PRESENTE
DAMARIS
Vivir en Londres nunca fue una de mis prioridades en la vida, la verdad que nunca pensé que viviría aquí tampoco.
Fuimos criadas en este país gran parte de nuestras vidas, mi abuelos están aquí, mis tíos y primos también.
Por eso, en cada verano u oportunidad que teníamos, viajábamos hasta acá para estar todos juntos como familia y si, lo disfrutaba demasiado.
Hasta que todo cambio hace un par de años atrás, cuando conocí al hombre que cambiaría el rumbo de mi vida por completo.
Jamás pensé que el me fuera a marcar de la manera en que lo hice, pero ya ven, el primer amor de una mujer siempre es el más fuerte y potente de todos.
Por diferentes circunstancias se que jamas podremos estar juntos y aunque al comienzo no lo quería entender, con el pasar del tiempo lo comprendí y no me quedo de otra que resignarme a estar sin él y vivir la vida que siempre había querida pero que se vio interrumpido por su presencia en ella.
¿Lo amo? Más que la mierda, pero no es para mi.
Además, mi familia jamás lo aceptaría por quien es él, ya que existe un pasado duro, difícil y lamentablemente muy doloroso, que sería imposible para nosotros pensar en algún futuro juntos.
Y como gran parte de mi familia comenzaría a tener sus vidas en esta parte del mundo, decido seguirlos y no quedarme sola en estados unidos.
Me conozco, se los alcances que puedo tener y no, temía por mi misma por eso seguí a mi familia y aquí estoy, viviendo en Londres desde hace algunas semanas.
Al comienzo me fue algo complicado poder adaptarme a mi nueva vida, no tenia a mis amigos aqui, mi rincon especial y esas cosas, pero con el pasar de los días la vida se me ha hecho más llevadera y he disfrutado bastante tiempo de calidad con mis sobrinos, que cada día están más hermosos.
- No sabia que te tendría el día de hoy, como no me habías avisado - me dice la inconfundible voz de mi hermana mayor, Emilia.
- Si quieres me voy - le digo de manera retadora y ella me da un suave golpe en la cabeza.
- No seas ridícula, me encanta verte y sabes que no lo decía en ese sentido - sonrió por el regaño que me acabo de ganar.
Me acerco a ella y la abrazo por la cintura, dejándome sentir ese calor de hermana mayor y soporte especial que siempre me ha dado.
De las trillizas, yo soy quien más dolores de cabezas le ha dado a nuestros padres o familia en general.
Y aunque tengo una personalidad única, bastante rara y alocada, me amas son condiciones.
Claro esta que he recibido múltiples regaños por las cosas que se me ocurren hacer, desde pequeña a sido así, pero a pesar de eso, mis padres jamás me han limitado en absolutamente nada y me dejan ser quien soy.
La revoltosa Damaris Roig, la oveja negra de la familia a mucha honra.
Mis hermanas solo se ríen de mis travesuras y me cubren en algunas, pero jamás las he involucrado en nada, ya que a pesar de ser iguales, somos bastante diferentes las tres.
Y que decir de mi hermanito, el es un ángel en toda la extensión de la palabra, ese hombre es mi todo y por él, mataría si tuviera que hacerlo.
- Lo sé y donde están mis niños preciosos? - pregunto viendo para todos lados buscando a mis sobrinos.
- Durmiendo, ambos. Así que ni se te ocurra ir a despertarlos, que te cuelgo Damaris - suelta su amenaza en mi contra y yo finjo inocencia.
Puede que en un par de oportunidades haya llegado y despertado a mis pequeños monstruitos para jugar y eso a su madre, no le gusto para nada, porque yo luego me fui y ellos quedaron con las energías a full por varias horas más.
De hecho, mi querida hermana me llamó a las dos de la mañana diciendo de todo, pero ninguna palabra bonita hacia mi persona.
Creo que esa noche sonríe por una hora después de su llamada antes de quedarme dormida.
- Yo no pensaba hacer nada, que feo que digas esas cosas de mi hermana mayor, que feo - me hago la falsamente ofendida caminando hacia su gran sala de estar para lanzarme en su cómodo sillón, donde hasta dormida con mis pequeños mafiosos me he quedado.
- Te conozco, por eso lo digo, hermana menor - suelta ella y yo ruedo los ojos.
- ¿Y tu esposo? ¿Esta haciendo cosas de mafioso? - le pregunto y ella se siente en otro sillón casi frente a mi.
- Hoy no, esta en la empresa de tecnología junto con Carlo - me responde y yo asiento.
- Ese hombre es muy divertido, debería salir con el algún día - le digo la idea que de paso por mi frente.
- No soy nadie para decirte que debes o no debes hacer, pero no creo que eso sea bueno - me dice y yo me quedo pensativa, sin responderle nada por varios segundos.
- ¿Por qué? Ambos somos solteros y mayores de edad, no veo nada malo con querer salir con él - le respondo y ella me ve de manera atenta, de esa forma en que sabe hasta mis más sucios secretos y si, luego de todo lo sucedido con mi hermana hace un par de años, le conté todo y ella a mi.
Creo que hay cosas que solo las dos sabemos y es mejor así, no deseo que nadie me vea de una manera distinta y lo que sucedió conmigo, es un secreto que comparto solo con ella.
