Yakeline.
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—Te queda re lindo el pelo asi Richard. —sonrío porque se pone rojo y se pasa la mano por el pelo.
—Siii, re bello estas nene, un matador.
—Bueno, espero pescar algo. —dejo de sonreír agarrando mi vaso de jugo—. Hace mucho que no pasa nada.
—Y con los pelos que cargabas estaba difícil, hay mujeres que no les gusta.
—Si, pero bueno, un cambio no mas.
—PAPIIII. —las dos nenas vienen corriendo.
—¿Qué pasa?, mira como estás amor. —sonrio cuando le pasa la mano por la frente a su hijita.
—¿Ya podemos comer helado?.
—Si, vamos asi preparamos.
—Espera. —la nena viene frente a mi—. ¿Quieres ayudar a servir helado?.
—Por supuesto, no me dejaron lavar los platos asi que ayudo a servir.
—Vamos entonces. —las dos me agarran las manos llevándome a la casa casi corriendo.
—Aaaggcg chicas.
—Cuidado chicas, la llevan corriendo. —en la casa las dos se re manejan, Fátima es mas grandecita que Martina pero igual son re amiguitas y se nota que conoce bien la casa—. Perdón por eso, no están acostumbradas y te ven como magnifica.
—¿Acostumbradas?.
—Si, a una chica bonita. —quedo viéndolo ir a la heladera y las nenas vienen con unas galletitas y chocolates—. Bien, armamos en la mesa bien llenos y que cada uno se ponga los topin que quieran.
—Eso esta mas bueno tio.
—Si amor, mas cómodo.
—Eeemm, saco una cuchara.
—Saca lo que quieras, —voy a la mesa donde las nenas que cuentan con sus dedos la cantidad de personas que somos—. ¿Cuántos somos?.
—Diez, con la tia Anna once... somos once.
—¿Servimos todos los sabores a todos?.
—Si.
—Bien llenos. —me da risa porque Fatima mueve las manos afirmando—. Llenos llenitos.
—¿No te dejan comer helado?.
—No mucho.
—La mamá de Fati es bien pesada.
—Hija, no digas.
—Es verdad tio, papá le dice, que pesada, no dejas que sea niña y mamá se enoja montón, pero papá tiene razón, cuido mis dientitos y mi pancita, puedo comer helado.
—¿Viste papi?, mamá de Fati bien pesada. —nos miramos con Richard sonriendo.
—Bien, no quiero que digas esas cosas hija porque es una persona mayor y no me gusta, habla esas cosas con Fati pero no las digas.
—Esta bien.
—No pasa nada amor. —sonrio viéndolo ser papá, me recuerda a Cristian cuando llegó con nosotras—. ¿Yake?.
—Ay perdón, estaba recordando a mi papá.
—¿Me ves como tu papá?. —se le borra la sonrisa y niego.
—No, obvio no.
—¿No quieres ser la novia de mi papá?.
—¡Oh por Dios Martina!.
—Es muy hermosa papi.
—Si, ya sé que es hermosa pero no puedes preguntar eso.
—¿Por qué no?, ¿No amas a mi papá Yake?.
—Sssiii, —me acerco a Richard que me mira como asustado—. ¿Quieres ser mi novio Richard?.
—No sabes donde te metes nena.
—¿Quieres o no?, no me retes.
—¡Dale tio, dile que si!.
—¡Si papiii, dale!.
—Dale Richard, di que si.
—Bueno, que presión por favor... Si, acepto ser tu novio.
—Siiiii
—Siiiii, beso beso beso.
—Beso beso.
—No pasa nada si no...
—Richard. —lo agarro de los hombros moviéndome que les causa mucha risa a la nenas porque exagero—. Cierra la boca y bésame.
—Mejor hazlo tu.
—Bien, acércate mi romeo y besameeeee.
—AAAGGGG. —aguanto la risa porque las nenas gritan sacadas, lo agarro de la cara y le doy un beso en el borde la boca. ¿Queeeee?.
—¿Eeehh?, asi no se vale.
—¿Qué no se vale?, —Richard las mira—. Me besó, listo.
—No no no, no te hagas el loco.
—Asi no se besan los novios, yo sé que no.
—¿Y cómo sabes si eres una nena?.
—Porque Solcito cuando ve a su novio le da asi, —choca sus dedos en la boca—. Un besito en la boca.
—¿Sol tiene novio?.
