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3144 Words
¡Guauu! Los últimos diseños de Gianchi Lingerie son buenos. ¿Que estoy diciendo? ¿Sólo buenos? Se ven y se sienten increíbles. Nunca les he comprado lencería porque es muy costosa, pero merece la pena. La calidad es fuerte, suave y me encanta cómo el color crema nude de la ropa interior se adapta perfectamente a mi tono de piel y, cómo está 100% hecha con algodón. Eso es difícil de conseguir. Pedí esta ropa interior y un sostén tan pronto terminé la llamada con mi padre hace dos días y no solo llegó a la hora exacta en que dijeron que lo haría, sino que la caja en la que llego está hermosamente hecha. El material es biodegradable así que, puedo echarla al bote de basura sin culpa, e incluso me regalaron unas barras de chocolate con el nombre ''Gian'' en blanco y n***o encima del plástico de la barra. Deberíamos estar haciendo estás clases de cosas para mantener a nuestros clientes felices. Camino hacia el enorme espejo frente a mi cama y me doy la vuelta, poniéndome el cabello largo detrás de la oreja. Joder, me veo bien. Es casi como si estuviera desnuda, la tenue luz amarilla de mi lámpara de araña está haciendo maravillas a mi pequeña cintura y mis gruesos muslos. Dios, como odio mis muslos, no importa cuánto ejercicio haga, no logro adelgazarlos. Mis pezones rosados son bastante visibles a través del algodón del sujetador. Si alguna vez usara esto delante de Alan, moriría. No es como si fuera a dejarlo verme en lencería de todos modos, pero no puedo evitar señalar eso. Alan y yo tenemos una relación completamente platónica. No nos besamos a menos que estemos frente a mi papá, no nos abrazamos y, por supuesto, no tenemos relaciones sexuales. A veces, nos juntamos para ver This Is Us o en ocasiones él quiere que vea un partido de fútbol a su lado porque se siente solo y la mayoría de las veces, nos divertimos haciendo eso. Cuando nos casamos, quería hacer que nuestro matrimonio funcionara. Tal vez había sido demasiado terca y estaba demasiado apegada a mi soltería, tal vez él era mi príncipe azul, pero tenía estándares demasiado altos y estaba esperando algo que nunca llegaría. Me llevó a restaurantes y al cine, pero nosotros ... es que no tenemos nada en común. Me encantan las películas de comedia y él las odia porque nunca les hacen reír. A él le encantan las películas de miedo y yo las odio. Es que no lo consigo, ¿por qué querría asustarme voluntariamente? Y luego la enfermedad de papá empeora. Se puso tan mal que tuvo que permanecer hospitalizado durante días. Fui a Nueva York, volví y él nunca ni siquiera se enteró. Los dos tenemos un apartamento juntos, pero esta noche preferí quedarme en casa de papá. Odio la idea de él estando solo, incluso después de doce años de la muerte de mi madre. No me quito la ropa interior una vez que termino de admirarme en el espejo, en lugar de eso, me pongo mi bata de seda dorada y regreso a la cama. Papá vive en un apartamento, vendió la casa de nuestra familia después de lo de mamá. Pensó que no tenía sentido tener un espacio tan grande para él, y yo solos, y estuve de acuerdo. No la vendimos. Es nuestra, siempre será nuestra, simplemente ya no vivimos allí. Papá había dicho que el que llamó es el asistente de Gian, no él mismo así que, a la mañana siguiente llamé yo y le pregunté por el correo electrónico del propietario. Lo pedí hace un día y todavía no he escrito nada. Tengo dos campos escritos; el correo electrónico: Gian.Bianchi.Persx@h*********m y el asunto: Van De Allure x Gianchi Lingerie Crossover. No hay nada escrito porque quiero hacer que este correo electrónico se vea tan profesional como me sea humanamente posible y también está el tema del lenguaje. Yo no sé italiano, pero él debe saber español... ¿no? Erin es tan buena con las palabras... debería estar aquí, ayudándome a no hacer el ridículo frente al CEO más importante con el que he hablado. La única forma de escribir esto es considerarme una CEO importante. Tan importante como él. Es ridículo pensar así, pero quizás algún día llegue a serlo. ''Buenas