Yakeline.
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Me miro al espejo haciéndome unos retoques para terminar con el maquillaje, y me hago hacia atrás viéndome entera, a ver si lo que elegí me convence o no, hice tres outfit que los tengo en la cama por si no me gustaba este conjuntito.
—Me agrada.
—Hija, llegó tu compañero.
—VOOYYY. —agarro mi carterita y la valija pequeña que tengo y el regalo—. Ya estoy lista. —me mira de arriba abajo negando pero yo salgo una diva de mi cuarto.
—Dame la valija.
—Si, voy por mi botella asi me la llevo.
—¿Documento?.
—Lo tengo aca.
—El arma.
—En la valija, no la voy a bajar en el cumple.
—Bien, mejor. —lo miro fijo.
—No te preocupes tanto, confía en mi y duerme, te voy a estar mandando mensaje.
—Lo sé.
—Bien, vamos que no lo quiero hacer esperar mucho, es bastante cascarrabias.
—Eso porque aun no lo conoces.
—¿Es jodon? ¿O peor de enojon?.
—Insoportable de jodon, era el típico payaso de la clase
—Conmigo es re serio el podrido. —le doy un abrazo a mi mamá que sonríe por la charla, esta cocinando una carne, mi papá se puede comer una vaca solo—. Chao mami, mañana los llamo.
—No te olvides no mas.
—Me voy a olvidar y todo, y les aviso cuando salgamos de la fiesta y cuando vayamos a la casa. —salgo con Cristian, Richard ya espera abajo del auto y mueve la mano.
—La esperaba para ayudar.
—Lo hago yo tranquilo, —se dan la mano—. ¿Cómo estás?.
—Bien señor.
—¿Tu hija?.
—Quedó con Ernesto, lo debe recordar a Tito.
—¿Tiene una hija verdad?. —mete la valija al baúl sin dejar de hablar.
—Si, son re amiguitas con mi hija, entonces queda con él a hacer una fiestita las dos.
—Bien, pensaba que el otro sábado te puedes venir con Ernesto a comer un asado.
—Dele, hablo con él pero si, yo por lo menos con mi hija venimos.
—Bueno gente. —los dos me miran—. ¿Nos vamos?.
—Vayan porque después esta me agarra y es de jodida la loca.
—Dale nomas, déjame mal.
—Ni que hubiera alguien aca con el que salgas. —le doy un abracito y le susurro al oído.
—No hagas esos chiste, Richard es joven y muy apuesto, —me mira enseguida—. Mis ojitos locos lo ven como apuesto.
—No te hagas la loca, y Richard sabe lo que va a pasar si te ve diferente.
—Chao pesado. —subo al auto sonriendo feliz—. Lista.
—¿Qué le dijiste?.
—Que eres apuesto y que te miro como hombre.
—¿Tu estas loca?.
—¿Por?.
—Ahora nos va a controlar sin parar, debías esperar un poco mas.
—Solo le dije es, no te preocupes.
—No creas que me enojé o como que no se entere. —lo miro enseguida—. Pero ya esta, no pasa nada, me da risa mas que enojo... Pensaste cualquier cosa.
—Un poco.
—Nooo, calmada que no soy asi. —agarra mi pierna que me hace temblar sus dedos rosando mi intimidad—. ¿Cómo estas?.
—Bien, aaayyyy, me muero de vergüenza. —me tapo la cara riendo.
—Ven aca que no me aguanto mas. —saco las manos sin entender, me agarra del mentón llevándome hacia él y me besa, agarro su brazo porque me hace temblar—. Mmjjjj, que ganas que te tengo Yake.
—Yo igual. —nos miramos a los ojos, me muerdos labios sonriendo—. Pero vamos a esa fiesta que nunca salí asi, es la primera vez y estoy emocionada.
—¿Mas emocionada que estar conmigo?.
—No tanto.
—¿Entonces?.
—Para en un borde.
—¿Para?.
—Ya sabes para qué, vamos.
—¿Segura?.
—Super segura.
—Bien, vamos por aca, conozco un lug...
—No, vamos.
—¿Eh?.
—Si conoces un lugar es porque fuiste con alguien.
—Nooo, no fui con nadie.
—Ya no quiero.
—Pero podem...
—No, vamos.
—Bueno, vamos. —me siento bien y cruzada de brazos—. ¿Estuviste con dolor?.
—No.
—No te enojes... Yake. —agarra mi pierna y le alejo la mano, cuando llegamos bajo sin esperarlo—. Ey... Yakeline. —camino apurada casi que rompiendo la bolsa de papel pero me gira apretándome a él y me besa—. Mmmgggg. —aflojo el cuerpo disfrutando, sus manos pasan por todos lados—. No fui a ningún lado con nadie, sé de ese lugar por andar tarde en la calle no con una mujer encima. —nos miramos a los ojos pero no digo nada—. No voy a hablar nunca de otra experiencia, me interesa el aca y el ahora, no el pasado, el pasado esta donde corresponde y no me interesa, tu si me interesas.