—Dijo que no te diga porque eres pesado, asi que no digas que después no me cuenta nada.
—Bueno bueno, no le voy a decir nada, ahora ven asi estas locas tienen lo que quieren. —me agarra la cara—. Un besito. —cierro los ojos agarrándome de su cintura cuando me besa, me sacudo todo cuando su lengua toca mis labios y abro la boca un poco.
—BIEEENNN.
—WUUUU.
—Mmmjjj, disculpen. —nos alejamos enseguida.
—PAPIII, EL TIO ES NOVIO DE YAKE. —Richard va al pote de helado rojo como un tomate, debo estar igual porque tengo mucho calor.
—Si tiooo, son novios, uuuhuuu. —me tapo la boca riendo cuando Martina hace que baila.
—¿Asi que son novios?.
—Bajo presión... —Richard asiente sacando helado.
—Vamos chicas, sirvamos que nos paramos a jugar y los invitados esperan. —salimos con las compoteras de helado servido.
—HAY NOVIOOOSSS.
—SON NOVIOOSSS.
—¿Quiénes son novios?. —Fati va a los brazos de Juana y yo les hago señas que no.
—Mi papá y Yake, son novios, gguuuu, novios novios.
Ya no hablo nada, pero veo todo, Tito con Ana diciéndose cosas al oído, según tengo entendido que solo se ven para el intimo y después no te conozco; veo la confianza de todos y el buen trato, Richard con Ernesto pagaron todo esto, como jefes de empleados agradecen la obediencia y predisposición, y veo por las nenas que se juntan bastante seguido, no sé si conmigo ya trabajando se juntaron y si lo hicieron no me molesta, pero veo a las nenas ir con las chicas, están en sus brazos, y eso me gusta porque no solo somos compañeros de trabajo fríos, sino hay un acercamiento que hace mas llevadero el ambiente.
—Papiiii.
—Ven cielo. —Martina se sube arriba de su papá acariciándole la cara y dándole besos.
—¿Tio, vamos a ir al cine?.
—Siii, vamos a ir, pero el domingo, mañana trabajo y se quedan con Juana.
—Sij. —Fati va con Juana de nuevo.
—Yo también voy al cine el domingo.
—Podemos ir juntos.
—Si nos encontramos allá compartimos, voy con mis papás, uy, disculpen.
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Ariel—. ¿Ya estamos?, son las dos de la mañana.
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Yake—. Sisi, venite no mas.
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Ariel—. En cinco estoy, queda a unas calles de mi casa.
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Yake—. No me di cuenta, ni sé dónde estoy.
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Ariel—. Que tonta.
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—Bueno gente, me voy despidiendo.
—Mmjjj, amor, quédate con el tio que llevo a Yake.
—Me vienen a buscar Richard, gracias igual.
—Te acompaño afuera.
—Nos vemos, un gusto. —despido a las nenas que las tuve encima todo el día, no me molesta, mis sobrinos son iguales—. Nos vemos preciosa, capas nos vemos el domingo.
—Ay si por favor, avisa a papá.
—Bien, le aviso. —vamos por el garaje para la entrada.
—No tienes que avisarme, capas ni coincidimos con el horario.
—Vamos al mediodía, digo, por si quieren ir. —me acomodo la cartera viendo la moto venir por la esquina—. Y otra cosa, antes de que me digas que no fue nada, no me arrepiento del beso.
—Yo tampoco.
—Ahi llegó, nos vemos. —le doy un beso en la cara y voy a la moto de Ariel que me da mi casco, es lila difuminado con verde—. Uuufff que frio me dio.
—Espera, pensé que tenias abrigo. —me da su campera, tiene un pulover abajo.
—Pensé que venias en auto.
—La moto es mas fácil de sacar, dale sube. —subo acomodándome y le saludo a Richard que espera en la vereda.
—CHAOOO, GRACIAS. —alza la mano y me agarro bien de mi hermano, me causa gracia que piense que son mis novios.
—Agárrate fuerte que vamos por la avenida.
—Lista. —es una zona peligrosa, muy peligrosa, pero tanto como Cristian es del ejercito, Gabi es de la policía de investigación si no estoy mal, y Ari va para comisario, y la única mujer no podía ser menos, asi que allá me mandaron—. Ahi salió, que porfiado.
—Y desconfiado, siempre cree que te vamos a dejar a diez calles. —vivimos en un barrio sin portones, asi que se acerca dándole la mano—. Bueno, me voy viejo, tengo gente en casa.
