¡Vaya situación, ¿no?! Estaba Francisco re manija en esa sala de partos, re emocionado por ser padre. Daniela, su esposa, le agarraba la mano fuerte mientras los dolores le avisaban que el baby estaba por llegar. Re picante el ambiente, ¿viste? Los doc y las enfermeras re pro, re atentos para recibir al nuevo integrante de la familia. Pero de repente, lo que era una fiesta se convirtió en un bardo, posta. El llanto del bebé se mezclaba con un silencio re raro. Los médicos tenían caras de preocupación que te mataban. Francisco se le iba el corazón a mil, algo no andaba bien. Los minutos se estiraban como chicles mientras los médicos se re jugaban por estabilizar a Daniela. El llanto del bebé pasó a segundo plano, todo el foco en la jermu. En la sala era un quilombo, pero Daniela estaba

