Capítulo 3

2504 Words
PRESENTE Camino por los pasillos de esta enorme mansión después de haber tenido una de las peores noches en este último tiempo. No dormí casi nada, me pase toda la noche dando vueltas en la cama pensando en él, pensando en lo que debería de hacer de ahora en adelante para arrancarlo de mi corazón. Se que hace dos años que no lo veo, hace más de dos años me rompió el corazón de la peor manera posible. Sabía que enamorarme de él no era una opción, que sería la peor decisión de mi vida y con todo lo que sucedió, me ratifico la idea de que el amor es estúpido, dañino y extremadamente peligroso. Amar es un peligroso juego que solo te lleva a cometer un error tras otro, dejar de lado tus convicciones, decisiones y metas. Quise jugar a ser grande, a ser la mujer que él quería o esperaba, a no ser la niña rica y mimada de una familia de millonarios. No, quise ser todo lo contrario a él para que no me rechazará y me aeljara de su lado, sabía que en el momento uno en que supiera mi verdadera identidad, de alejaría y no lo vería nada más. Ya me había pasado antes, cuando en una de nuestras salidas con Roxy conocí a un chico bastante guapo, de barrios pobres que poco me importaba y donde en un comienzo, todo fue como un cuento de hadas pero que se terminó convirtiendo en una pesadilla en el momento preciso en que supo quien era. Se alejo de mi, me hirió con palabras que eran completamente falsas sobre mi persona y desapareció, de un día para otro no lo volví a ver o saber de él, hasta ahora, que no tengo idea sobre qué fue de él. Y duele, duele que me tachen o clasifiquen de una manera que es completamente opuesta a mi. Si, mi familia tiene mucho dinero y por consiguiente yo porque tampoco me haré la santa y diré que no utilizo ni un centavos de la fortuna familia, porque si lo hago, pero no soy como las otras mujeres de la sociedad, ninguna de mis hermanas lo es y que nos clasifiquen de niñas mimadas o superficiales, duele porque no me conocen en nada y da rabia porque solo hablan de envidia, celos o por malas experiencias. Por eso cuando me comencé a juntar con personas de un círculo social totalmente distinto al mío, invente un apellido para que no supieran quien era de verdad y me fue bastante bien. Nadie supo de mi "relación" con aquel chico y fue mejor así, porque jamás nadie supo de verdad, quien era yo. Y pensé que el tampoco pero que equivocada estaba, ya que me hizo vivir en un mundo de hermosas fantasías para luego enviarme derechito al infierno. Me mintió, me engaño, me traicionó e hirió a mi familia y eso, es algo que jamas podré perdonar, ya que casi pierdo a mi hermana en el intento y no es algo que pueda olvidar fácilmente. - Tan pensativa que estas el día de hoy mi niña hermosa - dice la voz de mamá llegando por mi espalda para abrazarme y darme ese calor maternal que hoy más que nunca necesito. - No es nada, solo pensaba - le hago saber acariciando sus manos que se encuentran en mi vientre. - ¿Y se puede saber en que? - su sentido de madre le debe de decir que algo sucede conmigo, ya que nunca falla. - Si, estaba pensando en que algo debo hacer con mi vida, no puedo simplemente quedarme en casa haciendo nada - le digo una verdad a medias, ya que eso lo llevo pensando mucho estos últimos días. - ¿En serio? Pues si es así, deberíamos comenzar por saber que te gusta, que te interesa - se aleja de mi y me toma de la mano, me lleva hasta la sala de estar y nos sentamos una al lado de la otra. - Hmm me gusta la fotografía, aunque también el diseño de interiores - le hago saber y sus ojos se abren maravillada con mi respuesta. Cuando salimos de la escuela, mis hermanas ya tenían claro que deseaban hacer mientras que yo, todavía no lo tenía claro. Ambas están en la universidad mientras yo estoy en casa haciendo nada, a excepción de cuando voy a ver a Emilia para jugar con mis sobrinos. Ninguno de mis padres me obligó a estudiar, me han dado mi espacio porque saben que si me obligan a algo, lo más probable es que hubiera resultado peor que no hacer nada. Por eso no me sorprende que mi madre se emocioné con mis palabras y le brillen los ojos de manera intensa haciendo que se vea todavía más hermosa. Esta mujer fue echa a mano y que decir de mi padre, ambos son completamente hermosos y guapos por eso todos salimos tan agraciados. - Podrías tomar algún