Capitulo 8

3249 Words
Richard. . Viernes. . —Chicos, vengan por favor. —nos acercamos a Ernesto que esta hablando con Gloria al solcito donde esta frio pero al sol lindo. —Buenas. —los miramos a los dos. —¿A la noche se pueden quedar?. —la miro a Yake que alza el hombro diciéndome que no tiene problema. —Si, te quedas en mi casa con Marti. —Pensé en eso, asi hacen una fiestita las dos, ya tengo un poco la idea de lo que quieren. —Bueno, nos quedamos en la noche. —Entonces se van ahora y vuelven a las cinco, —mira a Yake enseguida—. Van a la iglesia, no tienen problema de que vayas con pantalón. —Tranquilos que no voy a ir a faltar el respeto. —Gracias, ahi Richard te va a ir enseñando todo. —Vamos asi te llevo a tu casa. —Dale, voy por mis cosas. —agarramos todo y la veo con el teléfono—. Pa, me lleva Richard... Si si, ese es mi horario pero me pidieron quedarme en la noche, mi compañera esta re enferma entonces hay que cubrirla... No, pero acepté porque mañana me hace la pata de pasarme a buscar para el cumpleaños, entonces ya sabe donde vivimos... Si, dale, besitos... Listo, vamos. —Vamos en mi auto. —Ay siiii, me encanta tu auto, —nos despedimos de todas con la promesa de mañana ir a la fiesta—. ¿Hace cuánto lo tienes?. —Del año pasado, hace tiempo quería un buen auto que vendí la camioneta que tenia y como fue justo mi cumpleaños la familia me regaló lo que faltaba y el dinero para sacarlo de la concesionaria, la patente, todo. —¿De verdad?. —Si, de verdad, ¿para dónde voy?. —Vivo en el barrio Las Calandrias. —Fiiuuu, —Es de mis papás, lo unico que tengo yo es ropa que me compré con lo que cobré, y que me voy a comprar ahora cuando cobremos, aunque me quiero comprar una bici de esas copadas, queda lejitos mi casa pero sirve de deporte. —Esta buena la idea. —Dilo. —Es peligroso. —Es que no quiero seguir molestando. —mira hacia adelante seria. —¿Pasó algo por tus horarios?. —No, pero a veces si, me siento una metiche en la vida de mis hermanos. —Si no tienen problema de ir por ti a donde sea es porque te aman y se preocupan. —sonríe asintiendo—. Y si voy por ti es una buena opción, no tengo problema con eso. —Vamos a ver qué pasa. —Bien, sabes que puedes decirme, sé como esta todo aca afuera para las mujeres, tengo una hija y sé lo que es, —vamos en silencio y tengo que acomodarme en el asiento sin parar porque estoy caliente, porque los jueguitos que tenemos se están yendo de las manos—. ¿Acá?. —Allá, la camioneta verde, es de Cristian. —Dale, voy a ver bien para después pasar a buscarte. —Te aviso, lo de mañana es un si rotundo, pero ahora a la tarde no creo, seguro me lleva Cristian. —Bueno, voy a mandarte mensaje igual para estar seguro... Bajo a saludarlo. —Si. —bajo sonriendo al verlo, hace años que no lo veo, hablé con él pero no lo vi. —¿Cómo va?. —Mirateeee. —nos damos un abrazo afectuoso, fue mi papá prácticamente, para mi y mis compañeros—. Uujj Richard, quería verte nene. —Yo igual, estas igual. —me alejo viéndolo a la cara y palmeando su hombro. —Tu estas grandote, ¿te entrenas bien y comes bien?, hay que llegar a viejos fuertes. —Y ya me retas. —Yake rie negando—. Tenemos que juntarnos a comer, mi hija escucha mis historias y quiere conocer al hombre que me educó y enseñó lo que soy hoy... —sonriendo la mira a Yake que le da un abrazo. —Entonces nos podemos de acuerdo, quiero ver a tu muchacha. —Bien, hablamos entonces, tengo que ir para verla. —Dale, nos vemos y gracias por cuidarla. —Un placer... Quedamos señor... Nos vemos a la noche. —voy a mi casa rapido porque quiero aprovechar de tirarme un rato o en la iglesia voy a estar con cara de perro—. Buenaaaasss. —Papiiiiii. —la alzo dándole besos—. Llegaste antes. —Si, le avisé a Solcito asi me hacian comida. —Aaaa, por eso era Solcito. —Nunca te diste cuenta. —Nooo, que espitada. —riendo la bajo y le doy el celu. —Llama al tio que a la noche viene con Fati, yo