PASADO
DAMARIS
Subo como puedo la pared que me separa de mi libertad hacia una noche llena de aventuras.
Mis padres a esta hora están descansando según ellos, aunque yo creo que de están toqueteando de la manera en que siempre lo hacen.
Ellos dos no detienen sus demostraciones de cariño de ninguna manera, ni porque estemos nosotros presentes.
Al contrario, creo que papá lo hace con esa intención solo para incomodarnos.
Y mis hermanos, pues...me imagino que también descansando, pero como yo soy la oveja negra de esta familia, en estos momentos estoy arrancando de las garras de los Roig para irme de fiesta, esperando que papá no se entere.
Aunque eso jamás resulta de aquella manera, siempre sabe que estoy haciendo, donde y con quien.
Yo creo que me debe de tener algún GPS en el cuerpo o algo así, por que yo cuido todos mis pasos y el siempre se termina enterando, pero mamá como buena mamá leona, sale en mi defensa.
Aunque también me llevado varios regaños de ella, me entiende, me cuida, me aconseja y me apaña en todo lo que haga.
Mientras mi vida no corra peligro y no quede embarazada tan joven, según sus palabras, todo bien.
Así que eso hago, no me involucro en nada peligroso para no salir lastimada y no me envíen a algún convento o internado en Inglaterra.
Aunque estoy segura que si me envían a Londres mis tíos y mis abuelos, de igual manera me cubrirían la espalda, quizás por eso papá tampoco a tomado esa decisión.
Lo que agradezco porque tengo mi vida aquí en Nueva York y no me gustaría cambiarme al otro continente.
Aquí ya tengo mi circulo, mis rincones y mis amigos que no me gustaría dejar atrás. Tengo una vida acá y no deseo cambiarla.
Por eso hago lo que quiero pero con ciertos límites, para no desesperar a mi querido padre más de lo que ya lo hago.
- ¿A donde se supone que vas? - la voz de mi hermana Daia se hace presente y yo quedo con la mitad del cuerpo hacia nuestro jardin y la mitad hacia la calle.
- Hmmm a ninguna parte, solo estaba viendo los árboles desde aquí - le miento de manera descarada y por su sonrisa, se que no me creyó ni un poco.
- Damaris - dice y se cruza de brazos, a lo que no me queda de otra que rendirme.
- Esta bien, voy a una fiesta y sabes que papá me tiene castigada, por lo que me estaba arrancando - le digo algo molesta, no con ella, sino, con el castigo de papá.
Es un exagerado, eso es lo que es.
- Te irá peor si se enteran que saliste ¿No lo crees? - me dice y lo se, se que me ira peor pero no lo puedo evitar, quiero ir.
- Si no le dices a papá, no tiene porque enterarse. Hazme el favor y guárdame este secreto. De trilliza a trilliza - le ruego con las manos y con mi mejor mirada de cachorro regañado, para que se apiade de mi.
Daia se queda en silencio, se lo piensa por unos segundos hasta que suspira derrotada.
Pero yo no canto victoria hasta que de sus propios labios me diga que me cubrirá.
- Daia - la llamo con voz suave para que nadie más nos escuche.
- Si papá lo descubre, yo no tengo nada que ver - dice y yo sonrió feliz.
- ¡Así será! Yo me echare toda la culpa, no te preocupes por eso - le digo y unas ganas inmensas de abrazarla me invaden pero no me puedo bajar, me tomo demasiado tiempo llegar hasta acá arriba y varios rasguños en el proceso.
- Y llega temprano, no llegues a una hora que sea evidente que te arrancaste - suelta señalandome con el dedo y yo le lanzó un beso.
- Así lo hare hermanita y no te preocupes, me cuidaré y volveré a tiempo. ¡Te quiero! - me despido rápidamente de mi hermana para luego terminar de bajar de la gran muralla y sonreír victoriosa por que estoy fuera de la propiedad y podre ir a mi fiesta sin problemas.
Se que Daia me cubrirá la espalda y que cualquier cosa me llamará, así que no tengo nada de que preocuparme.
Camino rápidamente hasta el lugar de encuentro con una de mis amigas y al llegar, ya la veo en su coche esperando por mi.