noches, señor Bianchi. Espero que no sea demasiado tarde o temprano en Milán cuando llegue este correo electrónico. No puedo agradecerle lo suficiente por siquiera pensar en mí y en mi compañía para elaborar este crossover de lencería. He estado admirando el viaje de su compañía desde lejos y aspiro a tener tanto como éxito usted un día. Creo que podemos hacer algo grande. Sus diseños y mis diseños juntos podrían ser justo lo que el mundo necesita para volverse loco por la lencería. Si bien mi horario de CEO es apretado, estoy preparada para reunirme con usted cuando lo desee. No puedo esperar para mostrarle lo que podemos llevar a cabo y empezar a trabajar con usted, cordialmente le saluda Leah Van De Plasse CEO de Van De Allure''. Mis manos están temblando cuando presiono el botón 'enviar'. Bien, muy bien. Está hecho y no es tan malo como pensé. Copio y pego el mensaje que le escribí a Gian y se lo envío a Erin a través de w******p para que me diga qué tan malo es, pero no mucho después me dice que se ve bien y humilde. Y luego, me golpea una ola de estupor. Mi Mac hace un sonido para avisarme que tengo una nueva notificación del correo electrónico. Lo abro pensando que podría ser de una de las boutiques de L.A. pero mis ojos se abren y mis manos comienzan a sudar cuando leo el nombre: Gian Bianchi. ¡El CEO de Gianchi Lingerie me ha respondido! Aquí es casi medianoche, ¿por qué el dueño de una empresa tan importante esta despierto tan tarde? Hago clic para ver lo que ha dicho y casi me atraganto con mi saliva una vez que lo leo. Incluso me sonrojo un poco ... ''Estoy de acuerdo. Me ha encantado lo que ha hecho tu padre en cuanto a diseño se trata, pero la empresa en sí necesita un impulso. Estoy dispuesto a dárselo, sin embargo, señorita Van De Plasse, quiero decirle que es un placer saber de usted finalmente después de 29 horas y dos minutos. Supe de mi asistente que ha recibido mi correo electrónico personal desde ayer ... puedo preguntarle ¿qué le impidió hablarme hasta ahora? Puede que no lo parezca, pero estoy muy interesado. Acerca de nuestra reunión, me voy de Milán para reunirme con usted mañana. No puedo esperar a ver cómo se ve su oficina central, he escuchado de sus clientes que es artístico... Atentamente Gian Bianchi CEO de Gianchi Lingerie.'' Ni siquiera en mis sueños más salvajes imaginé que esta sería su respuesta a lo que escribí. Esta respuesta es ... coqueta, relajada y tranquilizante. Lleva familiaridad consigo, como si fuéramos viejos conocidos. Tal vez cayo en cuenta que tenía un palo metido en mi trasero mientras escribía lo que le envié y contestó de esa manera para calmarme. Sigue siendo solo un humano después de todo. Me quito el nerviosismo de encima y hasta me río. ¿Debería estar riendo o preocupándome? Definitivamente no debería preocuparme. He conocido a hombres como él antes. No importa lo diferentes que sean entre sí, siempre tienen una cosa en común: todos apestan a problemas, dinero, sexo y poder. Sus ojos prestan total atención a todos tus movimientos y en todo momento mantienen contacto visual contigo. He aprendido a leerlos desde que era adolescente. Lo hacen para no dejarte otra opción más que escucharlos y hacer lo ellos te pidan y la mayoría de las veces, funciona. La intimidación siempre funciona.  No lo conozco y no tengo idea de a qué hora llegará mañana a la oficina central, pero sé al releer este texto, que los rumores son falsos; no es feo. Cualesquiera que sean sus razones para mantenerse escondido del ojo público después de tantos años de éxito, no ser atractivo no es uno de ellos. Empiezo a escribir una respuesta, pero un sonido me detiene. No viene de mi computadora o de la cocina, viene de la habitación de papá. Amarro mi bata, me bajo de la cama de un salto con el corazón en la garganta. Me pongo mis pantuflas y salgo disparada de mi cuarto. Nuestras habitaciones están muy cerca una de la otra, de modo que, con un rápido trote, llego a su puerta. Tomando el picaporte en mi mano y con un movimiento de mi muñeca, la abro y corro hacia adentro. El acondicionador de