trabajo asi que viene a cuidarte y de paso se hacen una fiestita. —Siiiii, ya llamo. . ................................. . Volvemos de la iglesia con los mas grande con nosotros, y no puedo verla a Yake, esta preciosa, cuando la vi llegar con su falda blanca, remera roja, zapatos y la cartera con el arma dentro que no se notaba, quedé muy sorprendido, no porque no sea femenina porque lo es, siempre con sus uñas intactas, labios pintados, el pelo bien recogido y con hebillas decorando, pero ahora esta un espectáculo que no pude dejar de ver toda la noche, igual que muchos en la iglesia, pero sentada al lado mío los frenó un poco. —Que bella que estas Yake, no te lo dije en la iglesia. —Harley me sonríe picara pero no hago nada. —Gracias, las veo como andan vestidas y crei que funcionaba. —¿Vas a la iglesia?. —No Oddi, pero mi cuñada si, y esta falda me la compré en la presentación de mi sobri menor y recordé que la tenia. —Ezem pasa viéndome mal y tengo que hablar con él. —Entremos Yake, van a comer. —Si, entremos. —Chicos, cuando terminen de comer vayan no mas, nosotros a laaaas... —Exequiel mira su reloj—. A las doce ya estamos en la cama. —Yo me quedo, Ernesto esta en mi casa. —Buenísimo entonces. —Coman rico chicos... —a penas entramos a nuestra área agarra el teléfono—. Bien, ¿qué vamos a comer?. —¿A quién le escribes?. —me mira alzando las cejas. —A mi hermano asi me viene a buscar. —Muestrame. —¿Eh?. —Tu estas con alguien y me haces jueguitos, estoy cansado de los jueguitos Yake. —Yo no te hago jueguitos ni estoy con nadie. —me saco la camisa de adentro del pantalón y aflojo los botones de las mangas—. ¿Por qué dices eso?. —negando voy a la puerta que conecta este espacio con la casa cerrando con llave—. No sé qué te pasa, pero en todo caso tu me ignoras, voy haciendo de todo y tu me ignoras. —¿Qué te ignoro?. —Si, eso haces. —camino sin parar por alrededor de la mesa y ella en el mismo lugar viéndome—. El otro dia en el auto por ejemplo... Te iba a besar y te hiciste para atrás. —paro en seco viéndola—. No puedo asegurar que me gustas, pero que me siento atraída por ti Richard. —me le voy encima besándola, la agarro de la cabeza abriendo la boca y gimiendo. —Mmmjjjj... —me alejo viéndola a la cara, esta roja viéndome fijo—. Tu a mi si me gustas Yake. —paso mi dedo pulgar por sus labios—. Pide que pare porque no sé qué soy capas. —No quiero que pares Richard... —me hago un poco para atrás, y mas que sorprendido cuando va a mi pantalón aflojando el cinto—. Quiero hacerlo y contigo... ¿Tu quiemmm... —vuelvo a besarla pero esta vez me agacho un poco levantándole la falda, la levanto sentándola en la mesada de la cocina—. Aaajjjj... Mmm sácate esto. —Si, déjame a mi. —le beso el cuello y me bajo el pantalón, estoy tan caliente que me sorprende, sonriendo bajo porque me mira asombrada cuando le rompo la bombacha. —¿Qué vas a hacer?. —Vamos a ver si esto te gusta. —me agarra del pelo tirando y yo hago de todo en su intimidad. —Aaggg, Richard por favor. —¿Te gusta?. —Demasiado, pero quiero otra cosa, por favor. —me paro entre sus piernas viéndola a la cara mientras me abro el pantalón, me saco la polla que se me revienta. —¿Aun lo quieres?. —friego la punta sabiendo que esta sensible por mi boca, me envuelve por los hombros jadeando—. No mentí con que soy grande. —Y yo con que soy virgen... Sé que escuchaste. —Y estoy loco, nunca lo hice con una virgen. —Que lindo escuchar eso justo ahora. —Era un halago para mi. —trago con fuerza cuando alza las piernas apretándome en las caderas, la ajusto mas al borde de la mesada. —¿No tienes que guiarte?. —No, sabe a dónde ir, —le doy besitos en la cara, estoy temblando y haciendo el intento de ser un buen hombre—. Aaajjjj... —Mmmjjjj, oojjjj Richard. —Ya casi, no te muevas. —la envuelvo de la cintura y por los hombros—. Ya casi entro... Mmmjjjj. —Aay... Mmmm. —¿Quieres parar?. —Ni se te