Capitulo 4

2744 Words
Richard . Días después. . —No sabes lo que pasó una vez en los entrenamientos, nos llevan a un entrenamiento que teníamos que hacer todo como un circuito. —cierro los ojos apoyado la cabeza en el asiento y me cruzo de brazos—. Este era subir por un pasa manos, cuando bajamos pasar por abajo de una red, hacer abdominales y subir una escalada, la cosa que voy asi re emocionada por pasarlo, ¿sabes de lo que hablo?. —Si. —Te iba a explicar sino. —Se lo que es. —Bueno perdón, hablo mucho. —Demasiado la verdad, ya me duele la cabeza donde no paras de hablar, voy a bajar un poco. —bajo del auto viendo hacia el gimnasio, van arriba las chicas, a pilates, no las veo pero oigo su risa hasta que bajan. —Ay Richard, no sabes lo terrible que fue. —Escuchaba los gritos de las dos. —Ayúdame por favor. —voy con Harley dándole la mano—. Me tiemblan las piernas. —Estuvo tremendo, tienes que venir con nosotras Yake. —Ya voy con una vecina. —¿A pilates?. —Si, en la esquina tiene su negocio, ahi voy. —¿Vives con tus papás Yake?. —Si, vivo con ellos, cuando... —queda callada cuando la miro. —¿Cuando qué?. —Hablamos después, a Richard le duele la cabeza. —No pasa nada, charlen chicas. —mira para adelante sin decir nada y miro la calle y la miro—. Yake, pueden charlar. —No. —miro por el espejo como las dos se tapan la boca riendo, llegamos a la casa de las chicas en silencio los cuatro, a penas estaciono Yake se baja—. Eeemm, vamos enseguida Yake. —Voy al baño. —Pero tenem... —se gira agarrando la puerta y me mira muy enojada —Estoy en mis días, ya vengo. —rodea por atrás, le sigo el rastro. —Llama a Ezem. Viene charlatana con Ezem, pero sube al auto y ya no me habla nada, ni Ezem habla, eso me da a entender que le dijo que no hable porque no quiero escucharla, y ya vamos casi en mes, en estos días no paro de hablar ni un segundo, siempre hablando, siempre, por años fuimos tres, Tito, Ana y yo, no son nada habladores, con Tito hablamos fuera del trabajo, y de pasar a trabajar solo a tener una persona a mi lado que le da a la lengua que no se le acalambra nunca, que me toma como su amigo porque me dice cosas que me importan un carajo, es estresante, demasiado, ni mi hija habla tanto, salió a mi menos mal sino estaría loco. —Manda mensaje a tu papá Ezem. —Si, gracias chicos, nos vemos mañana. —Nos vemos. —vuelvo para la casa viéndola debes en cuando. —Viajamos la otra semana. —Si, me llegó el mensaje. —¿No vas a preguntar nada?. —Nop, nada. —¿Estas enojada?. —¿Por qué estaría enojada?. —Por lo que te dije. —¿Y deduces que estoy enojada contigo?. —Es que lo estas Yake. —Nada que ver. —muevo la mano como diciendo que siga hablando. —Mira, y ya que estamos... No vuelvas a decir nada. —me mira enseguida—. Si te digo que no quiero hablar, que no quiero comer, que no quiero tomar nada, te lo digo a ti, no para que se lo digas a ellos, ¿esta claro?. —Si, no va a volver a pasar. —No, no va a volver a pasar. —a penas llegamos va al cuarto a buscar sus cosas—. Bueno... —¿Yakeline?. —miro a Tito que viene de la casa de los jefes y yo voy a la heladera. —En la habitación, fue por sus cosas. —Yakeline, ¿se puede?. —saco un yogur bebible pequeño y pelo la banana viéndolo, siento como que es demasiado amigable con ella y no me gusta eso, porque él ya esta con Ana—. Ven, hablemos un poco aca en la cocina. —viene asustada parece—. Bien, siéntate por favor, no es nada malo. —Ay Dios, se me salía el corazón. —No, tranquila. —Aaajjj. —Tito me mira porque le agarró de la mano, asi que me siento viéndolos—. Sigamos. —Si... —con los ojos le hago señas de la mano y entiende porque se aleja—. Bien, vengo de hablar con Exequiel y tenemos la propuesta de que te quedes. —¿De verdad?. —Totalmente, si aceptas aca tengo el contrato que te lo puedes llevar asi lo miras bien y las dudas las traes en una hoja y las hablamos. —¡Ay gracias, muchas gracias!. —Los chicos están contentos contigo, mas Ezem. —me mira riendo y yo la miro serio—. Y ya te enviamos el sueldo, todos cobramos asi que ya tienes tu pago. —Genial, entonces ya me voy. —sale dando saltos y tomo el yogur bebible viéndolo a los ojos a Tito. —Te gusta. —No digas estupideces. —Ya sabes las reglas, cojan lo que quieran pero novios no. —Me voy, —tiro el potecito y agarro mis cosas—. ¿Vienen mis horas extras este mes?. —Todo papi, no se me pasa nada, y tenias que estar