—Mmjjj. —lo agarro de la nuca besándolo de nuevo—. No somos novios, no somos nada... Pero ojito porque ahora eres mío, y soy posesiva, y tuuuuu. —lo agarro de la remera apretándola y sonríe pero me da igual—. Tu eres mío de ahora en mas, y me dices ya mismo si lo eres o soy un juego para pasar el rato.
—¿Ya mismo tengo que responder?.
—Mejor dejarlo, ya me respondiste todo.
—¿Sabes algo?. —me envuelve apretándome con fuerza—. Te la quiero clavar tanto que sé que esto va a pasar a otra cosa mas rapido de lo que creemos, porque este culo es mío. —me lo agarra apretándome las cachas—. No le tengo miedo a los celos, mientras no pase a los insultos, control y violencia me gusta, en la cama también, me gustaría agarrarte asi. —me agarra del cuello y no dejo de verlo a los ojos, aunque me agarro de sus brazos porque me inclina para atrás—. Y sacudirte el útero y desencajarte las caderas pero no soltarte del cuello.
—Matarme básicamente, que deseos papi. —riendo apoya la cara en mis pechos—. Entendí, entremos que nos van a ver.
—Y que nos vean.
—Nos van a molestar en el trabajo tonto.
—Si, vamos. —me acomodo el saquito y vamos, tengo un poco de frio pero eso no quita venir bien—. Tan corta la ropa, te estas muriendo de frio.
—Vine para bailar... Mas te vale que bailes.
—Obvio, no bailas con nadie mas. —entramos al saloncito, se nota una fiesta bien familiera—. ¿Dónde está?.
—Mmm, ahi viene. —sonrio porque viene con vestido, cumple cincuenta y sus hijos le armaron la fiesta.
—Holaaaaa.
—Holaaa, estas preciosa nena.
—Graciaaaass, pero tu lo estas.
—Bueno... Quería ropa de bailar, toma, espero te guste.
—Hola Juani, toma, un regalito. —le da un bolsita—. Espero te guste, Marti lo eligió.
—Aayy mi vidaaaa. —saca unos aros, anillo y reloj, super delicado y combinados—. ¡Esta hermoso nene, gracias!.
—Un placer mi amor. —lo miro enseguida pero es con cariño no con deseo—. Abre el de Yake, tengo intriga qué hay en la bolsa.
—Que sapooooo. —lo empujo riendo, y Juana saca un bolso bien shick dijo mi mamá cuando la vi, porque había visto otra que la quiso ella que se la regalé también.
—Oh por Dios, que belleza de regalos chicos, muchas gracias. —le doy un abracito sonriendo—. Chicos pasen, ya estamos por comer.
—¿Dónde nos sentamos?.
—Allá están los chicos.
—Ay no los vi... Vamos Richard.
—Si, quiero comer rapido para bailar. —riendo muevo las caderas porque Juana me da unas nalgadas, vamos a la mesa saludando a todos—. Buenaaaassss, pero se vinieron preciosas, crei que iba a venir diva y quedé opacada.
—Eso es una sarta de mentiras, mira lo que estas, varios quieren sacarte a bailar.
—Ya le dije a Richard que mas vale baile... —saludo al esposo de Marce que rie viendo a Richard.
—Esaaaa, Richarcito va a bailar.
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*****
Richard.
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Todos reímos cuando Juana abre los regalos porque algunos son lencería o juguetes sexuales que el marido se muere de vergüenza donde ella es la mente abierta, quiso abrirlos antes de todo el bochinche para tener mas tiempo al baile, le hago al baile, no un bailarín de valet pero tampoco un árbol, mas bien me defiendo, y la veo moverse en la silla con la música y que rie con las chicas, bueno, les digo chicas aunque son todas grandes.
—Ya quiere que la saques a bailar.
—Esperaaaa hombreeee, esta abriendo los regalos.
—Ahi terminó. —veo como Juana baila con el marido y me tomo todo el vaso de gaseosa parándome—. ESAAAAA. —voy con Yake estirando la mano, sonriendo me la agarra parándose.
—Vamos a bailar.
—Siiiggg. —la llevo a la pista sintiendo calor pero igual bailo, es un cuarteto que me permite meter un poco de mano en la cintura y cadera—. Aaaaaggg. —la giro riendo porque se mueve que es ella, nadie mas que ella en la pista que me hace sonreír sin parar.
—Chica sexi. —la envuelvo poniendo una mano en sus nalgas y viéndonos a la cara—. Vámonos que no puedo mas.
—Vamos, yo también quiero ir. —vamos a la mesa por nuestras cosas, las chicas ya bailan asi que agarramos nuestras cosas sin que nos molesten.
—Ponte la campera que esta re frio.
—Si, tenme dos segundos. —me da la carterita y se acomoda el tapadito, la envuelvo por los hombros sonriendo—. Ahora si, estas calentito.
—Caliente estoy.
—Bueno calentón. —la hago subir primera al auto y rodeo—. Paaa, ya salí de la fiesta, ahora vamos a la casa, ahi te mando un mensajito cuando lleguemos. —deja el celu en sus piernas moviendo los hombros.
—Como te controlan nena.
—Bastante la verdad, siempre lo supe pero tres hombres contra dos mujeres perdemos.