ocurra. —presiono mas, mas y mas, respiro con fuerza sobre su piel cuando lo siento. —Yake, bésame... —abre la boca suave y cuando le meto la lengua a la boca la clavo con mi polla. —AAAMMMMM. —pero no paro, no puedo parar—. Aaammm... Mmmjjjjj. —Ay Dios. —la suelto un poco agarrándola de las piernas—. Vamos al sillón, agárrate. —me siento en el sillón aun dentro de ella—. Aca es mejor para ti. —¿Si?. —meto las manos por debajo de la tela y le muevo las caderas—. Mmjjjjj. —Aca vas a hacer lo que quieras, uujjj Dios Santo Yake. —Aaajjjj... Aajjjj. —jadea sacudiéndose encima mío, se tira arriba mío y pierdo los estribos, la levanto de las nalgas y la taladro aguantando el grito—. AAGGGMMM. —OOJJ CARAJOOOOO... AAAJjjjjj. —bajo la mano agarrando mis huevos porque nunca me vine asi, tanto y tan intenso. —Aaajjj Richard. —Uufff, eso fue duro... —la toco sintiendo como me recibe dentro de ella y me sale una risita de satisfacción—. ¡Oh mi Dios, esto fue tremendo Yake!. —la miro cuando acaricia mi cara dándome besito—. Vamos a la cama, ¿si?. —hago el intento de pararme pero niega—. ¿Que?, ahi vas a ver que te puedo... —Mi hermano. —miro a la mesa, el teléfono suena. —Dile que te tuviste que quedar. —se para y yo estiro las manos agarrándola—. Yake no te vayas... Por favor. —Tengo que irme. —¿Por qué?. —me subo el pantalón parándome, la agarro del brazo—. No te vayas... —pone las manos en mi pecho, hace punta de pies y me besa, jadeo saboreándola—. Yake. —Mañana... Mañana me quedo. —Nooo, ahora por favor... —Mañana, me tengo que ganar la confianza de mi papá o no va a poder ser. —aprieto la boca suspirando. —Vamos, te acompaño a la entrada. —vamos a la entrada un tramo en silencio—. Mañana vamos a mi casa. —¿Y Martina?. —La mando con Tito, él no va al cumpleaños por la nena. —Bueno, vamos a tu casa. —¿Te quedas a dormir?. —Si, —llegamos a la entrada donde la espera el hermano en moto. —Hola, —estiro la mano saludandolo—. Richard. —Ariel. —le da el casco, la campera de él y cuando se sube sonrio porque pegó un saltito—. ¿Qué pasa?. —Nada, me estoy acomodando. —Bien, chao amigo. —Nos vemos. . ***** Yakeline. . Seguridad Tito—. Buen día, espero estén bien, Exequiel me acaba de avisar que les salió un viaje urgente de unos cuatro días como mínimo, me voy con Anna y como los chicos quedan con la abuela necesito que se queden en la casa, confirmen por favor. Richard—. ¿Me puedo llevar a Marti?. Tito—. Obvio que si. Richard—. Entonces si. Yakeline—. Yo igual puedo. Me levanto como puedo porque estoy muy, pero muy adolorida de mis partes, en estos momentos agradezco que mi mamá me aconsejara el cuidado de pastillas, pero también me habló muchísimo sobre los preservativos, y recuerdo el doble sentido de Richard sobre que estaba limpio, sé a qué se refería, no soy una tonta que no sabe nada, pero igual si sale la charla le voy a decir, me da mucha vergüenza verlo ahora o preguntarle si en sus otras relaciones sexuales se cuidaba o dejaba el cargo a sus amantes. —Hijaaaa, ¿vamos a desayunar?. —Pasa mami. —estoy sacando las sabanas asi se ventila el colchón—. Holis. —Venia a decir si salimos a desayunar. —Ay dale, asi hablamos un temita, para que lo hables con Cristian mas que nada. —¿Estas de novia?. ese tema va a ser muuuuy difícil. —Nooo mami, del trabajo, me acaban de avisar. —Bueno, pensé que novio y ya me imaginé millones de cosas para decirle. —Que pesado. —Y eres nena. —voy al ropero en bombacha y ella cierra bien la ventana—. Después de dos varones que pelean hasta por como respiran le cuesta no tratarte como princesa. —Es que lo soy. —giro haciéndome la bailarina haciéndola reir—. Pero hablando en serio, mis jefes se van de viaje, va el jefe con su compañera, y como los hijos quedan pidieron que con mi compañero nos quedemos. —Bueno, ¿Cuántos días?. —A ver si lo puso. —agarro mi teléfono viendo un mensaje de Richard. Richard—. Tito me dijo que