para controlar, entró mas gente asi que vas a tener que estar, cuando no este lo tienes que hacer. —Nos vemos. —cuando llego a la entrada esta firmando la salida, le toco bocina y bajo el vidrio—. Te llevo. —Ahi justo llegaron por mi. —hay un tipo en moto esperando, le da un caso y quedo viendo como sube y salen. —Bueno... —llamo a Flor que esta con mi hija. —¿Hola?. —Hola... ¿Ya comieron?. —Si, estamos haciendo ñoquis. —Uujj que rico, ahi voy, paso por queso y una gaseosa. —Papiiii, heladito por favor. —Bueno, veo si están los que le gustan a Flor sino no llevo. —Si por fa, asi vemos una peli antes de la siesta. —Bien, ahora voy. Paso a comprar y voy a casa pensando sin parar si debí decirle eso a Yake o no, que se calle, aunque habla muchísimo su parloteo hace que las horas pasen mas rapido, el mismo efecto lo hace una buena serie de música, pero me dolía la cabeza muchísimo. En casa Florencia con Marti tampoco paran de hablar pero con ellas es diferente, no piden que participe en la charla ni menos me preguntan cosas, como callado y ya, y Yake me pide estar en la charla, me pide respuestas que no quiero dar. —Permiso. —Si. —agarro el teléfono mientras levantan la mesa—. Deja ahi no mas, yo lavo. —Dale, entonces me voy. —Para que te transfiero. —SI SI SI Si. —sonrio sin verla porque baila con Marti que le festeja porque cuando va por ella a la escuela o la lleva le compra golosinas. —Listo niña, ve a tu casa, te miro de aca. —Si si si si. —salimos los tres, y mientras levanto los juguetes de los perros y de Marti espero a que entre a su casa—. LISTOOOO. —CHAOOO. —Junta eso Martina. —Siiii. —No me hables asi... Y dale asi vamos a dormir la siesta que estoy cansado. —Pesado... Mmjjjj. —levanta las cosas enojado y me aguanto la risa porque sino se pasa enseguida—. Listo, vamos. —Si, vamos, cambiate la ropa mientras lavo los platos. —¿Podemos ir a merendar pastel?. —Si, y es torta, no pastel. —Pero los dibujos dicen pastel. —En otro pais es pastel, aca es torta. —¿Puedo decirte pastel a ti?. —Si, puedes decirme... —voy viendo las cosas qué faltan para ir al super y detergente es una—. Pero también di torta para acostumbrarte, porque en la escuela vas a decir pastel y no van a entender. —Aaaaa. —Ve a cambiarte dale, termino aca y nos dormimos. —Ya vooooyyyy, que pesado. —lavo todo rapidito, compruebo que este todo bien cerrado, los perros y gatos con alimento y agua, las camas de ellos bien acomodadas y la alarma—. DALE PAPIIIII. —Vooyyy. —nos dormimos la sienta en mi cama suspirando. —¿Te hago masajes papi?. —¿Cuánto están ahora?. —Cinco pesos. —Bueno, hazme y te duermes. . ***** Yakeline. . —AHIIII. —le señalo a Gabriel donde quiero que pare, para y bajo de la moto enseguida. —Te espero aca. —Bueno, y después vamos a la zapatería. —Aaajjjjj. —tira la cabeza hacia atrás. —Dale, papá te dijo que me lleves a donde quiera y que me esperes en cada lugar. —Ya sé, lo escuché al audio, —me mira enojado pero no me importa porque le tiene que hacer caso aunque tenga casi treinta años—. Y tu tardas un montón por eso no te trae y se hace el que trabaja. —¿Asadito?. —¿Cuánto cobraste hija de mil?. —muevo el teléfono y me lo quiere sacar—. Muéstrame. —¿Asadito o no?. —Obvio, y lo hago yo porque el otro lo dejó crudo. —Llama a Gabi que vayan. —Dale, no tardes mas de veinte. —Ve a ese café, salgo y voy. —Mejor, ¿me puedo elegir lo que quiera?. —Te abusas de tu hermanita. —riendo veo como se baja de la moto asi la asegura y hace cara de asco. —DALE NENAAAA, VEEEE. —Uufff... Un café con leche grande. Super contenta entro a la tienda de ropa interior asi me compro ropa interior y unas biquinis, Ernesto me mandó la lista de lo que puedo usar en el viaje y biquinis y mayas esta permitido, decía la lista que no hay problema con el tamaño porque nosotros como seguridad vamos a estar en la playa pero a un lado, no con la familia, cuando tengamos que estar con la familia ahi si, algo mas cubierto para no incomodar, sé que no me lo dijo pero es por Ezem, ese muchachito no deja de verme el culo y decirme cosas tiernas, asi que entiendo eso y me compro para ya tener, usé siempre lo que quise, y no me molesta que me digan que me cubra un poco, menos los que me pagan el sueldo. —Gracias. —salgo contenta con mis bolsas, me compré muchas cosas y le compré a mis papás y a los chicos. —Nos vemos, gracias. —salgo directo al