PASADO
Veo como mi padre se de manera furiosa de un lado a otro y como de vez en cuando, me lanza molestas miradas.
Estoy acostumbrada a eso, más que acostumbrada a ser la oveja negra y la que le quita años de vida, aunque se siga viendo guapo.
Mis hermanas me ven a la distancia negando con sus cabezas pero con ganas de reír, porque incluso a mi me parece todo esto divertido.
Se que no soy el mejor ejemplo de hija, pero tampoco es para tanto, solo salí por un par de horas a recorrer los jardines de la propiedad.
Tampoco es que matara a alguien para que se comporte de esta manera.
Pero siendo honesta, yo creo que lo más que le molesta a mi padre, es mi actitud despreocupada ante las consecuencias de mis actos.
Se que no soy una mujer "adulta" pero tampoco soy hija niña que no sabe lo que hace, conozco las consecuencias de mía acciones y me hago responsable de aquello.
Por eso es que no entiendo todo este circo, este sermón sin sentido.
- ¿¡Me puedes ver cuando te hablo!? - grita haciendo que mis hermanas a la distancia de escondan pero sin irse del lugar y que yo pegue un ligero salto ante la sorpresa que me provoco.
- No es necesario que me grites, padre. Te escucho perfectamente - me defiendo como puedo.
No le tengo miedo, bueno...a veces un poco. Jamás me ha levantado la mano, ni a mis hermanos o a mi, aunque estoy segura que ganas no le han faltado.
- No, ese es el problema, que no escuchas o entiendes de ninguna manera. ¿Hasta cuando seguirás siendo así de irresponsable Damaris? - pregunta bajando el tono de voz, volviéndose algo más pacífico.
Yo lo veo atenta, pensando seriamente en su pregunta, pero para su mala suerte, no tengo una respuesta.
- No lo sé padre. Tu mismo me has dicho siempre que debo conocer, experimentar y vivir para que el día de mañana no me arrepienta de cosas que quise hacer pero que no hice por miedo o indecisión - le digo con toda la seriedad del mundo y viéndolo fijamente.
Puedo ver como por una milésima de segundo, quiso sonreír pero no lo hizo y recupero rápidamente esa pose de hombre serio e intocable.
- No utilices mis palabras en mi contra para salirte con la tuya. Y si, yo se lo que te he dicho pero eso no incluye arrancar de casa en la madrugada, beber como si el mundo se fuera acabar o estar fumando a escondidas por los jardines de la mansión - suelta lo último molesto cruzándose de brazos para verme con molestia.
Yo ruedo los ojos y me encojo de hombros, cosa que lo desespera.
- Solo fue un cigarrillo, no era algo tan malo, ni la gran cosa. Además, para tu tranquilidad, era la primera vez - le hago saber acomodándome en el sillón de una manera que quedo casi recostada.
Si, creo que me gusta ver el mundo arder o al menos a mi padre casi que prendiendose fuego.
Quiero reír, pero si lo hago, ahora si que termino en un internado y más por la mirada que me lanza cuando subo los pies a la mesa de centro, los que sabiamente decido bajar de inmediato subiendo mis manos en son de paz.
- No se que hacer contigo - suelta más para él que para mi.
- ¿Amarme? - le digo de manera juguetona y me callo cuando me levanta una ceja.
Va abrir la boca para decirme algo cuando mis salvación ingresa por la puerta.
- ¿Qué sucede aquí? - dice mi madre, la más hermosa y un ángel celestial ante mis ojos.
- Tu hija, eso es lo que sucede - me señala mi padre y abro la boca ofendida por sus palabras.
- Hey, soy tu hija también, dudo que mamá me hiciera sola - respondo cruzándome de brazos.
- ¡Pues claro que no! Bastante que colaboro en la creación de ustedes...- se acerca a papá y le da un golpe en la nuca -...y si, no vuelvas a decir eso o te domirás en el sillón por un mes - lo regaña mamá y él le da su mejor mirada de cachorro regañado.
- Perdón, no debí decir eso y si, es nuestra pequeña revoltosa - dice papá cayendo a los pies de su amada esposa.