aire en su habitación siempre está más frío que en todo el apartamento porque papá es intolerante al calor. Finalmente lo veo, tirado al suelo tratando de pararse. Corro a su salo y me agacho para ayudarlo. —Papá, déjame ayudarte a levantarte. ¿Qué pasó? —Extiendo el brazo izquierdo para ponerlo detrás de su espalda, pero el me detiene. —¡No me toques, por favor! — Él ruge y yo me levanto, dando un paso atrás. —Lo siento, muñeca. Me duele tanto la piel que me siento como si estuviera en llamas. Mis ojos se ponen llorosos al verlo tratando de levantarse del piso y fallando en repetidas veces. —Papá, sé que te duele, pero tienes que dejarme ayudarte a volver a la cama. Llamaré a tu enfermera, ella estará aquí en menos de diez minutos. ¿Qué estabas haciendo fuera de la cama? Te he dicho que me llames si necesitas cualquier cosa. Estoy aquí para ti, literalmente. Papá se da por vencido cuando se da cuenta de que no importa cuánto lo intente, sus músculos no responderán a lo que su cerebro les está ordenando que hagan. —Sé que estas aquí por mí y me odio por eso. Deberías estar con tu marido, no cuidando a un anciano. Me agacho nuevamente y lo tomo por el brazo y la espalda, papá gime de dolor, y me rompe el alma. Cuando lo acuesto en la cama, suspira y veo lágrimas no derramadas en sus ojos oscuros. Su largo cabello que lleva en un moño de hombre casi todos los días y tiene la cara encogida por el dolor. Papá nunca ha sido del tipo hablador. Me dice que me ama todos los días y nunca he dudado de eso, pero nunca ha querido hablar de cómo es la vida con esta enfermedad, no obstante, sé cómo se siente, está escrito en toda su cara; él realmente se odia a sí mismo y eso me duele más que el hecho de que sufra de neuropatía. No tiene la culpa de tener esta enfermedad, pero se culpa a sí mismo como si así fuera ... entiendo que solo tiene cuarenta y siete años, que todavía es joven y que, aun así, esta postrado en una cama casi todos los días. Mantener tanta ira y tristeza dentro de él es tóxico y peligroso, podría desarrollar depresión si es que ya no lo padece. He tratado de hablar con él porque es mi persona favorita, es mi héroe de la vida real. Estoy dispuesta a escucharlo, aconsejarlo y llorar con él si eso es lo que quiere y necesita, pero siempre que le pregunto si necesita platicar, él responde que no hay nada de qué hablar, que está bien y yo lo dejo estar, pero ambos sabemos que eso no es cierto y que no se encuentra bien. Solo... desearía que él supiera que haría cualquier cosa por él, que ya lo he hecho. —Tenía sed, Leah. Solo quería agua ... —Dice entre hiperventilaciones y mirando a la enorme ventana al lado de su cama. La ciudad brilla con las luces blancas y amarillas de los coches en las calles. Miro hacia abajo, abrazando mis brazos. Una oleada de tristeza me golpea porque sé lo que esa frase significa; ''¡Ya ni siquiera puedo satisfacer mi propia sed!'' —Siento no haberte traído agua antes, fui desconsiderada. Te traeré una botella y llamaré a la señorita Rutledge. Papá asiente sin mirarme y salgo de su habitación, camino hacia la cocina y saco unas cuantas botellas de agua de la nevera. Papá ha perdido tanto peso. Bueno, creo que ha perdido masa muscular porque apenas sale de la cama. El teléfono está en nuestra cocina, junto al refrigerador, así que lo tomo y presiono uno. La señorita Rutledge está en la marcación rápida. Ella ha sido tan buena con nosotros desde que atendió por primera vez las necesidades de papá. Solo tiene treinta años, pero de alguna manera parece más joven que yo y también fue ella la que me enseñó a ser paciente con papá y su enfermedad. Dijo que los hombres a menudo reaccionan así cuando la neuropatía ataca. —¿Hola? —Ella responde con voz ronca después del tercer timbre. —Oh Dios. Te desperté. ¿Que estoy diciendo? Por supuesto que te desperté, es casi medianoche. —Los doctores y enfermeras nunca dejan de trabajar, cariño. ¿Está todo bien con tu papá? —Él dice que tomó sus medicamentos, pero la piel le está quemando justo ahora, no puedo ni tocarlo. Siento que te necesita, no sé qué hacer