Ya resignada Ámbar trata de no hablar para no empeorar la situación, solo trata ya que no para de hacerlo .
su telefono vuelve a sonar, es de su trabajo de nuevo y sigue ignorandolo
Llegaron a unos portones negros de Mandela muy altos, estos tienen escudos que no logra ver que llevan dentro .
Se abren y un jardín hermoso de rosas blancas, se puede ver una fuente y no mucho mas lejos una enorme casa .
como si se tratara de la nobleza unos guardias los reciben, salen abrir las puertas y Ambar toma con fuerza sus cosas ya que no sabe dónde está.
La bajan del abrazo pero está se safa—No me toques, yo puedo sola— el guardia de antes la mira y levanta su ceja, seguro no conoce que a pesar de las peores circunstancias ella siempre puede sola .
Nota como el hombre de antes al cual ahora solo se le ve de espaldas lleva en brazos a la chica .
Entran a la casa y ella igual sigue mirado a todas partes pero se detiene en el salón— Espera aquí — Ámbar aún mojada con sus cosas y la de la chica se queda allí rogando sobre todo que la dejen ir y que la chica esté bien.
Pasan unos minutos cuando el hombre de antes que la trajó llega a ella.
— Ven conmigo, la niña quiere verte — Ámbar sube siguiendo al hombre. Las escaleras son dobles, blancas con una alfomabra de caminero roja. Ella nota que está mojada aún pero no se detiene por eso.
Llegan a una puerta, el hombre golpea y de adentro sale el que parece ser el jefe— Mira estoy teniendo demasiado autocontrol... no sé qué pasó y me evito saberlo, ella no quiere mi ayuda entra allí y ... —dice el apretando los dientes, está consumido en rabia
— Entiendo, déjeme que yo la ayudo.— ella va entrar pero él toma sus cosas y la de la chica y le indiqca que entre sin nada .
A lo cual Ámbar entra con cuidado pero sabiendo lo que encontraría allí .
La chica está en el suelo llorando, aún no sé a quitado la ropa sucia de sangre—Hola— dice Ámbar en un tono tierno y compasivo .
— Me ayudas por favor?.. no quiero que mi hermano me vea así— dice ella con la voz quebrada
—Claro, vamos al baño ven te ayudo —
Ámbar la toma y camina hacia la puerta que está en el dormitorio, uno muy hermoso y enorme.
Ésta abre y entra en un baño el cual podría ser la mitad de su casa seguro.
— Me quedare aquí, déjame abrir la ducha si—
Ámbar abre la ducha y deja que el corra y vuelve a ayudar a la chica.
— Disculpa por lo que diré, pero quiere que saque fotos para la policía... para que tengas pruebas para denunciar al que te hizo esto.—
— No, solo ayúdame a quitarme la ropa y meterme en la ducha por favor —dice ella tajante y decidida, ya cansada de la situacion, por lo cual Ambar decide no insistir.
—Okey, entiendo — Ámbar toma la camiseta ya rota de la chica y comienza a levantarla, la chica se queja del dolor al tener que levantar los brazos.
—Lo siento... — la chica no dice nada, continúa quitando la falda y lo demás, cuando ella camina y le da la espalda Ámbar para meterse a la bañera, ella no puede contener la sorpresa al verla.
Toda su espalda está herida, con cortes los cuales no parecen profundos pero si son muchos.
Al tocar el agua una expresioon de dolor atravieza el rostro de la chica y esta se quiebra en un grito y llora.
Sin poder evitárselo Ámbar corre hacia ella, se sienta en el suelo de la ducha y esta toma la mano de ámbar con tanta fuerza que sin saber porque las lágrimas de Ámbar comenzaron a salir.
Ámbar coloca shampoo en el pelo de la chica, lava su cabeza y le pide disculpas ya que sabe que en las heridas la espuma va arder.
Pasa un rato asi hasta que Ambar vuelve a romper el silencio para preguntar.
Tienes gasas y alcohol para curarte?—la chica señala debajo del lavabo.
Ámbar va allí y encuentra todo lo que necesita.
Ayuda a la chica a salir y le coloca la bata con cuidado, está se sienta para que Ámbar le seque un poco su pelo.
— Toma algo de mi ropa y dúchate que estás empapada por mi cualpa.— dice la chica en un tono bajo
—No te preocupes por mí, ahora debes estar bien tu—
—Por favor, si?
— está bien, iré por algo de ropa y... — En mi clóset hay ropa interior nueva.
— No te preocupes eso yo tengo en mi mochila quieres ir a la cama y ...—
— No, yo esperaré que te duches y saldré... aún debo procesar cómo hablaré con mi hermano —
— El que te levanto en brazos es tu hermano?—
— Si — salgo y voy hacia la puerta, abro para ver si alguien está fuera y logro ver a una señora de servicio.
—Diaculpe podría por favor llamar al hombre que nos trajo? es que el tiene mi cartera y la necesito —
—Ya mismo le traigo su cartera señorita, necesita algo más para la niña?—
—Si... podría traerle un té caliente con alangesicos —ella enseguida se encamina a la escalera y me quedo allí parada esperando que vuelva, noto que alguien sube, pense que tendrian que aumentarle el sueldo a la aseñora por la rapidez, pero no era ella a quien vi llegar.
— Toma, que tienes allí? que necesito para mi hermana?— pregunta el en un tono grosero — Nada, es que necesito algo mío...— cuando voy a cerrar el pone la mano.— Quiero entrar. —
— Ahora no, yo le diré cuando esté lista — le quitó la mano con brusquedad y cierro la puerta.
Busco dentro de mi cartera mi ropa interior y me meto al baño, abro la ducha y dejo caer el agua sobre mi, encontrando por fin un momento de paz en todo este caos.
Al salir la veo a ella parada frente al espejo, viendose fijamente con una mirada perdida — Vamos ya — ella sale de su trance — Porque te colocaste el pantalón mojado?—
No creo que los tuyos me queden — ella me mira — Vamos no importa, ven a la cama ya le dije a una señora que te traiga un té y calmantes.—
La acompaño a la cama y ella se sienta — Debo colocarte desinféctante porque tus heridas de la espalda...—
En eso la puerta suena y amabas nos miramos un segundo hasta que habla — Si eres Lupe entra—
La puerta se abre y la señora entra con una bandeja, al ver a la chica llorar en silencio la señora deja la bandeja y con mucho dolor llega y besa su cabeza en un gesto maternal
—Ella es Lupe... me crió a mí y a mi hermano —
— Hola Lupe, soy Ámbar –
Ella me mira y toma mi mano — Gracias por salvarme la vida Ámbar—
Le regalo una sonrisa suave — Lupe cierra con seguro y... dile a mi hermano que escuche lo que escuche no pase, esta bien?—
— Si mi niña— dice Lupe para dirigirse hacia la puerta y cerrar rápido, me pareció ver a una persona detrás de esta, pero lo ignore para volverme hacia la chica y preguntar
—Debemos desinfectar. Si tuvieras alguna crema desinfectante seria bueno—
Lupe se va a una de las gavetas del baño y llega con una.
La chica se quita la bata y se recuesta boca abajo
—Lista ?—
—Lupe... dame una toalla para morder —rápidamente la señora me la alcanza y la chica me dice que si con la cabeza .
Comienzo a curarla, los gritos de dolor se pueden escuchar a través de la toalla, pero no solo los de ella, a su vez alguien grita del otro lado de la puerta, solo que estos son de rabia, la ira que desgarra su garganta mezclandose con el dolor de ella.