Llamada internacional – Día 19 de rehabilitación El teléfono zumbó suavemente en el bolsillo de Anneke. Al ver el nombre en pantalla, sonrió y contestó de inmediato mientras caminaba por uno de los pasillos del hospital. —¿Maroon? Justo pensaba en ti. —Hola, Anneke… ¿cómo está? —dijo Maroon con voz firme, pero en el fondo, cansada—. ¿Cómo va todo con… él? Anneke se detuvo junto a una ventana. Miró hacia la sala de rehabilitación, donde Armin, sudoroso, intentaba levantar una pesa ligera con una sola mano. —Está mejor. Mucho mejor, Maroon. Ya se levanta solo, camina distancias cortas sin bastón y, aunque se queja como un viejo gruñón, hace todo lo que le pido. Incluso… se ríe de vez en cuando. Del otro lado del teléfono hubo un breve silencio. —Gracias, Anneke… —dijo Maroon al fin—.