café, camino sonriendo. —AAAGGGG, —giro por los golpes en la ventana, es Ariel riendo—. TONTOOOO. —dejo de reir cuando veo a Richard en la esquina opuesta viéndonos, entro y alzo la mano saludándolo, esta con una nena, debe ser la hija claramente—. ¿Qué pediste?. —Para los dos, la merienda americana, —quedo justo del lado que nos vemos—. ¿Qué me compraste?. —A ver... —miro las bolsas—. Este es tuyo. —Espero me guste loca. —comemos rápido porque tenemos que ir a la zapatería todavia. —Mmm, —atiendo el teléfono porque es Cristian y si no atiendo a la primera se pone re pesado—. Hola. —Hola hija, ¿ya estas comprando?. —Estamos merendando, ya estamos terminando y vamos a la zapatería. —Bien, me llamo Gabi que le dijiste que vaya a casa a comer asado. —Si, yo pago todo. —No hija. —escucho que camina, debe estar trabajando todavía—. No no no, esa plata es tuya, compra lo que necesites, ya te dijimos que en casa no compres nada. —Bueno, pero al menos ahora, por el primer pago, no pasa nada. —Después me muestras el pago y el contrato, mamá me dijo que te lo dieron. —Eso iba a decirte, —Ari me hace señas que vayamos a pagar—. Que lo mires... pa, te dejo que ya salimos. —Dale, yo ahora voy a casa, me quedé por unos problemas pero ya estoy saliendo, limpio la parrilla. —Ariel agarra la tostada que dejé y le señalo el teléfono —Dale, ahi le mando plata a Gabi asi pasa a comprar y avísame cuando salgas de trabajar. —Bien, nos vemos, cuidado. —corto viéndolo pero no me mira, sonrie comiendo. —Bocón... Esta trabajando. —Siiii, supongamos, justo cuando necesitas salir trabaja, ya le pescamos la honda con Gabriel y tu mamá justo tiene que salir. —riendo vamos a la caja asi pago porque si, soy re pesada cuando compro ropa y nadie me aguanta, a ellos pobres los obligan—. Mmm, lleva una tartita para el postre. —¿Cuál dices? Esa le gusta a Katita asi que la llevo. —Mmm esa, con papá nos re gusta. —Dale. —voy a la caja a pagar y viene con su nena de la mano—. Hola. —Hola, ella es mi hija Martina. —Hola Martina. —le doy la mano sonriendo y ella me saluda—. Soy la compañera de trabajo de tu papá, Yakeline. —¿Listo Yaki?. —Si, listo... Disculpen. —paso mi tarjeta de debito y salimos—. Bueno, vamos a casa y otro dia vengo por calzado. —¿De verdad?. —lo dice super emocionado. —Si, de verdad, aunque dejamos las cosas en casa y vamos a la verdulería asi hago ensaladas. —Haz panceta asada con queso que te queda tremendo. —Dale, vamos. —me pongo el casco viéndolo afuera del café de la mano de su nena mirándonos. —Dame unas bolsas y sube. —vamos a mi casa y no paro de pensar por qué Richard me mira asi, como juzgándome siempre—. Listooooo, termino mi servicio de hermano mayor. —Me quedaron pendientes las zapatillas que las necesito. —Y hubiéramos ido Yakeline. —estamos con la visera de los cascos arriba asi hablamos y le saco las bolsas. —Otro día, que yo sepa el ganado se te peleó y tienes tiempo libre. —Eso creen todos querida. —Que asco. —entro a la casa sonriendo porque están los dos, Marcelo ya venia saliendo a ver quién llegó—. Buenas. —Hola. —nos damos un abrazo corto y me saca el casco—. Toda chascona quedaste. —¿Quedaste?, siempre esta chascona. —se dan un beso porque Ariel no vive aca, él vivía con su mamá y después solo, aunque siempre venían semanas enteras a quedarse. —No seas malo. —Porque es una bebeeeee. —me da risa como mueve las manos caminando, pasa tirandome el pelo. —Uuuyyyy. —lo pateo de atrás y me pongo atrás de Marcelo. —Muévete Marcelo. —Basta. —Muévete porque esa busca y tuuuu. —me muevo donde me quiere agarrar y Marcelo se interpone. —Basta Ariel. —Esta que molesta y tu la cubres. —Porque es nena. —Una nena con tremendo olor a culo. —PAPAAAAA, MIRA ESTEEE. —Esos gritos hija. —mi mamá viene de la cocina. —Esta molesta Cris, háblale. —mi mamá le da un golpe y vamos todos a la cocina. —Mami para ti, —le doy la bolsa donde le compré una bata y una para Marcelo—. Para ti, esto para Gabi, Luci y esto para los nenes. —Hijaaaa, era tu primer sueldo. —Siii, y lo festejo con mi familia, ya Gabi debe venir en camino. —Contentísimo va a estar cuando le digan que te lleve por zapatillas. —Ariel en la heladera saca dulce y manteca. —¿No ibas por todo?. —No llegué, y este pa... Ya comió, sus cosas y mis cosas. —A las chicas les gustan los rellenos querida. . .
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