— Alex, ¿Acaso ya te vas? Nosotros después de esto iremos a un hotel para hacer unas cuántas actividades turísticas, estoy segura que Matilde se va a calmar.
— No quiero, Charlize — escuché como él cerró su maleta — ya hice lo que venía a hacer aquí y no veo el motivo por el cuál me tenga que quedar más tiempo.
— Alex, sinceramente no entiendo lo que está pasando entre ustedes pero francamente tengo que decir que toda esta situación me tiene confusa. Tú vienes a reclamarle cosas como si fueras su novio o su pareja, sinceramente no entiendo nada de esto.
— No hay nada que entender, Charlize. Es solo que Matilde tiene la capacidad de volverme loco.
— ¿No será que estás enamorado? No te culpo, ella es una mujer preciosa que cautiva a cualquiera.
— No, no es eso. Matilde no se parece en absoluto al tipo de mujeres que me gustan, generalmente son modelos y con cuerpos esculturales.
Esto hizo que mi corazón se fragmentara, una herida más en mi autoestima.
— ¡¿Pues sabes qué?! ¡Vete con esas modelos con cuerpos esculturales!
Fin del flashback
Alex me había herido demasiado no podía dejar pasar las cosas tan fácil. Aquí no era cuestión de ofrecer disculpas solamente.
— Deja de ser tan insegura en ti misma, tú tienes la culpa de lo que te pasa.
— No es culpa mía ser insegura, sino que tantas cosas que las personas cercanas a mí me dijeron fue que me hizo sentir así y eso te incluye a ti.
Alex se levantó y no dijo más nada, terminé de secar el piso. Ya luego nos fuimos a comer en total silencio, prefería las cosas así.
— Pensé que no me ibas a dar de comer después de lo que pasó.
— No soy así, jamás le negaría un plato de comida a nadie; así seas tú. Menos si tengo alimentos de sobra.
— Matilde, sé que ya lo dije, pero, sinceramente lamento mucho lo que te he hecho.
— No te preocupes, al final no eres el único en haberlo hecho. Antes de ti hubieron otros.
No quise decir nada así que seguí comiendo, el timbre sonó y en el momento que me iba a levantar, Alex me detuvo.
— Yo iré, por favor deja que te ayude — él se levantó y caminó en dirección a la puerta — hola Kensy, gracias por esto.
— ¿Quién es? — miré a una mujer en la puerta y estaba bien vestida — que pase, no seas maleducado en tenerla ahí.
La mujer entró y me saludó respetuosamente, Alex la presentó como su asistente personal. Vaya, hasta en eso escoge mujeres hermosas.
— ¿Ya comiste? — ella negó — entonces toma asiento, hay suficiente comida para todos.
Alex fue por todo lo necesario y comimos tranquilos, Kensy era una buena persona y muy amable. Al finalizar el almuerzo ellos se hicieron cargo de lavar todo.
— Te llevaré a tu habitación — Alex me cargó sin problemas — luego llegaré para ver si necesitas algo.
Dejé que me llevará a pesar que no era necesario que lo hiciera, una vez en mi cama decidí empezar a dibujar algunos diseños que vinieron a mi mente.
— Hola — Alex entró mientras se secaba las manos — ¿Cómo estás? ¿Te sientes bien?
— Alex — dejé a un lado mi libreta — dime con toda honestidad, ¿Qué es lo que pretendes con esto?
— ¿De qué hablas?
— No soy tonta, tanta cercanía de tu parte no me hace sentir cómoda. Sabes bien que cuando nos juntamos podemos pelear o estar en paz y no me apetece tener eso en mi vida, sé bien lo que pasó antes y que quizás me hice ilusiones en su momento pero después te hiciste cargo de romper cada una de ellas con tus palabras y no es que te lo esté reprochando, solo te digo que no quiero que vengas a jugar conmigo o a experimentar.
— Me siento mal por todo lo que pasó, no quiero estar en malos términos contigo y espero que podamos ser amigos.
— Acepto tus disculpas, respecto a lo de ser amigos no sé. Déjame pensarlo.
— Muy bien — sus ojos vieron mi libreta — ¿Y esos diseños? ¿Los piensas hacer?
