MTC & Asociados siempre fue un buen lugar para trabajar, los horarios eran razonables y las condiciones aceptables; quizá por eso Alexander McIntyre se sorprendió tanto de que alguien se atreviera a poner en riesgo su empleo, el empresario también era muy conocido, si despedía a alguien era poco probable que otras empresas contrataran al ex empleado. Sin embargo, estaba a punto de entrar en su despacho para descubrir una posible desviación de fondos; su día no había empezado bien, justo después de que el autobús escolar recogiera a sus hijos, Alexander decidió hablar con su esposa y la conversación no fue muy bien.
(Flashback de esta mañana)
- Buenos días- Saludó a su esposa con expresión seria.
- ¡Osito! No sabía que estabas despierto, ¿dónde están los niños?
- Se fueron al colegio hace treinta minutos, a la misma hora que salen todos los días. - ¿Habla en serio? ¿Cómo no iba a saber dónde estaban sus hijos?
- Oh, tienes razón, debo haber perdido la noción del tiempo, de todas formas, tengo que ir al club para una clase de tenis, volveré por la tarde, buena suerte en el trabajo.- dijo Narcy dándose la vuelta para salir del comedor.
- Narcy, espera, quiero hablar contigo, ¿Sientate conmigo un minuto? - Aunque la actitud hacia sus hijos le molestaba, sabía que tenía que ser paciente.
- Vale, ¿qué pasa, osito?- las palabras eran dulces, pero el vacío en sus ojos le molestaba.
- Anoche llegaste después de medianoche, ¿no crees que es un poco tarde para que una mujer casada llegue a casa? - En cuanto esas palabras salieron de su boca, la expresión de Narcy se congeló.
- Estaba en un evento de waterpolo, cuando terminó tomé unas copas con mis amigos, ya sabes, a las que veo todos los días y no se van de viaje cuatro días a la semana…- La indirecta era clara.
- Cariño, sabes que viajo por trabajo, pero no me gusta volver a una casa vacía y encontrar a mis hijos fuera con la niñera y su madre llegando tan tarde, y más aún cuando quiero pasar tiempo con todos ustedes. - Aunque ser dominante estaba en su ADN, no quería presentarse ante su esposa como un tirano.
- ¡Lo sabía, sabía que todos tenían razón! ¿Quieres que me quede en casa, sola y aislada, solo para complacer tus caprichos egoístas?- Narcy sonaba como una niña mimada.
- Mira, Narcy, no sé quiénes son “ELLOS”, pero te aseguro que no era eso lo que quería decir- el siempre bien compuesto CEO estaba a punto de perder la cabeza.
- Mis amigas del club, sus maridos se parecen mucho a ti, ya sabes, creemos que la pose masculina tiene mucho que ver con la frustración s****l y todos quieren desquitárse con nosotras, sus inocentes esposas. ¿No lo ves? ¡Soy una mariposa social! ¿Y quieres romperme las alas!! - En cuanto Narcy terminó su diatriba, se dio cuenta de la furia que había desatado, pero ya era demasiado tarde.
- Ya basta!!!- gritó Alexander - ¿Crees que estoy sexualmente frustrado? Pues sí. ¿Y por qué iba a ser eso, eh? Hemos tenido sexo dos veces en el último año, y en la última, hace seis meses, te levantaste de la cama en medio de todo porque habías olvidado una cita en el salón de belleza!!!!
- ¡Era una cita muy importante! Se me veían las raíces del pelo. - Interrumpió Narcy
- ¡Me da igual! ¡Estoy harto! - Alexander gritó a pleno pulmón
- Quiero una esposa de verdad y quiero que mis hijos crezcan con una madre interesada en formar parte de sus vidas!!
-¿Todo esto por un poco de waterpolo?- respondió Narcy con tono aburrido.
-¡No juegas waterpolo! ¡No creo que ninguno de tus amigos lo juegue! De hecho, ¡creo que no sabes QUÉ ES el waterpolo! - Estaba exasperado, saber que su esposa hablaba de su vida s****l con completos desconocidos ya era bastante malo, pero el hecho de que también se negara a involucrarse en la vida de sus hijos para volar libremente como la mariposa social que se consideraba a sí misma, superaba los límites de su paciencia.
- Pero, osito, ¿por qué estás tan enfadado? Es solo una mala racha, si te hace feliz podemos ir al próximo partido de fútbol de Alec. - La mujer no era tonta, podía ver que su marido estaba a punto de rendirse con ella, y no podía permitirlo, al fin y al cabo era su seguridad, su fuente de ingresos, así que decidió suavizar el tono y se acercó a su marido, colocando las manos sobre la camisa bien planchada de su traje de sastre
- ¡Vamos, Osito! sabes que te quiero, ¿verdad? Vamos al partido de Alec y olvidemonos de esto, ¿vale?
-¿Y nosotros como pareja? Quiero que volvamos a ser el matrimonio que éramos, podemos trabajar en nuestra relación, pero no puedo hacerlo solo- Alexander intentó relajarse, pero ella dio un paso atrás.
- Sí, claro, dame un poco de tiempo, ¿vale? Quiero hacer este curso de energía feng-shui para mi diosa interior y no debo mezclar mi sexualidad espiritual con la de otros, es como un renacimiento, ¿sabes? Dura como dos meses más. Solo dame ese tiempo a solas. -Después de decir eso, Narcy salió volando del comedor como la mariposa social que decía ser, dejando a su marido atónito con la impresión de que, a pesar de su aparente acuerdo, en realidad estaban en un punto muerto.
(Fin del flashback)
Al entrar en la sala de juntas, Alexander vio que todos ya lo estaban esperando, no pasó por alto la expresión sombría en el rostro de su prima Mónica, eso no era bueno.