—Mandame mensaje que llegaste al menos.
—Si tienes gente... —los dos me miran cuando hablo—. Gabi me dijo que capas que viene el niño seis, ¿puedo tener gente?.
—Me voy.
—Si, ve mejor.
—Y ojo que estaba hablando con uno cuando llegué.
—Era Richard, el que me dio el trabajo, bocón. —se va con mi casco y entramos a la casa—. Hola mami.
—¿Cómo te fue?.
—Tremendo, el asado una delicia, me dijo que tu le enseñaste a hacer.
—Bueno, enseñar enseñar no, mas bien le dije cómo hacer.
—Es lo mismo Cris. —se sienta al lado de mi mamá en el sillón.
—Bien, me voy a dar un baño y a dormir, terminé re cansada, mis compañeros tienen nenas pequeñas que pensaban que era una mas de ellas, me agotaron.
—Que malaaaa, a dónde vamos los nenes te agarran para jugar.
—Dicen que los niños no mienten, soy un ser de luz.
—Que titila debes en cuando pero detalles.
—PAPAAAA... Y otra cosa, el otro sábado estoy invitada a un cumpleaños de noche de mi compañera Clara.
—Bueno, veo si puedo llevarte, avisa que dudas que vas.
—Pero le puedo decir a Richard que me busque y me traiga.
—Bueno hija. —mi mamá habla antes—. Avísale por las dudas porque por ahi podemos llevarte e irte a buscar, aun no sabemos si tu papá trabaja.
—Le aviso entonces, primero para saber si es que puede, para ver la posibilidad porque los chicos trabajan.
—Y nosotros tenemos a los Mari con los nenes, por eso no sabemos.
—Bueno, le digo porque quiero ir.
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*****
Richard.
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Voy al trabajo pensando en Sol que anda noviando y eso me preocupa, no que lo meta a mi casa con mi hija, confío en ella y tengo cámaras por todos lados, veo todo lo que hacen, confío en Florencia en cómo la crió a su hija, con respeto y valores, y a mi hija le enseñé y le enseño que los secretos no existen y que son malos, entonces ella me cuenta todo, pero lo que me preocupa es que salga embarazada tan joven, la quiero como una hija, la conozco de pequeña, cuando me dijeron que para tener la custodia completa de mi hija necesitaba una casa y una niñera compré ahi, Florencia fue la primer niñera que Marti tuvo, y como la llevaba a casa a Sol son hermanas, y hace dos años que directamente Sol la cuida para tener sus pesos, le pago bien, bastante bien, no me abuso de una nena, pero tengo miedo de cómo va a terminar eso y tener que matar a alguien.
—Buenos días.
—Buen día.
—¿Cómo están?. —paso directo al cuarto a dejar mi mochila y la mochila de Marti.
—Holaaaggg, que hermosa que estas.
—Hoy tenemos fiestita de chicas.
—Si, traje mascarillas y unas binchitas hermosas, ¿Fati?.
—Duerme.
—Tiooooo. —Yake mira todo confundida, le apunto el pasillo de la casa asi ya nos vamos.
—Hija, ve a dormir con Fati, le haces caso a las chicas eh, no te hagas la loca.
—Nooo, Juanita ya me lavó la boca con jabón.
—No busques que te lavé de nuevo. —todos rien, confío muchísimo en Tito, las cuida como un cofre de oro—. Te amo amor.
—Yo tambien papi, y no voy a dormir, quiero hacer bizcochito.
—Bien, después cuando llegue como todo... Disculpa Yake.
—No pasa nada. —los chicos ya nos esperan listos.
—Vamos gente, perdón la tardanza.
—Nos emocionamos Richard.
—¿Por qué?. —vamos directo a la camioneta.
—Porque pensamos que ya no íbamos a la escuela.
—Él sueña. —lo miro a Baram que va con la mochila a la rastra, como le cuesta estudiar a este pibe, lo hace sino no lo dejan correr—. Dale, que ya vamos tarde.
—¿Pasó algo Richard?.
—Marti se queda en la noche con Tito y nos olvidábamos la ropa.
—¿Tu vas Yake?.
—No, no voy. —voy bastante rapido porque ya son las ocho justa y ellos entran a las ocho.
—Llegamos.
—Quédate, yo los llevo. —la miro enseguida—. Los llevo.
—Gracias. —me cargo en el volante suspirando, un millón de cosas me pasan por la cabeza y nada es con claridad—. Puta madre.