curso de alguna de esas dos cosas y ver si realmente te gusta y si es así, después lo puedes estudiar de manera más profesional - me aconseja y yo asiento, también había pensado en eso. - Si, comenzaré con fotografía y ya busque en Internet algunos datos y encontré una escuela de fotografía donde puedo tomar un curso de seis meses - le digo y ella aplaude entusiasmada. - ¡Oh, eso es maravilloso Damis! ¿Ya te inscribiste? - pregunta demasiado feliz y eso me pone contenta también, ya que no hay nadie más importante para mi que mi familia y ellos merecen lo mejor de mi, que lo intente y siga con mi vida de la mejor manera posible. Por ellos intentaré cambiar, avanzar y madurar de una vez por todas, hace tiempo que deje de ser la niña alocada, y aunque sigo saliendo a fiestas a pasarlo más que bien, ya no hago tantas estupideces como antes. ¿Por qué? Porque de aquella manera lo conocí y experimente lo más bonito y los peores recuerdos de mi vida que me dejaran marcada para siempre. - No, todavía no lo hago, esperaba que me pudieras acompañar - mentira, pensaba hacerlo sola pero ahora al verla tan feliz no pude evitar incluirla en el panorama. - ¡SIII! Vamos, iré por mi bolso y nos vamos, luego, podemos ir al centro comercial a comprar las mejores camaras y cosas que vayas a necesitar. Suelta levantándose de golpe hablando mientras va en búsqueda de no se que cosa. Yo sonrió divertida, mi madre es grandiosa y no me arrepiento de incluirla en este nuevo proceso para mi, el que estoy segura será un nuevo comienzo, una nueva etapa en mi vida. - ¿Qué pasa con mamá? - dice el menor de los Roig, mi hermano Darek Jr. llegando a mi lado. - Esta emocionada porque le dije que tomaré un curso de fotografía y me acompañará para inscribirme - suelto encogiéndome de hombros pero no pasa desapercibido para mi la manera en que mi hermano abre los ojos. - ¿En serio? ¿Fotografía? - pregunta más para él que para mi pero yo asiento de igual manera. - Así es, me gusta y deseo intentar al menos con este curso a ver si es lo que realmente deseo hacer durante los próximos años - suelto sin más mis pensamientos. Darek Jr. se acerca a mi y me abraza para luego dejar un beso en mi mejilla y frente, toma mi rostro con sus manos tomándome desprevenida. - Seguro que si y como ya sabes, da igual lo que hagas, estatus orgulloso de ti hermanita - me dice y no se porque pero siento ganas de llorar. Ninguno de los dos somos muy sentimentales, sacamos eso de nuestro padre ya que somos bastante duros para demostrar nuestros sentimientos, por eso quizás me emociona demás con sus palabras. Pero lo golpeo suavemente en el pecho para que se aleje, aunque el sabe que me a gustaron sus palabras, ya nos conocemos. - Pareces un baboso marica - le digo a modo de broma, pero Darek Jr sabe que esa es mi manera de decirle que yo también lo quiero y que también estoy orgullosa de él. - Y tu una agresiva, no me golpees que puedes dañar este hermoso cuerpo - suelta como el egocéntrico que aparenta ser y que no es. - Viene muy de cerca la recomendación - lo molesto y el me saca la lengua comenzando a jugar como dos niños inmaduros hasta que aparece mamá gritando a los cuatro vientos mi nombre. - ¡Damaris! Vámonos, que las horas se nos harán demasiado cortas - dice gritando en dirección a la salida. Me despido rápidamente de mi hermano y salgo en búsqueda de mamá que ya esta arriba del coche esperando por mi. Rápidamente el coche se pone en movimiento y nos vamos a la escuela que le mencioné, le doy la dirección al chófer y el asiente de acuerdo tomando la dirección hacia el lugar. En el camino mi madre me va hablando miles de cosas y yo voy contestando cada vez que me deja, esta tan emocionada que ni hablar me deja. No me molesta, al contrario, me encanta saber que soy la alegría del día para ella. Además, disfruto de estos momentos junto a ella, es la mejor madre que podría haber pedido en el mundo. Pronto nos estamos bajando del coche e ingresando a la escuela, nos recibe el encargado de admisión y luego se llenar todos los formularios posibles y pagar la mensualidad total del curso, nos vamos al centro comercial. Lo bueno de haber ido a la escuela, es que me dieron un listado de cosas a tener en consideración de tener para asistir a clases, así que ahora tenemos claro que debemos o no comprar en el centro comercial. - Averigüe