- Sabes muy bien por lo que lo digo, no deberías comenzar con algo si tu mente y corazón, están en otro lado - me dice en ese tono que es imposible refutar algo o mandarla al diablo.
No, me habla con ese toque maternal que ni mamá tiene para conmigo y eso que mamá es única, mi heroína, pero no, con Emilia es diferente, siempre hemos tenido una relación diferente las dos.
- No quiero hablar de aquello - le hago saber y ella suelta un suspiro ante mis palabras.
- Esta bien, no tocaré el tema pero debes entender que para continuar, debes dejar atrás el pasado y pensar en el futuro y eso significa, sacarlo de tu corazón si es lo que deseas y si no, luchar por lo que quieres - suelta levantándose y yendo hacia la cocina.
Entiendo lo que me dice, pero ese es el problema, ni yo se lo que quiero.
¿Lo amo? muchísimo. ¿Nos veía juntos en el futuro? Cero posibilidad. ¿Mi familia lo aceptaría? No tengo idea. ¿Él aceptaría estar conmigo dejando de lado de donde vengo? No y eso es lo que más me duele.
Por qué yo por él, dejaría todo o más bien, haría de todo para que mi familia lo aceptara como un m*****o más pero el no, no haría ese sacrificio para estar conmigo.
Por eso nos engaño, utilizo, me hizo creer cosas que no eran, hizo que me enamorara de él para luego dejarme destruida en el piso llorando por su engaño y partida.
Sufrí, como nunca nadie lo va a saber.
Lloré durante días, semanas, meses por semana su partida.
Lo busque en cada rincón que le conocía, días enteros perdiendo mi tiempo yendo a nuestro lugar a ver si aparecía, pero nada.
Se lo trago la tierra, me olvido como si no valiera nada.
Pero lamentablemente su orgullo y mala información sobre como sucedieron las cosas, lo hicieron actuar de la manera en que lo hizo y en que lo sigue haciendo.
Ni Liam o Emilia lo denunciaron, por lo que esta libre por el mundo haciendo de su vida lejos de mi.
El solo hecho de pensar en eso me genera un escalofrío en el cuerpo, porque mientras yo sigo sufriendo por él, el debe estar pasando lo mejor de sus días.
Quizás, gozando con una hermosa mujer cada día para no aburrirse, mientras yo me hundo en mi propia miseria.
Espere, espere todo lo que más pude pero siento que ya no puedo más, ya nuestra historia se acabó aquel día en que nos dijimos adiós o más bien, el lo hizo.
Yo no quería, intente de todas las maneras posibles hacerle entender que podíamos estar juntos, que si luchabamos por nuestro amor, las cosas podían salir bien y a nuestro favor.
Pero sus palabras, aquellas palabras quw de repiten siempre en mi mente, son las que hoy en día me pegan con más fuerzas.
"Yo nunca te ame, solo fuiste un medio para un fin. La historia acabó y lo nuestro tambien"
Las palabras pronunciadas fueron fuertes y un duro golpe para mi corazón, pero más que eso, fue la manera en que me vio, en como las dijo.
Tan frío, ausente, pedante y falto de ese amor que me juro tiempo atrás, hicieron que cayera en cuanta que lo que decía es verdad.
Si, he sido yo todo este tiempo la que sigue pensando en cuentos de hadas, creyendo que el cambiará de parecer y me buscará pero no lo ha hecho y se que no lo hará.
Sus ojos ese día me lo indicaron y es hora, que yo comience a dejarlo de lado.
- Cuñadita, que alegría verte por aquí - la voz de mi mafioso y sexy cuñado se hace presente, así que me giro y pongo de pie para saludarlo.
- Dudo que eso es lo que siento, porque el que este yo aquí, significa que te quito tiempo con mi hermana, tu esposa - le digo dándole un apretado abrazo, el que el corresponde y sonríe mientras lo hace.
- Eso da igual, me la puedo robar en cualquier momento - suelta y me guiña un ojo.
Dios, estos dos aparecen conejos.
- No hagas eso, que mi mente es demasiado creativa y no necesito imaginar como tu y mi hermano...puaj, no gracias, no deseo eso - le digo digo cara de espanto y el lanza y a carcajada.
- No se de que hablan, pero nada de eso sucederá porque la comida ya esta lista. Pasen a la mesa - dice mi hermana y sonriendo nos vamos donde nos indican hasta que veo a Carlo.
- Carlo - lo saludo con una sonrisa amable.
- Hermosa Damaris - dice el, como todo el rompecorazones que es.
- Con mi cuñada te comportas - lo regaña su jefe y mejor amigo.
- ¡No he hecho nada! - se defiende Carlo todos sonreímos -...pero podría hacerlo - dice en un susurro que solo yo escucho.
Me quedo viéndolo atento, contrariada y agitada. No porque me remueva las hormonas de manera enloquecida.
Carlo es guapo, un hombre que hace que las mujeres caigan a sus pies, pero no se porque a mi no me produce nada que no sea un cariño de amistad o de hermano incluso.
¿Qué malo podría pasar si acepto su propuesta?
Pues, no lo sé, pero creo que lo tendré que averiguar y que Will, se vaya al infierno y más allá.
Yo comenzaré a vivir mi vida, como si el, nunca hubiera existido.
-