Sonriendo me subo en su coche y la saludo.
- Buenas noches Roxy - saludo a mi belleza de amiga y ella igual conmigo.
- ¿Te dieron permiso para salir? - pregunta interesada una vez nos alejamos de la casa.
- Sabes que no, mi padre, ese hombre por el que babeas me tiene castigada, así que me tuve que arrancar - le digo divertida y ella niega sonriendo.
- Estas loca, si el papasito de tu padre se entera de lo que has hecho, pondrá el grito en el cielo y ahora si que te envía al internado en Irlanda - suelta y yo solo me encojo de hombros.
- Me da igual, mientras seguiré disfrutando antes de que me envíen al viejo mundo a dejar mi huella, porque ni aun allá, dejaré de ser quien soy - le hago saber y ambas muertas de la risa nos vamos del lugar para ir a la fiesta que esta en el sector del Bronx.
Llegamos unos minutos después dispuestas a pasarlo bien y a disfrutar de nuestra noche, que todavía es joven, alocada y entretenida.
Al llegar el lugar está abarrotado de personas, algunos bebiendo, otros fumando y algunos casi que teniendo sexo en la calle.
El sector no es el mejor del mundo, aquí suceden bastantes cosas y no de las buenas, pero aquí están las mejores fiestas, lo mejores panoramas y ya nos volvimos adictas a venir a estos barrios a pasarlo bien.
Muchos nos conocen, así que no se hace nada peligroso para nosotros venir hasta aquí, nada nos hará nada.
- Hey mis rubias, ¿Cómo están? - nos saluda Chris quien es el organizador de la fiesta de hoy.
- Sin una cerveza en la mano, lo que me indica el mal servicio de esta noche - lo molesto y el se lleva la mano al corazón herido por mis palabras.
- Dios, como te gusta herir mi corazón pero tranquila, eso se puede solucionar rápidamente - se gira hacia una barra rápidamente diseñada y pide dos cervezas, una para Roxy y otra para mi.
- Bueno, ahora puedo decir que estoy bien - le digo luego de beber mi primer sorbo y el y todos los demás sonríen.
- Así me gusta, disfruten la fiesta, que la noche esta recién empezando - nos dice Chris y nosotras asentimos para luego comenzar a conversar con varios de los asistentes.
Nos mezclamos con los presentes mientras bebemos, conversamos y bailamos.
No se que hora es, pero debo decir que no me interesa, ya que lo estoy pasando tan bien que no deseo preocuparme por nada más que no sea disfrutar.
Pero las ganas de ir al baño me invaden, así que me alejo de Roxy antes indicándole donde voy para que no se preocupe.
Me muevo entre el mar se personas que hay en el lugar y subo las escaleras para ir al baño más alejado del lugar y que me permita unos minutos de paz y tranquilidad.
El sonido está tan fuerte, que siento los oídos ya sensibles por la música.
En el pasillo para ir al baño veo a una pareja metiéndose mano y a otra, con una chica arrodillada haciéndole sexo oral a un hombre bastante guapo debo de admitir.
Sonrió para mis adentros por mis pensamientos.
- ¿Te quieres unir? - me dice el hombre y niego divertida pero antes de que pueda responder, alguien lo hace por mi.
- No, no quiere - dice y al girarme para ver de quien se trata me quedo de piedra al ver que es el mismo chico que me ayudo hace un par de semanas atrás cuando estaba corriendo por mi vida.
¿Qué hace aquí?
¿Será amigo de Chris? Lo más probable, aunque a estas fiestas viene todo tipo de personas, conozcas al dueño de casa o no.
- ¿Will? - pregunto diciendo su nombre como una estúpida y el deja de ver al hombre que me ofreció un trío para fijarse en mi y si, su mirada me íntima pero me gusta.
- Damaris, vamos - dice y me extiende su mano, la que acepto sin pensarlo haciendo que una electricidad me recorra el cuerpo.
Pronto me veo sacada de la fiesta, tomada de la mano del chico más guapo que he visto en el mundo, caminando no se donde lejos de donde deje a Roxy.
- Hey, hey, espera - le digo haciéndo que se detenga por un segundo y me vea por sobre su hombro con esa dura mirada que tiene.
