que dijeron que todo estaba bien fue que decidí ir a buscar a este hombre. Sabía que estaba preocupado y no reaccionó bien, mientras iba en el camino escuché una conversación que sostenía con Charlize…
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