La noche transcurrió y en algún punto las charlas fueron interrumpidas por un hombre quien parecía trabajar en el club, se acercó a el íntimo grupo avisando que ya estarían por empezar “Las luchas”. Eso intrigó a Isabella, hasta el punto en que tuvo interés por preguntarle a su señor de qué iba aquello. -Mmm, no sé, Nicky no está de humor hoy- dijo la mujer acercando el collar de su esclava hacia sí, y con eso la chica, que usaba una lencería oscura como atuendo y que debía morir de fría-¿No es cierto, bebé?- dijo ella con tono maternal y la muchacha asintió mirando hacia sus ojos con adoración. La ama acercó su cara a la de ella, no para besarla, como imaginó Isabella que ella haría, sino para pasar la lengua por su boca en una lamida salvaje y volverla a apartar- ¿Pero qué me dices tú,

