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El Último Reducto

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Blurb

Richard vive con el estrés de ser un hombre solo a cargo de una nena de seis años que no tiene control ni limites, su falta de autoridad lo tienen mas alejado a cualquier tipo de relacion para no compartir a su hija, para no dejar que ninguna mujer vuelva a lastimarla, aunque el destino tiene otros planes.

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Capitulo 1
Yakeline. . —Señores aca. —me paro cuando los veo entrar. —¿Qué hizo?. —Golpeó a unas nenas. —¿Nenas?, ¿Cuántas?. —Tres nenas, están en enfermería. —¿Y qué hicieron para que mi hija las golpee?. —Señor, no es la forma... Los llamamos porque tuvo un comportamiento violento y totalmente descontrolado hacia tres compañeras de clase. —No le pregunté eso, le pregunté qué fue lo que le hicieron para que mi hija reaccione asi, y descontrolada no es. —Señor no es... —¿Qué te hicieron Yakeline?. —Me molestan en el baño, me dejaron encerrada y cuando fuimos al salón me dijeron que tenia olor a cola. —¿Y yo qué es lo que te digo cuando te molestan?. —Primero que les diga que no me molesten. —¿Les dijiste?. —Si, y se burlaron de mi. —¿El segundo paso?. —Decirle a la seño y la seño me dijo que me vaya a sentar. —¿El tercer paso?. —Que les dé una buena paliza asi saben que conmigo no se juega. —Señor, esto que... —¿Y el ultimo paso Yakeline?. —Le digo a mi papá y él se encarga. —Bien, mi hija siguió todas las reglas, le dijo a las nenas, le dijo a usted, ¿y usted qué hizo?. —Deberá saber que hay treinta chicos y no puedo es... —Si no puede controla el abuso que tres nenas le hacen a mi hija entonces no es capas, mi hija le avisó lo que sucedía, ¿y qué hizo?, dígame... ¿No dice nada?, bueno, espero ahi afuera asi hablo con los papás de esas nenas... Yakeline ven aca. —Si. —se agacha viéndome a los ojos. —¿Sabes los pasos?. —Pedirle que no hagan lo que no me gusta... Hablar con el que esta a cargo... Defenderme... Y llamarte. —¿Sabes por qué me debes llamar?. —Si, porque vas a cuidarme. —Bien, ahora ve a clases que aca nada pasó, bien hecho Yakeline. —salgo del salón viéndolas sentadas con los pelos desordenados y una con sangre en la nariz. —Me vuelven a molestar las voy a volver a golpear, a las tres juntas y a cualquiera, mmm. —le saco la lengua y voy al salón sonriendo. —¿Recuerdas el recorrido?. —lo miro a Cristian sonriendo. —Si, lo recuerdo. —Bien... ¿Las reglas?. —No me deje de nadie, primero le digo que no me gusta lo que hacen, segundo aviso al superior, tercero me defiendo y por ultimo te llamo. —Asi es... Lo conozco a Richard, yo fui su instructor en el ejercito y fui el líder de escuadrón, pero eso no quita que se haga el loco o ponga las manos al fuego por él. —asiento viendo hacia adelante—. Por ti si pongo las manos al fuego asi que no dudes, ¿claro?. —Si. —¿Alguna duda?. —¿Cómo es que pasó del ejercito a ser guarda espaldas?. —Porque tiene una hijita y el ejercito no da hija, nada de nada da, no para una familia. —Entiendo. —No preguntes, no cuestiones, no opines. —Si. —Todo lo que quieras saber o que te dé cause curiosidad me lo dices. —para en la entrada señalando donde ya se para un hombre a vernos—. Ve, te espero aca, sabe que eres mi hija asi que no hace falta que lo digas. —Bien, uuuffff, estoy nerviosa. —Vamos que te dejan, eres muy buena, con confianza. —Ya vengo. —voy a la entrada del barrio privado donde Cristian me trajo muy nerviosa—. Hola, buen día. —Buen día señorita, ¿Si?. —Vengo a la casa