Joder, como me gusta su mirada, aunque sienta que me este atravesando con una flecha con veneno.
- ¿Qué sucede? - suelta con su ronca voz que sólo provoca que desee lanzarme sobre el.
Me quedo en silencio por unos segundos, pensando en miles de cuentos de hadas a su lado hasta que reaccionó y dejo de verlo como una tonta enamorada.
Por qué no lo soy, ni tonta y menos enamorada, soy incapaz de sentir lo segundo aunque esté espécimen provoque extrañas sensaciones en mi y me haga dudar de mi misma.
- Mi amiga, esta en la fiesta y no puedo dejarla sola - logro decir luego de unos segundos.
- La llamas y le dices que te tenías que ir - suelta como si nada y to lo veo como si le hubiera salida una segunda cabeza.
- Hmm no puedo hacer eso, ya que no traje coche y vine con ella - le respondo perdida en sus dos pozos que tiene por ojos.
- Yo te llevare de regreso a tu casa. Así que ve y dile que te vas conmigo - me ordena y yo, como si se tratara de un hechizo me giro buscando a mi amiga, la encuentro y le menciono todo.
Ella sabe de quien hablo por que le conte lo que paso hace unos días y aprovecha de darle una mirada a Will.
Me pide que le avise cuando llegue, asiento y me largo con mis cosas de la fiesta hasta llegar donde esta Will esperando por mi mientras se fuma un cigarrillo.
- Necesito ir al baño antes de irnos - le hago sabes, ya que dudo que alcance a llegar a casa con las ganas que tengo de orinar.
- Vamos a mi departamento - suelta y yo asiento emocionada, porque ese lugar me encanto.
Pronto llegamos a su piso, ingreso al baño admirando una vez más cada detalle del lugar, hasta que salgo unos minutos después para no ser tan obvio.
Me hubiera encantado quedarme más tiempo pero parece que el esta decidido en ir a dejarme a mi casa y que no pase más tiempo del debido en este lugar de la ciudad.
Pronto nos subimos a su coche y dándole las indicaciones para llegar a mi casa, él toma rumbo en esa dirección.
Al comienzo ninguno habla, cada uno va perdido en sus pensamientos y debo decir que estoy algo nerviosa, jamás lo estoy y menos con un chico, pero Will es diferente en muchas maneras de las que no se, si deseo averiguar cuales son.
- ¿Eres amigo de Chris? - le pregunto para que el silencio no me mate lentamente.
- Se podría decir que si - responde escuetamente y yo asiento.
- Por eso estabas en la fiesta entonces - digo más para mi que para él.
- Fui por que supe que estarías tu - dice haciendo que mi traicionero corazón comience a saltar en mi pecho por esas palabras.
No se que decir, que responder ante sus dichos, así que me quedo en silencio hasta que llegamos a casa y aprovecho y le doy algunas indicaciones de donde es que me debe de dejar.
Ya que en la entrada principal, es imposible que sea.
- Gracias por traerme, aunque no debías hacerlo, muchas gracias - le respondo desabrochando el cinturón de seguridad.
- No hay de que, que descanses - dice viéndome fijamente.
Sus labios me llaman, sus ojos me gritan que me aleje pero mi corazón me dice que me quede aquí mismo donde estoy y que intente lo que sea que pueda suceder.
Pero el sonido de su teléfono nos interrumpe, así que aprovecho de salir del coche y despedirme desde afuera.
Sin que se lo espere o que diga algo más, comienzo a escalar la muralla hasta que ya estoy arriba y dándole una última mirada, desaparezco de su vista estando por fin, dentro de la propiedad de la casa.
Dejando salir un suspiro tembloroso, y algo raro sucedido en mi interior, emprendo camino hacia mi habitación.
La casa está en profundo silencio, lo que agradezco porque significa que nadie se dio cuenta de mi desaparición.
Y apenas pongo un pie en mi cuarto, sonrió victorioso por qué logre salir sin salir peor en el camino.
Me lanzó a mi cama luego de quitarme la ropa y con una sonrisa de oreja a oreja me quedo dormida, recordando los antecedentes de esta noche, una que sin duda, se volvió una de mis preferidas.