—¿Te pasa algo?. —asustado me giro donde no la escuche ni sentí que subió.
—No, no me pasa nada... ¿Ya estamos?.
—Si, estamos.
—Bien.
—Si quieres manejo.
—No, estoy cansado, anoche Marti estuvo vomitando y en el baño porque ayer en el cine se comió la vida.
—Entiendo, entonces vamos rapido asi te acuestas un poco.
—Cambiando de tema, ¿vas al cumple?.
—Quiero, justo iba a preguntar si me podrás llevar, mas que nada a la vuelta porque mi papá no sabe si puede ir por mi.
—Pero claro Yake, te voy a buscar y después te llevo.
—Bien, entonces te aviso si mi papá va a poder o no, te consultaba para tener la opción.
—No me tomes como una segunda opción, yo voy por ti y te llevo.
—Voy a avisarle entonces.
—Buenísimo.
—¿Y sabes cómo se debe ir?. —la miro confundido—. ¿Tu qué te pones?.
—Mmm, jean y camisa.
—¿Si voy con vestido estará bien?.
—Obvio que si, no uno como quinceañera pero si, bien.
—Pensaba justo ese vestido, lo usé una sola vez en mi vida y es un desperdicio.
—Yo quiero hacerle los quince a Marti, pero hay un tema muy importante, no tengo invitados.
—Ay noooo, ¿por qué?.
—Porque somos los dos, somos una familia de dos, ella y yo, no hay nadie más.
—Me hablaste de tu papá y sonó como hermanos.
—Si, mi hermana falleció hace unos años y mi hermano no tengo la mas remota idea de dónde esta, después invitaría a Exequiel con su familia, Tito, las chicas y la vecina.
—¿Tu vecina es Sol?.
—Si, es la niñera de Marti.
—¿Te gusta?, tu nena la nombró.
—¿Queeee?.
—No entiendo.
—Es una nenaaaaa.
—¿Y yo qué sabiaaaa?.
—Nooo mi amor, los celos te cegaron, aaaggg. —me da unos golpes que me hacen reir con ganas—. Paraaaa, si estas celosa admítelo.
—¿Sales con alguien?. —quedo sorprendido porque me empuja del pecho, esta arrodillada en el asiento de ella—. Porque si sales con alguien estos jueguitos se cortan y te la corto por hacerle eso a otra mujer.
—No estoy con nadie Yake... —temblando pongo las manos en su cintura—. ¿Tu?.
—No estoy con nadie.
—Y esos que te van a buscar, ¿qué pasa con eso?.
—No pasa nada.
—Pero estas con ellos.
—Son mis hermanos.
—No te creo, me hicieron el cuento del primo una vez y me la crei.
—Pero son mis hermanos.
—Dame pruebas.
—Bueno. —se vuelve su lugar y alzo la mano a los que pasan porque quedamos en la salida—. Aca, de chicos... Este es Gabi el mayor, Ariel él de la moto y yo. —veo la foto como están con Cristian, ella en las piernas del padre y los hermanos a los lados—. Aca esta de mis quince, entré con los dos, Ari como que no quería pero Gabi le dijo que íbamos a entrar juntos, ahi Gabi ya tenia dos muchachitos.
—¿Tienes sobrinos?.
—Si, cinco, esta Katita de trece, Gabi fue papá joven, cuando me la dejaban recuerdo que tenia diez y le hacia huevito. —la miro sonriendo porque lo recuerda contenta—. Sigue Gonza de diez, Franco de siete, Elenita de cuatro, y el bebé Lucas de casi dos, Ariel no tiene hijos, es el rebelde que mi papá se saca de quicio, yo la buenita.
—Lo veo por como te cuidan. —me mira asintiendo.
—¿Ahora me crees?.
—Te creo, y hermosa estabas en tus quince.
—LA fiesta me hicieron, mi cuña Mari me ayudó en todo, lo de elegir los colores, las deco, el vestido, ella sabe muchísimo de moda asi que estuvo en todo.
—Yo quiero pero no sé qué va a querer Marti en esa fecha, pero si quiere vamos a ver si entra mas gente a nuestras vidas para algo grande, me da mucha pena pensar en salir solo a cenar y que no tenga su vestido soñado por tener invitados como para una mega fiesta.
—Por ahi te enamoras de alguien que tiene familia y tienes muchos invitados y ahi si, un gran cumpleaños.
—Si, puede ser.
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