Weishler, tengo una entrevista de trabajo. —¿Nombre completo?. —Yakeline Lorenzo. —Deme un segundo. —busca en un celular—. Aca la tengo, necesito su numero de documento, dirección de donde vive actualmente y numero de teléfono. —Si. Cuando me dice donde queda voy al lugar, camino viendo las casas diciéndome que Cristian tiene razón, es mejor esto a estar en riesgo constante por mis compañeros mas que la calle, en la academia la pasé bien porque todos sabían que Cristian es mi padrastro, ninguno se atrevía a decirme nada ni siquiera a mirarme, tiene un cargo bastante importante en la policía federal, y se hizo presente en incontables oportunidades dejando claro quien era yo y que cualquiera que se pase, alumno, profesor, superior, quien sea, él les iba a hacer la vida una miseria, y asi llegué aca, salí ilesa de ese lugar horrible que no quería ir pero me mandó sin oportunidad a la queja, horrible el ambiente que lloré mucho cuando todos dormian, pero a la larga me gustó, enfermera no iba a ser, cantante menos, deportista ni soñar porque es tan machista que debía ser gimnasia artística o valet, ninguna me gusta, asi que aca estoy, vencido el plazo decisión tomada. —Creo que es él. —me acerco seria como me dijo que sea, "no sonrías porque enseguida confunden las cosas", "no te muestres amigable porque lo confunden con interés s****l", "seria y distante, esa es la manera"—. Hola, ¿Richard Otto?. —Richard Ott, solo la O y la T, doble T. —Bien, Ott... Super raro, no lo había escuchado. —me mira fijo a los ojos poniéndome incómoda, es un hombre feo, pelo largo, no largo pero lo tiene bastante largo para ser hombre, mi padrastro lo lleva cortísimo junto a toda su familia, no conozco a nadie de mi entorno con su aspecto, barba larguísima, super desaliñado y hasta con unos kilos demás. —¿Te recibiste de la policía?. —Si señor, de la policía. —¿Normal o especialidad?, tu papá no me explicó mucho. —De la policía normal. —¿Y cuánto tiempo trabajaste ahi?. —¿Ahí dónde?. —En algún lado no sé, ¿en qué comisaria estás?. —A eso... No, en ninguna. —¿Por qué te dieron de baja?. —No señor, no trabajé en ninguna. —¿En qué año te recibiste?. —Hace un mes. —frunce las cejas casi que viéndome de lado. —¿Cuántos años tienes?. —Diecinueve. —Bien, —se rasca la cabeza sonriendo—. Mejor es que lleguemos aca, yo hablo con tu papá no te preocupes. —¿Hay algún problema?. —No, solo que no nos sirves. —¿Solo con esas preguntas deduces que no sirvo?. —No tienes experiencia, por como me habló de ti crei que eras mas grande y con al menos un año de trabajo. —quedo viéndolo fijo a los ojos—. Te pago por haber venido, o el taxi no te preocupes. —No, lo que quiero es que al menos me tomes una prueba, la prueba que le habrías tomado a otra mujer. —No... Yo hablo con tu papá y... —Nooo. —me paro adelante de él que se había girado para irse—. Tómeme la prueba por favor. —No creo que pases una prueba conmigo, eres demasiado delgada. —Tómeme la prueba. —Bieeeen... —suspira negando—. ¿Sabes luchar?. —Si, sé luchar. —Vamos entonces. —lo sigo por el patio de la casa enorme, me lleva para al fondo donde hay un tipo parquecito, se saca el pulóver tirandolo a un lado, ahi veo sus brazos tatuados porque queda en remera y creo que me equivoqué con lo de subido de peso—. Vamos tres rondas. —Bien, —me saco la campera tirandola arriba de su ropa, me vine con calza y top por pedido de Marcelo, porque me dijo que esto era probable que pase y debia venir comoda—. ¿Reglas?. —Nada de golpes bajos, solo eso. —sonrio moviendo los hombros, no sonríe para nada, me mira serio