—¿No tienes hermanas?.
—No, solo somos los tres, y la única mujer.
—Con razón son asi.
—Siii, la única vez que Cristian me pegó fue que salí a jugar a la calle con mis vecinitas, tenia trece, nunca me lo olvido. —la miro a cada tanto porque voy manejando bastante fuerte—. La vecinita me dice, ¿me acompañas a comprar?, y le digo si, vamos, desde ya estaba en la esquina donde no me dejaban ir, y fui sin avisar, cuando llegué... No sabes la paliza que me dieron, y me dice, nunca mas... Nunca mas me haces esto, crei que te habían llevado, que te estaban lastimando, nunca mas... Y bueno, nunca mas.
—El miedo no es bueno tampoco.
—¿Mandas a tu hija a comprar sola?.
—No. —miro para adelante asintiendo—. Tienes razón, no espero pasar por ese miedo de no saber dónde está, que le esta pasando, me volvería loco como tu papá.
—Es un temita eso, ahora de grande lo entiendo, pienso que uno de mis sobrinos desaparezca y no, ya me siento mal... Chu que llegamos rapido.
—Necesitaba llegar rapido. —gracias a Dios el portón es eléctrico, asi que lo entro sin que bajemos, para seguridad cuando estoy con mi hija—. Vamos a la cama, la próxima en el auto.
—Genial, me encanta que hallan próximas.
—Obvio. —entramos a mi casa por la puerta de la cocina, hice varias reformas y tengo que hacer mas, pero con calma—. Pasa...
—Me gusta tu casa.
—Es bastante pequeña, para los dos esta justa, no hay mucho que limpiar y seguimos cómodos.
—¿Piensas agrandar tu pequeña familia?. —eso me re sorprende—. No creas que te lo estoy pidiendo, no quiero hijos.
—Ah bien, por ahora no pienso agrandar mucho la verdad, es difícil ser papá, difícil y demasiado caro. —riendo asiente.
—Mi hermano dice lo mismo y creemos que mi cuñada va por el sexto.
—Fua, hay que tener ganas de seis.
—Él puede. —la miro fijo como se saca el tapado dejándolo en la mesa y después la cartera.
—¿De qué trabaja?.
—Policia.
—Puff, la policia no da para seis hijos al menos que seas corrupto.
—Lo es. —riendo me mira—. Trabaja en investigación y asalto por lo que sé, no tengo idea cuánto gana pero para querer otro hijo, vivir como viven debe ganar bien o ser corrupto, una de dos. —asiento riendo sin dejar de verla, va a las puertas de las habitaciones y abre la de Marti—. Mi otro hermano es de la policía federal, esta en el área de nacortrafico, gana bien también, vive en un buen departamento, esta construyendo, se va de viaje al exterior, vive bien.
—Y sigues tú.
—Si, por ahora la mantenida.
—¿Por qué?, si trabajas.
—Si, pero aun asi no me dejan poner plata en la casa.
—¿Y qué haces con la plata?.
—Una parte va a una caja de ahorros y la otra a mi ropita y gustos, mis cosas básicas. —abre la puerta de mi habitación—. Acá esta... Permiso. —voy atrás de ella cerrando, tengo una luz baja, muy baja—. Tienes luz de cabaret.
—No es por traer mujeres, ¿crees que traería a alguien con mi hija en casa?. —me abro la camisa viéndola fijo.
—¿Entonces?.
—Generalmente Martina viene a dormir conmigo, y le tiene miedo a la oscuridad, en su habitación tiene lamparas y cosas que brillan, y yo con luz no puedo dormir, esta es la única solución que encontré. —la tiro la camisa y me abro el pantalón—. Tuve que sacar las lamparas que tenia porque las prendía, y el tele lo mismo.
—Entiendo, también me cuesta dormir.
—¿Si?.
—Nooo. —riendo abre la cama—. Puede estar el sol pegándome directo en la cara que si quiero dormir duermo.
—Que suerte, yo no puedo.
—Yo si. —viene conmigo, no es grande mi casa menos el cuarto, tengo la cama contra la pared porque sino no tengo espacio—. Te puedo ayudar con esto.
—Ayúdame, lo necesito. —pasa las manos por mi pecho bajando a mi vientre.
—Cuando te vi la primera vez creí que eras gordo, cuando te sacaste la campera me sorprendi... —sonrío porque me lo dicen seguido—. No tienes cuadraditos.
—No hace falta tenerlos.
—Pero estas todo trabajado.
—No tiene nada que ver, cuido mis lumbares, y mejor otro día lo hablamos.
—Bueno, como quieras.
—Quiero muchas cosas ahora. —la agarro del mentón besándolo—. Mmmjjjj, me gustaría mucho que me la chupes Yake, pero mas metertela... —abre enorme los ojos—. Te dejo elegir.
—¿Solo esas dos opciones hay?.
—¿Quieres mas opciones?.
—Si.
—¿Como cuál?. —creo que no se da cuenta que camino llevándola a la cama.
—No sé, no tengo idea.
—Bien, yo te voy a enseñar mas opciones Yake, tu elige la que mas te guste.
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