10. ¿Por qué me harías esto??!!

1842 Words
En cuanto la oficina quedó vacía, Monica decidió visitar a su primo, fue a su oficina y pasó en cuanto llamó a la puerta. -Tock, Tock, puedes dejar de esconderte, todos se fueron. - Dijo burlona. -No me estoy escondiendo. - Alexander estaba tumbado en su sillón, acostado boca arriba y con las manos detrás de la cabeza, mirando al techo. -¿No? Bueno, entonces... Definitivamente te hiciste invisible todo el día. Sabes, no estar oculto no es lo mismo que estar presente. ¿O sí?- El CEO simplemente la miró de reojo. -No estuve "presente" hoy porque estaba pensando... Soy bueno contigo, soy un buen primo, siempre te consiento, entonces, ¿por qué? ¿Por qué, querida prima? ¿Por qué me has hecho esto?- Se quejó. -¡Venga ya, Alex! ¡Estamos en problemas y dijiste que querías al mejor! ¡Noticia de última hora! ¡Es la mejor! Llamé a otros consultores, nadie más se atrevió a aceptar el caso y ella tiene el perfil más adecuado para esto. ¿Qué más podía hacer? -dijo Monica, levantando las manos al aire. -¡Un aviso habría estado bien! ¿Sabes? Algo como: ¿Recuerdas al amor de tu vida? Estará aquí el lunes por la mañana!! -Esta vez fue Alex quien lanzó las manos al aire. -Intenté decírtelo, de verdad, pero no me escuchaste. -Se defendió. -Vale, quizá tengas razón, pero ¿una cámara Monica? ¿De verdad?- dijo Alex algo más tranquilo, en cualquier otro momento incluso le habría parecido gracioso. -¡Oh, ese era mi seguro! - dijo con una sonrisa traviesa -¿Eh? -Ya sabes, por si querías matarme o despedirme o algo- dijo guiñándole un ojo. -Dios sabe que no te despediría, y matarte sería demasiado problema... suspiró el hombre resignado- estás a salvo... Por ahora. -Entonces venderé la foto!! O quizá la enmarque, quién sabe?- dijo sobre la foto que hizo, moviendo sus cejas juguetonamente. Alex la miró con los ojos entrecerrados, aunque en realidad no estaba enfadado. -Sabes, deberías hablar con ella, la forma en que saliste corriendo esta mañana, no es la mejor manera de saludarla, ¿sabes? -¿Y decirle qué exactamente? ¿Que tuve que salir corriendo a buscar mis agallas que salieron volando cuando ella entró en la habitación?, fui una Cobarde Monica.- dijo Alexander exasperado. -Los dos sabemos que no eres un cobarde, y si alguien te conoce, es ella. No puedo decirte qué hacer, pero si cambias de opinión, he oído que tus agallas corrieron a esconderse en la habitación 606 del Hotel Imperial.-le dijo Monica, ella le había dado la información para encontrarla, ahora dependía de él.... La joven gerente salió del despacho de su primo justo a tiempo para ver a un furioso Narcy caminando con expresión asesina hacia la oficina del CEO. -¿Es verdad? -Gritó Narcy al entrar por la puerta. -¿De qué hablas? - Alexander estaba a punto de salir de su despacho cuando el arrebato de su esposa le sobresaltó. -¡Oh, no te hagas el tonto! Te pregunto si es cierto, que estás haciendo una auditoría en la empresa y de todos los consultores del mundo, contrataste a ESA mujer!! -Dijo gritando. -Sí, es verdad. - Fue lo único que respondió, no dio ninguna explicación. -¿Cómo pudiste hacerme eso??!! -Narcy gritó indignada. -¿Hacer qué exactamente? Esto NO tiene nada que ver contigo. -Dijo serio, Alexander ni siquiera entendía cómo se había enterado su esposa, ¿Quién se lo dijo? Pero bueno, esto no era asunto suyo. -¿Por qué el hecho de que la exnovia de mi marido esté aquí no tiene nada que ver conmigo? -Preguntó la cara roja del coraje. -Narcy, ya basta, esto es trabajo, nada más, sabes que solo trabajo con los mejores, ¿y adivina qué? ¡Es la mejor! Además, no puedes venir a jugar a la esposa cuando te conviene. -El hombre dominante no iba a ceder. - ¿Y por qué la empresa necesita una revisión tan sofisticada? ¡Dímelo! ¡Tengo derecho a saberlo! ¡Esta también es mi empresa! ¡Mi dinero! Si hay problemas, debería saberlo-Expuso sus preocupaciones. -¿Eso es lo que te preocupa? ¿Tu empresa, dices? ¿Tu dinero? No lo creo, esta empresa se creó antes de casarnos y, si no recuerdo mal, hay un acuerdo prenupcial que dice que pase lo que pase, ¡esta empresa es SOLO MÍA!, pero en serio, ¿eso es todo lo que te interesa? Porque si es así, puedes irte ya... -Preguntó Alexander, ahora agradecido de que su madre le hiciera firmar ese acuerdo prenupcial. -¡No me has respondido! ¿Por qué haces una auditoría? -La mujer evitó la pregunta. -¿Y qué? No recuerdo cuándo fue la última vez que viniste a visitarme a la oficina, ¿y ahora esto es lo que haces?... ¡Se acabó! ¡Estoy harto! Ya te lo dije antes, ¡no podemos seguir así!- El CEO estaba decepcionado. -¿Así que esa mujer aparece y ahora quieres dejarme? -Preguntó Narcy, asombrado. -Esto no tiene nada que ver con ella. Nuestro matrimonio no funciona, nos descuidas, a mí y a los niños, ya no puedo más. Quiero el divorcio!! -Finalmente lo dijo, y de hecho se sorprendió al sentir que no dolió. No fue hasta ese momento en que aceptó que su matrimonio había terminado hacía mucho tiempo. -¿Quieres divorciarte? ¿Y piensas dejarme sola y sin un centavo? Será mejor que lo reconsideres, piensa en tus hijos, ¿cómo crees que se sentirán al respecto?