Lia se pegó una vuelta por la pieza de Daniela, donde Francisco estaba con Mateo en brazos, mirando cómo se movían los médicos y enfermeras alrededor de su esposa. —¡Hey, buen día, Francisco! —saludó Lia con buena onda—. ¿Cómo pasaste la noche? Francisco le agradeció con una mirada, valorando su presencia y su preocupación genuina. —Tranqui la noche, gracias. Mateo durmió bien y Daniela sigue igual, sin cambios —contestó, cuidando las palabras al hablar de la situación de Daniela. Lia asintió con respeto. Desde que se conocieron, había aprendido a respetar cómo Francisco manejaba la situación de Daniela. —¿Querés que me quede con Mateo mientras te tomas un break? —le ofreció Lia, notando que Francisco estaba medio tenso. Francisco le agradeció con un gesto, entregándole a Mateo con c