y fijo a la cara, sus ojos no viajan por mi cuerpo como suele suceder—. ¿Lista?. —Lista. —me quedo parada viendo como se mueve para un lado—. ¿No atacas?. —¿Crei que me ibas a probar?. —Eso vamos a hacer. —Bien. —corro hacia él tirando golpes y los esquiva hasta que le voy a dar un golpe en el vientre pero no lo golpeo porque me empuja tirandome, quedo sosprendida porque me gira boca abajo subiéndose encima—. ¿Qué hiciste?. —Te tiré. —se para dandome la mano asi me paro, y ahi lo ataco enseguida—. Ey, tramposa. —No se vale nada, es vida o muerte. —Uuujjj, eso me encanta. —comienzo a usar todo lo que Marcelo me enseñó y lo que en la academia aprendi, nunca pude con Marcelo menos con este tipo, pero le doy pelea—. Aaajjj. —Aaaagggg. —lo agarro de atras haciendo que caiga de rodillas, envuelvo mi brazo por su cuello—. Agárrame fuerte. —No, es solo un juego. —Agárrame fuerte nena. —Nooo, —le hablo al oido porque estoy encima de él, envolviendolo con las piernas y los—. Es un juego. —¿Juego?. —Si. —Bien. —¿Qué haces?. —se enderza y me agarra de los muslos, me va girando hasta que quedo frente a él viendolo a los ojos. —¿Es un juego?, bueno, juguemos entonces. —me quiere alejar pero lo aprieto con mas fuerzas—. ¿Asi quedamos?. —No te voy a soltar. —sonriendo sin dejar de verme a la cara se para como si nada—. ¿Acaso me vas a sacudir?. —Ay no sé, porque me pongo a pensar que si te pones asi con alguien en la calle, te estampa contra el suelo y te jodiste. —AAGGGG. —escondo la cara en su cuello cuando se viene hacia mi lado haciendo que sienta vertigo donde me voy para atras, me no me golpea, siento el impacto en sus brazos para no golpearme, me acomoda contra el suelo riendo. —Creo que ya terminamos. —niego sin soltarlo—. ¿Te diste cuenta cómo estamos?. —¿Tiene algo de malo?. —abro enorme los ojos cuando me hace cargar su peso y lo siento, su amigo duro en mi lugar mas sencible—. Ow. —¿No me sueltas?. —Disculpa, no me di cuenta. —No pasa nada. —lo suelto asi se para, hago lo mismo viendolo—. Ya terminamos aca. —Otra mas, por favor. —Ya fue suficiente. —ni siquiera me sacudo la tierra que tengo encima por la revolcada que me dio—. Mañana a las seis de la mañana tienes que estar aca. —comienzo a sonreía con el corazón a mil de la alegría—. Trae documento, libreta de salud, vas a estar una semana a prueba con paga incluida, después de esa semana se te toma oficial, ¿tienes la visa y pasaporte activos?. —Eeeh no, nunca salí del pais. —Bien, entonces eso lo debemos hacer, la familia viaja mucho y debemos ir, mas tu siendo mujer. —Bien, mañana vengo entonces. —Te anuncias adelante, y pasas por aca al costado, entramos por aca atrás, si tienes una dieta especifica la traes que se la damos al cocinero, trae dos mudas de ropa, una deportiva y una mas formal, lo que quieras menos vestido, puede ser jean, pantalón de vestir, cosas así estásñn bien... Trae tu arma con la licencia, vamos a ir a practicar tiro y vamos a comprarte otra arma. —Gracias. —lo abrazo riendo, no me toca para nada pero hace una leve sonrisa—. Mañana estoy aca, gracias. —salgo corriendo del barrio, Cristian esta afuera del auto esperando, cuando me ve sonrie—. ¡QUEDEEEEE!. —lo abrazo saltando y riendo. —Ey, estas toda sucia, ¿qué te pasó?. —Me hizo una prueba a ver si sé pelear, mañana vengo y me lleva a practicar tiro. —¿Pudiste con él?. —Obviamente no, pero le di pelea, no me achiqué. —Esa es mi hija. —sonrie asintiendo— Vamos asi festejamos con mamá. —Estoy re contenta, mi primer trabajo. . .

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