se van mañana a la noche, le dije que ponga sin fecha por si debes mostrarlo y a la noche te vienes conmigo. Yake—. Bueno, les digo esto, dile a Ernesto que ponga ahora a las dos o tres de la manaña asi les muestro el mensaje y tu sigue la pata. Richard—. Obvio que sigo el chiste. Yake—. Esta charla la borro, nos vemos. —Aca pero aun no puede confirmar el horario, —le enseño el celu después de borrar el chat de Richard. —Aca un tal Richard compañero trabajo puso, ¿ya sabes cuándo debemos ir?, porque tenemos el cumpleaños de Juana... Y aca un tal Tito jefe seguridad puso, salen de la casa a las cuatro de la mañana de hoy, tres o tres y media ya deben estar aca. —¿Eh?. —agarro el celu viendo y la miro. —Pides mucho Yakeline. —Quiero ir al cumpleaños mami, por favor... De ahi me voy al trabajo... Mamiiii. —Lo llamo, cámbiate y lo llamo por mientras. —Quiero iirrrr, mamiiiii. —se va a su cuarto cerrando y yo dando saltos voy a cambiarme, un jean, zapatillas, un top y tapadito corto—. Bien, lista... —me suena el celular y es Cristian, me giro viéndola a mi mamá que sonrie—. ¿Me dejó?. —Atiende... Saco el auto. —Si. —atiendo con miedito—. Hola. —Hola hija, hablé con tu mamá. —Si, me dijo que te iba a decir. —voy a la cocina a buscar agua—. ¿Qué dices?. —Como que no me convenció lo que dijo, explícame. —tiro la cabeza para atrás con ganas de gritar—. Ya sé lo que estas haciendo, dime. —Bueno, lo que le dije a mamá es que quiero ir a la noche al cumpleaños, y de ahi irme al trabajo, al menos bailar unos temas con mi compañera y ya, irnos. —Vas a ir sin dormir. —Pero es lo mismo que irme de aca, porque se van como a las tres de la mañana, no duermo, voy sin dormir, y sabes que no tomo ni sidra. —Bueno, déjame pensarlo un poco. —Cristiaaaannn, dale, nunca salí a ningún lado. —Déjame pensarlo un poco, solo eso. —Esta bien, chao. —No te enojes Yake. —Es que siii, quiero salir, creo que soy buena hija. —Lo eres, pero espera, no te apures. —¿Entonces es un si?. —Ahora te llamo. —salgo haciendo berrinche y mi mamá rie desde el auto. —¿Qué te dijo?. —Que lo va a pensar y me llama. —Te va a decir que si, no sé porqué haces escandalo. —Que me diga que si enseguida ma, me hace esperar pensando que no. —Bien, cambiemos de tema, vamos a comprarnos ropa interior, y le dije a Tami que el sábado que viene vamos a hacernos limpieza y retocar el depilado. —Uuuhh genial, ya veo los resultados, pero para retocar mas que nada. —Obvio, a tu papá le encanta. —MAMAAAA. —miro el teléfono cuando suena, es Richard y Cristian escribe. Cristian—. Ahi hablé con Richard. —AAAJJJJJ. —¿Qué te pasa loca?. —Que Cristian habló con Richard. —Buenoooo, fíjate. Cristian—. Le pregunté como era el trabajo y lo pintó bien y que él se lleva hasta la hija, asi que bueno, vamos a ver cómo funcionas porque si no te gusta no vas mas, a que te maltraten a ningún lado. Yake—. ¿Y lo de la noche?. Cristian—. Si, Richard me dijo que te busca y que se encarga de llevarte, pero me vas a ir avisando todo Yakeline, y nada de mensajitos, audios y llamadas. Yake—. GRACIAS GRACIAS GRACCIAS. Richard—. Ahi me llamó tu papá, me dio una buena amenaza pero te deja, a las nueve paso a buscarte. Yakeline—. Te espero lista y con mi bolsito. Richard—. Genial, no te olvides el acuerdo. Yakeline—. No no, listísima. —Cristian dijo que si mamiiiii, aaagggggg. —Tu sales con alguien Yake, tanta alegría. —Quiero a la fiesta mami, a bailar un poco, no significa que este de novia. —Cuando lo estes quiero que tengas la confianza de decirme Yake, yo sé que para Cris no va a ser facil pero lo va a entender por si tienes miedo, tienes que saber que tenemos charlas de cuando te enamores o si tienes hijos y no se lo toma tan mal como todos creen. —Bueno, espero sostenga esa postura y no me lo quiera matar. —Eso es verdad, tranquila... vamos a ir con la situación. . .
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