en Internet que aquí hay una buena tienda para comprar lo que te hace falta - dice mamá una vez ya estamos en el interior de este gran edificio. - Vamos allá entonces - le respondo agarrándome de su brazo. No vamos solas, ya que papá no deja que mamá vaya sola a ninguna parte y un par de guardaespaldas nos siguen de cerca por cualquier cosa. Desde pequeña me acostumbre a tener hombres que nos siguieran para todos lados y aunque a algunas personas les molesta, a mi me da igual, ya que siempre lograba escaparme de ellos y en sus propias narices. Si, era bastante traviesa y como dice mamá, soy el karma del gran Darek Roig por eso es que quizás nunca fue tan severo conmigo por todos los dolores de cabeza que le di hasta hace unos años atrás. Llegamos luego de unos minutos a la tienda y efectivamente tiene de todo lo que necesito, un vendedor nos ayuda a elegir lo mejor, lo más óptimo y lo que me pidieron es la escuela. Me da algunos tips, me ayuda a conocer las cámaras y sus diferentes funciones y hasta su número me da para que lo llame si necesito ayuda de algún tipo. Mamá se hace la loca y hace como que ve otras cosas mientras el chico me daba su número, ño agradecí y con mis compras en manos salimos de la tienda. - Es un chico muy guapo - dice la gran Amelia Eartheart y yo ruedo pos ojos, por que sabía que no se quedaría callada ante ese detalle. - No necesito novios madre, cero hombres en mi vida - le hago saber y ella sonríe divertida. - No dije que te casaras con él, solo dije que es guapo - se defiende y yo sonrió. - Si lo es - le concedo aquello porque es verdad, es bastante guapo, de mi gusto. - Sirve para el desahogo - suelta con picardía - Yo la veo con los ojos bien abiertos mientras ella sonríe mostrándome todos sus dientes. - ¿Quién eres y qué hiciste con mi madre? - le respondo y ella se carcajea más que feliz, lo que me hace acompañarla y ambas reír juntar mié tras abandonamos el centro comercial. Estamos esperando a que el coche aparezca cuando siento que alguien me observa, veo en aquella dirección pero no veo nada fuera de lo común y solo le resto importancia volviendo mi mirada al frente mientras escucho a mamá parlotear. El coche aparece y ella se sube primero yo cuando siento de nuevo una mirada en mi, una vez arriba veo en aquella dirección pero antes de poder verificar si alguien me observaba, el coche avanza sacándonos del lugar. Llegamos a casa una media hora más tarde y justo para la cena y al ingresar veo a toda mi familia en la sala de estar. Incluso esta el abuelo Robert, el que me sorprende que todavía siga vivo. Ese hombre tiene más vidas que un gato. - ¿Tu les dijiste? - le digo a mamá y ella me ve con una sonrisa tímida. - Puede ser, pero no te vayas a molestar, yo solo...- la interrumpo abrazándola. - Gracias, a mi familia es justo lo que necesito ahora - le digo y ella suelta una lágrima emocionada. - ¿Así que fotografía? - dice paoa en tono serio y yo lo veo directamente a los ojos. - ¿No te gusta? Se que no tiene nada que ver con los hoteles pero a mi me llama la atención - le hago saber sin intimidarme. Nos retamos con la mirada por unos segundos hasta que el abre los brazos y me envuelve en ellos, dándome ese calor desde que soy una niña. - Lo que decidas me hará feliz, si a ti te hace feliz. Me da igual el rumbo que tomes mientras sigas siendo mi niña traviesa - suelta en mi oído, lo que me hace amarla todavía más. - Gracias y podrías ser mi modelo en un futuro, de seguro ganaría millones vendiendo imágenes del gran Darek Roig - le digo a modo de broma y el suelta una carcajada que me contagia. - Ya veremos pero para eso, tendrás que pedirle permiso a tu madre, no se si este de acuerdo con eso - suelta viendo en dirección de mamá que nos que confundida. - ¿De que hablan? - pregunta ella y papá me guiña un ojo y se va con el amor de su vida. - ¡Tía! - Matteo me llama y yo corro para agarrarlo entre mis brazos y llenarlo de besos. - Mi pequeño mafiosito - le digo y papá me regaña mientras Emilia y Liam sonríen divertidos. Y me quedo así, jugando con mi sobrino en brazos, rodeada de mi familia que es lo único que necesito en estos momentos, porque son los que me mantienen a flote y cuerda y no dejan que caiga en la depresión y locura. Sin ellos, mi historia sería completamente diferente.
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