Es un débil cuando se trata de ella y sabe o más bien, sabemos que mamá es la que tiene la última palabra en esta casa.
- Más te vale y en cuanto a ti señorita ¿Qué hiciste ahora? - centra su atención en mi viéndome seriamente.
Yo al igual que con mi padre, le resto importancia, mantengo mi postura y le respondo.
- Papá se entero que ayer probé el cigarrillo por primera vez y se molesto - digo y me encojo de hombros.
Veo como por el rostro de mi madre pasan miles de emociones y algunas positivas y otras negativas.
Todos nos quedamos a la espera de que diga algo y luego de casi un minuto en silencio, por fin lo hace.
- ¿Te gustó? - suelta y sonrío negando.
- No, tenía un sabor, un gusto raro - le respondo ante la indignación de Darek Roig.
- ¿Lo volverás a hacer? - pregunta mamá otra vez y me encojo de hombros, porque no tengo idea.
- No lo sé pero si me dejo llevar por la experiencia de ayer, probablemente no - le respondo y ella se queda otra vez en silencio, pero en esta oportunidad reacciona más rápido.
- Bien, que no se vuelva a repetir y esta demás decir que estas castigada por una semana - suelta y toma su bolso para ir en dirección al segundo piso.
- ¿¡No le dirás nada más!? - mi padre se exaspera.
- ¿Y que más deseas que le diga? Si se lo prohíbo, quizá solo lo hará más seguido de lo que ella misma tenia contemplado y fue una vez, tampoco se volverá adicta a el. Quería probar y lo hizo, fin del tema - Suelta empcionándome por lo que pego un salto y corro hacia ella.
- Gracias mami - le digo dejando un sonoro beso en su mejilla.
- ¡Increíble! Todas ustedes me mataran de un infarto - suelta como el dramático que es, así que me acerco a él y rodeo si cuello con mis brazos.
- Padre mío, te prometo que no lo volveré a ser. Promesa de Scout - le digo con una sonrisa que muestra todos mis dientes.
El me ve, me analiza por eternos segundos hasta que me abraza y deja un beso en mi frente.
- Solo deseo lo mejor para ti Damaris, sabes que odio estar molesto contigo pero sales con cada cosa, que ya no se que más hacer contigo - lo sé pero es que así soy.
- Prometo hacer el intento de no cometer más tonterías y ser una hija ejemplar - le dejo claro que lo intentaré porque estoy segura que fallaré en aquella misión.
Me conozco y ellos a mi, sabes que no cumpliré aquello y más cuando papá sonríe negando divertido con su cabeza.
Me aferra fuerte hacia su pecho soltando un suspiro cargado de muchas cosas.
- No necesito que seas ejemplar pequeña terremoto, solo quiero que seas feliz pero de manera sana, nada más - suelta encogiendo mi corazón de amor.
Sin duda alguna, tengo los mejores padres del mundo.
Y como se, que ellos merecen lo mejor de mi, es que tomo la decisión de comportarme...lo mejor que pueda, ya que cuando se me cruzan los cables cometo idioteces.
Pero no Damaris, compórtate aunque sean unos días.
*
*
*
*
Corro de manera veloz al verme envuelta en un altercado que ni siquiera tenía que ver conmigo.
¿Por qué siempre me sucede lo mismo?
Quiero portarme bien, hacer las cosas como la señorita de sociedad que soy, pero no, ahí van los problemas buscándome sin descanso como si no tuviera ya suficiente con todo lo que hago a diario.
Llevaba al menos tres semanas de buena educación, de comporte de lo más bien.
Pero quien me manda a mi a venir a la ciudad de Nueva York sola y defender a una mujer porque si pareja la estaba agrediendo, que salí yo perjudicada.
¡Es que no aprendió por dios!
Lo peor, no es que la defendi, pensando que necesitaba defensa, sino, que la muy condenada y estúpida mujer prefiero querer golpearme a mi por ayudarla que al imbécil que la estaba maltratando.
Debería de dejar de ayudar a personas, solo me gano problemas.