-Empecemos. ¿Qué encontraste? El empresario fue directo al grano, mejor quitar la tirita de una vez. Mirando directamente a Henry, su jefe de contabilidad, esperó a escuchar la noticia.
- Analizamos las transferencias del año pasado, y las irregularidades comenzaron hace ocho meses. Al principio fueron movimientos pequeños como autorizaciones extraordinarias de viaje y gastos más bajos, pero hace unos cuatro o cinco meses los depósitos se volvieron más frecuentes y mayores. No nos habíamos dado cuenta de ellos porque las cuentas de gastos menores no están especialmente supervisadas y, mientras no superen el presupuesto, no necesitamos verificación. Sin embargo, el primer gran movimiento fue hace cuatro meses, se pagó una factura a un proveedor y casi inmediatamente se pagó la misma cantidad por el mismo concepto a una cuenta no autorizada, estamos esperando la confirmación del banco porque la cuenta no está en nuestro sistema.- Mientras decía esto, Henry se frotó las manos nerviosamente.
- ¿Cuánto? - preguntó Alexander con cara de rabia. Esta vez fue Mónica quien respondió.
- Unos doscientos movimientos en gastos menores y sesenta transferencias grandes, la suma de todo ronda los 1,4 millones. - Dijo la directora financiera, había realizado la comprobación financiera de la empresa a la perfección durante años y alguien le había robado a su primo en su ausencia, era el peor escenario posible.
- ¿Quién?- Era la siguiente pregunta de Alexander y todos sabían a qué se refería.
- En mi ausencia por maternidad, los gastos fueron autorizados nada menos que por el señor Black.
- ¿Edward? - Alexander no podía creerlo, su socio, el amigo en quien había confiado durante tantos años.
- ¿Y la cuenta de destino? - preguntó el empresario con intención asesina.
-Seguimos esperando la confirmación del banco, no podemos decir nada más con certeza.- respondió Henry con voz baja.
- No quiero que ninguno le diga nada a Edward, no quiero que le avisen. Monica asumirá sus funciones para evitar más autorizaciones erróneas y yo cambiaré las contraseñas de mis cuentas bancarias, ya que de ahí se hicieron los pagos. Se aplica máxima confidencialidad a este asunto.
- Sí, señor - Por supuesto Fue la repetición al unísono de sus colaboradores de confianza.
- ¿Y el consultor externo que pedí ayer? - Alexander preguntó a Mónica.
- Anoche hice unas llamadas y recibí una recomendación sólida de una consultoría en Carolina del Norte. - dijo el gerente financiero con precaución.
- Excelente, ¿cuándo empiezan? ¿Cuánto tiempo tardarán en llegar?
- Bueno, la recomendación es genial, solo que no sé si encajarán bien... - Lo que Monica no le dice a su primo es que conocía bastante bien al consultor en cuestión, Monica sabía un poco de la historia entre Cassandra y Alexander, sabía que en su juventud ambos estaban profundamente enamorados, no estaba segura de lo que pasó, lo que sabía era que su primo la había cagado de alguna manera y, a pesar de estar locamente enamorado de Cassie, acabó casándose con Narcy, no podía decírselo, no delante de Henry, Alexander no apreciaría que ella revelara su vida personal. Monica conocía bien a Cassie, de hecho la estimaba y la encontraba bastante divertida, pero tras su separación, Monica perdió contacto.
- ¿Qué quieres decir con que no encajarían bien aquí? ¿Son los mejores? - preguntó Alexander, empezando a impacientarse.
- Bueno, sí, eso es lo que me han dicho... -Mónica fue interrumpida.
- ¿Tienen experiencia en asuntos similares? - Preguntó el empresario.
- Me han dicho que así es. Pero... - Una vez más la mujer fue interrumpida.
- No más "peros". Necesitamos a los mejores en esto, y quiero que estén aquí cuanto antes, habla con ellos, págales lo que pidan, pagales avión privado si es necesario, resuelve esto hoy mismo, por el amor de Dios!! - Alexander terminó la discusión levantando la mano para evitar cualquier objeción que su prima pudiera presentarle, y sin decir una palabra más salió de la sala de juntas para encerrarse en su despacho.
Tenía miles de asuntos que atender y ahora tendría que hacerlo cuidando su espalda, al menos hasta que pudiera encargarse de su socio. Edward Black aún no se había dado cuenta de que había pinchado al oso y tendría que soportar las garras del temible depredador.
Después de que Alexander saliera de la habitación, Monica respiró hondo. Ella intentó advertirle a su primo, ¿verdad? No era culpa suya si él no quería escuchar. Ahora la pregunta en su mente era si la hermosa consultora querría aceptar su oferta, ¿Cassie les ayudaría ahora? ¿O le pediría a Alexander que tomará su oferta y se la metiera por el...? … No, era demasiado profesional para eso.
Bueno, no había razón para posponerlo más. Cogiendo su móvil, marcó la oficina de Cassie, una chica muy amable contestó la llamada pero explicó que su jefa no estaba, Monica no podía esperar más, si Cassie decidía no ayudarles tendría que buscar otro consultor, así que sin rodeos le dijo a la asistente que el asunto era de máxima urgencia y que no estaba dispuesta a esperar más. incluso tuvo que mencionar que conocía a Cassandra desde hace tiempo y no colgaría el teléfono hasta que hablara con ella. Por insistencia de su interlocutor, Amanda no tuvo más remedio que transferir la llamada, y antes de que Cassie pudiera decir una sola palabra, Monica decidió sorprenderla:
- ¡Hola Cassy! ¿Cómo has estado?...