- La mujer se dio cuenta de que esto se le estaba yendo de las manos. -De hecho, creo que también es lo mejor para ellos, veo sus caras tristes todos los días cuando no estás, cuando sales y los dejas a un lado, por el amor de Dios Narcy, viajo 3 o 4 días a la semana y los veo más que tú!!. -No te engañes, Alexander, quieres irte porque apareció esa mujer, pero ella está aqui por tu dinero, ¡no persigue nada más! -Narcy buscaba sembrar una semilla de inseguridad. -¿Eso es lo que piensas? ¿Crees que valgo tan poco que solo tengo dinero? -El hombre preguntó indignado. -Soy tu esposa, ¿no? Sé lo que puedes ofrecer, y sé que no eres apasionado ni especialmente interesante. No eres el mejor amante ni el hombre más hogareño. La verdad es que te centras en el trabajo y nada más, eres un poco aburrido. ¿Qué más crees que una mujer como ella, tan exitosa y autosuficiente, podría querer de ti si no fuera dinero o poder? - Narcy terminó con veneno. -Por última vez, esto NO es sobre ella, solo siento no haberme dado cuenta antes de que esta era tu opinión sobre mí. -Alexander no lo admitiría, pero las palabras de su esposa le afectaron, no porque la amara, ahora sabía con certeza que ya no era así, pero no podía evitar preguntarse si sus palabras tenían algo de verdad, y los comentarios hacia su desempeño en la cama hicieron lo que harían con cualquier hombre, le dejaron el ego herido. -No me malinterpretes, no te digo todo esto como algo malo ni para hacerte daño, pero tienes que darte cuenta de que muy pocas mujeres habrían aguantado a un hombre como tú, y yo lo hice.- Después de decir esto, Narcy se dio la vuelta y salió de la oficina dejando atrás a un Alexander pensativo. El CEO no sabía muy bien cómo había llegado allí, tras pasar unos minutos en su despacho decidió ir a un bar cercano a tomar un vaso de whisky, bueno, más de uno, mientras bebía pensaba en todo lo que había pasado en las últimas semanas y no podía creer que esa fuera su vida. Las palabras de su esposa aún resonaban en su cabeza, pero sorprendentemente las que más resonaron fueron las de su prima: "Habla con ella", "Habitación 606", "Hotel Imperial"; así que condujo su coche por las calles tán rápido que Huston en un borrón, y antes de darse cuenta, estaba llamando a la puerta de la habitación del hotel. Cuando Cassy abrió la puerta, él salió de su confusión y la miró fijamente, era hermosa, no es que no lo fuera esa mañana; La verdad es que esa mañana su aspecto elegante le había sorprendido, llevaba una falda lápiz blanca que abrazaba cada curva, la blusa de seda roja mostraba solo un poco de escote, resaltando la curva de los pechos que él conocía tan bien, su cabello enmarcaba su rostro y, sin duda, los años habían sido amables con ella y la habían hecho aún más hermosa, ella le había quitado el aliento, esa es en parte la razón por la que salió corriendo antes de que se impusiera la necesidad de lanzarse sobre ella. Ahora, sin embargo, en la comodidad de su habitación de hotel, Cassy era peligrosamente sexy, con el pelo en la parte superior de la cabeza recogido en un moño suelto, su figura delgada con solo un camisón que le llegaba justo por encima del trasero mostrando esas piernas que se extendían por kilómetros, la tela blanca ondeando traviesamente sobre su cuerpo apenas cubierto y sus pechos asomando entre el top escotado. Que estaba intentando? Matarlo? Sintió la sangre correr hacia abajo y tuvo que recordarle a su amigo, que ahora no podía tener una erección. -I-D-O. Prohibido. ¿Mamá? Mamá, ¿estás ahí? ¿Lo dije bien? Prohibido—una voz tierna y dulce salió del altavoz del móvil que Cassandra sostenía en la mano. -Sí, sí, cariño, tienes razón. "Prohibido", dijo la mujer con un tono que parecía recordarse a sí misma que el hombre que tenía delante era exactamente eso. -¡Ok, cariño! Ve a cenar y acuestate pronto, ¿ok? Dale un beso a tu hermano de mi parte. -¡Vale mamá, te quiero! - En cuanto terminó la llamada, Cassy pareció darse cuenta de lo que llevaba puesto porque enseguida entró corriendo a la habitación para ponerse una bata gritando a sus espaldas -Pasa si quieres- dijo algo nerviosa y sonrojada. El CEO entró en la sala y durante unos minutos ambos guardaron silencio. -Alex, ¿qué haces aquí? -Cassy rompió el silencio. -Yo, ehm, tu habitación parece bastante cómoda...-¿De verdad? ¿Eso es lo mejor que se te ocurrió? Pensó Alex para sí mismo. -¿Para eso estás aquí? ¿Para ver mi alojamiento?- dijo incrédula. -No, bueno, sí, quería asegurarme que estuvieras cómoda, pero no he venido por eso...- ¡Dios, se estaba riendo de el, seguro! -¿Y para qué veniste? -Preguntó Cassy, conteniendo la respiración. Alexander era un hombre decente, siempre lo había sido, pero de pie aquí, en la habitación de la mujer más sensual que había conocido jamás, con una semi-erección, estaba a punto de explotar.
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