Corro hasta que ingreso en un callejón para esconderme de la tonta mujer y al verla pasar corriendo a los segundos, suelto un suspiro de alivio porque no se detuvo donde estoy escondida.
- Deberías dejar de meterte en problemas, no siempre te podré ayudar - sueltan cerca de mi y ahogando un grito para no delatar mi posición, me giro como la niña del exorcista en la dirección que escuché esa voz.
El corazón me late a mil, estoy sudando como chancho y además, con la respiración acelerada.
- Tu deja de seguirme - le digo a mi visitante y el me muestra una pequeña y casi mínima sonrisa.
- Yo no te sigo pero parece que el destino desea siempre que nos topemos cuando me necesitas - dice fumando un cigarrillo apoyado en la pared casi frente a mi.
Lo veo a detalle percatandome de algunos de sus tatuajes y el como va vestido.
Lleva unos jeans negros que se le amoldan bastante bien a sus piernas, una camiseta del mismo color y zapatillas a tono.
¿Qué no conoce otro color que no sea el n***o?
- ¿Qué haces aquí? ¿Escondiéndote también? - le digo cambiando el tema y evitando verlo, ya que su sola presencia me provoca demasiadas cosas que no deseo descubrir.
Trago grueso, recupero la compostura de a poco y veo hacia la calle a ver si la loca mujer se aparece.
- Fumando y no, yo no me escondo de nadie, ellos se esconden de mi- suelta de lo más simple y levanta su mano indicando lo que ya me había dado cuenta.
Y sus últimas palabras me quedan dando vuelta por unos segundos, ya que siento que debería de prestarle atención y correr en otra dirección, pero olvido rápidamente aquello cuando veo como se acerca a mi de manera lenta y peligrosa acelerando otra vez a mi pobre corazón.
¿Qué haces?
Siento la necesidad de correr, de generar distancia entre nosotros, de ver hacia otro lado pero no puedo, siento que estoy pegada al suelo y que mis ojos están siendo hipnotizados por él.
¿Qué mierda me pasa con este hombre?
No es por nada, pero ellos caen por mi, no al revés.
Esto está mal y mejor debería de irme.
- ¿Qué h-haces? - intento no mostrarme nerviosa pero no lo consigo.
¡Mierda!
- Nada, solo...- dice quedando a centímetros de mi cuerpo.
Cuerpo, que tengo apoyado en la pared y ningún lugar donde escapar.
- ¿Will? - suelto en un susurro con mis ojos fijos en lo de él y viceversa.
Trago grueso, las piernas me tiemblan cuando veo como levanta su mano libre y la acerca a mi rostro.
Pienso que me va a tocar o que se yo, pero cambia de dirección y acerca su mano a mi cabello y saca algo de él para luego alejarse de golpe dejándome temblorosa y con ganas de más.
¡Dios mío santo!
¿Qué me pasa?
- Tenias una rama seca en el cabello - suelta y y le da una última calada a su cigarrillo para luego lanzarse al piso y apagarlo con uno de sus pies.
- ¿Qué? - pregunto como estúpida.
- Deberías ir a casa princesa, estos lugares no son para ti y deberías aprender aquello. El lugar está despejado, ya no corres peligro - dice y sin más, se aleja de mi caminando hacia la calle desde donde llegué.
Lo veo desaparecer a la distancia y suelto el aire que estaba reteniendo, llevo una de mis manos a lo corazón y siento lo alterado que esta.
Joder, este hombre me desestabiliza.
Mi teléfono suena haciendo que de un salto y chille con miedo.
Lo saco rápidamente de mi bolso y contesto sin ver de quien se trata.
- Diga - respondo intentando estar calmada.
- ¿Ya vienes a la casa? - pregunta mamá y yo cierro los ojos para calmarme.
- Si, si, ya voy en camino - mejor hago eso, me voy a casa y olvido todo esto.
- Bien princesa, acá nos vemos. ¡Te quiero! - me despido de ella y guardo el teléfono.
Mejor me largo de aquí, no vaya a ser que otra desgracia me persiga o peor aún, que Will aparezca y se comporte de esa manera tan extraña que tiene de ser.