— Estoy preparando un boceto para presentarlo en una convocatoria que están haciendo para diseñadores novatos — le di la libreta y él la empezó a hojear — si acaso llego a ganar, tendré presupuesto suficiente para hacer una pasarela y abrir quizás una boutique.
— Vaya, son muy buenos — él miraba cada diseño con asombro — pensé que lo tuyo eran solamente los vestidos de novia y esas cosas.
— No, de hecho hago todo tipo de diseño. Esa es la cuarta libreta que tengo, las otras las tengo en mi librero.
— ¿Cuándo es la convocatoria?
— Mañana, de hecho. Espero que amanezca mejor de mis pies para poder ir, si acaso me llega a ir bien voy a comprar un carro porque necesito uno.
— Que Dios nos ampare contigo al volante — su tono estaba lleno de temor y empecé a reírme — ¿Sabes? Me gusta verte reír, no te preocupes que mañana vendré a traerte para llevarte a ese sitio, ¿A qué hora es la convocatoria? Para así estar aquí antes de tiempo.
— No es necesario que hagas eso, puedo irme en transporte público — Alex se quedó callado y me miraba fijamente — bien, es a las ocho de la mañana en el centro de convenciones de la avenida central, si cambias de parecer por favor dime para irme en bus o en taxi.
— Estaré aquí a las siete de la mañana — él me dió la libreta y seguido de eso un beso en la mano — quiero hacer las cosas bien a partir de este punto.
— Veremos que nos trae el futuro, solo por favor no vayas a meter las patas porque a la primera te mando a volar bien alto.
— Está bien — él me abrazó — gracias por ser tan buena, Mati.
— Todavía no estás en ese nivel para llamarme Mati — me separé de él — más adelante vamos a ver qué es lo que el destino trae.
Alex se conformó con lo que le dije y después de eso decidió cambiar las gasas de mis pies, él fue bastante cuidadoso en el momento de colocar el cicatrizante, me sentí mucho mejor después de eso.
— Ya sabes, vendré mañana a las siete para pasar por ti. Bienvenida a tu apartamento y si necesitas algo de mí solo le dices al comando que me llamé, agregué mi número personal solo en este piso.
— Te lo agradezco — le sonreí — ahora vete, me despides de Kensy.
Después que Alex se fuera me quedé trabajando hasta tarde, finalmente el sueño me venció y lo único que pude hacer con las últimas fuerzas que tenía fue pedirle al comando que apagará las luces y quedé en total penumbra.
Unos golpes me despertaron, al poner mis pies en el suelo pude sentir que ya estaban mejor. Abrí la puerta y ahí estaba Alex.
— Apresúrate, ve a ducharte — él me cargó en su hombro — no puedo creer que se te pegaran las sábanas, hay que darnos prisa.
Alex me metió a la ducha y con su voz activó el agua a una temperatura perfecta, al salir escogí mi ropa lo más rápido que pude y me arreglé con esmero para estar bien presentable.
— Vamos — tomé mi bolso y mi libreta — antes de que el tráfico nos vaya a dejar atrapados.
Salimos justo a tiempo, llegamos a la hora que era y tuve que sentarme para esperar. Habían demasiadas personas y una chica que estaba al lado me miraba con desdén, preferí quedarme callada antes que empezar con el pie izquierdo.
Los ojos me empezaron a pesar así que terminé por quedarme dormida, me desperté en el momento que nos llamaron y tomé mis cosas entonces caminé donde estaban los demás, sentía algo raro en mi libreta, que raro, es la misma pero la siento diferente.
— La señorita Samantha es una diseñadora muy talentosa, acaba de salir de la escuela parisina de diseño y me gustaría que la evaluaran primero.
La chica que antes me había visto con prepotencia, movió su cabello y me dió en la cara. Sentí la sangre hervir pero decidí dejar pasar eso, no quería ocasionar problemas.
— Vaya, sus diseños son frescos y muy buenos — uno de los jueces se sorprendió — se nota que acaba de salir de la escuela parisina.
Cuando miré en la parte trasera de la libreta, tenía una mancha idéntica a la que la mía tenía y fue en ese momento que abrí lo que estaba sosteniendo en mis manos.
— ¡Esos son mis diseños y no los de esa chica llamada Samantha!...