para calmarlo, está muy molesto. —Voy en camino, solo le pondré una inyección y estará bien en una hora, no te preocupes. —¿Quieres que te vaya a buscar? —No, no te preocupes. Mi esposo me regaló un auto la semana pasada para mi cumpleaños. — Oh, vaya. —Bueno, te espero. Doy vueltas alrededor de la sala mientras espero. Después como sandía y luego mango en un bol. Con los ánimos por el suelo, descuido esperar en otro lugar. Subo las escaleras hasta llegar al techo del edificio. Siempre que me siento ansiosa, la comida me ayuda a calmarme, pero lo mejor es la combinación del calor y el frío que me ofrece la terraza en la azotea. La azotea cuenta con un área de parrillas de gas natural, sillones de tela, almohadas y hasta mesas. No es nuestra, es de todo el que quiera usarlo. Hay varias condiciones: no se puede tomar alcohol o ensuciar el lugar, aunque, la segunda regla siempre es rota y es justo por eso que la señora que, justo en este segundo, me regala una sonrisa cansada y amable. Su uniforme es n***o y la noche es tan oscura que si su piel no fuera del color de la nieve, no podría verla. Su cabello es n***o y corto, labios resecos y nariz chata y ancha. Lucia está barriendo el suelo, así que me detengo para no ensuciar el piso. —Vine para pensar un poco, pero si estás demasiado ocupada, puedo volver más tarde ... o puedes dejar que te ayude a barrer el piso —Ofrezco con una amplia sonrisa. Cindy resopla y sacude la cabeza. —Tú vives aquí, niña. No puedo dejar que barras nada. El jefe me despediría. Yo frunzo el ceño, mirando alrededor. —¿Ves al jefe aquí? Porque yo no lo hago y él no va a escuchar ni una palabra de mí. — digo colocando una mano en la comisura de mis labios y susurrando. Ella deja salir una carcajada ronca y me da permiso para ayudarla. —Ya casi termino de barrer, puedes fregar el suelo. La fregona está ahí, a tu lado. Tomo el trapeador, lo mojo y luego empiezo a fregar el piso al ver a Lucia sentarse en el sofá. Ella enciende la parrilla de gas presionando un botón y un fuego color azul y naranja comienza a quemar las pequeñas rocas encima de la parrilla. —Entonces, dime, niña. ¿Qué es lo que molesta a una mujer tan joven y hermosa? Dejo de trapear por un segundo para mirarla. —Estoy pasando por una crisis, supongo. Sé que solo tengo veintiséis años y no debería preocuparme demasiado por nada, pero pues yo no soy una mujer normal de veinte años. Soy una Van De Plasse. Tengo una empresa, trabajadores, diseñadores y personas que dependen de mí ... y es mucho más peso del que creí que sería. Empiezo a trapear por todo el lugar mientras hablo y una vez que alcanzo el sofá donde está sentada, ella levanta los pies para que pueda escabullir el trapeador bajo ella. Dejo escapar un suspiro y dejo el trapeador en el lugar donde lo encontré una vez que termino y me siento a su lado. —Espero que no te importe que diga esto, pero creo que sientes todo el peso de la compañía en tus hombros porque estas cargando con ella sola. ¿Tu esposo no te está ayudando? Aspiro arreglando mi cabello y le doy una sonrisa falsa. —Sí, sí. Si me ayuda, pero ... él simplemente no entiende. No he conocido a una persona que lo haga. Papá solo mantuvo viva la empresa por lo que significó para mi mamá, ¿sabes? Y, aunque, hizo lo mejor que pudo, la empresa fue cuesta abajo bajo su mando. Van De Allure era el sueño de mi madre y papá le prometió que haría lo que fuera necesario para mantenerla viva y lo logro. —Niña, si tu esposo de verdad te ayudara, no te sentirías tan perdida y cansada. Me casé con dos errores antes de encontrar al correcto, tal vez ese sea tu caso. —Entonces, ¿qué estás tratando de decir? ¿Que solo el poder de un hombre podría impedirme sentir lo que siento? Y si lo que dices es cierto, entonces, ¿pasaré toda la vida buscando a la persona adecuada? y ¿qué pasa si no hay una persona para mí? ¿La vida siempre se sentirá así? Ella levanta las cejas, interesada. —Tenías razón. Tienes muchas preguntas en la cabeza, pero sabes, la mayoría de lo que pensamos no importa, no realmente. Los corazones son cosas complicadas, sí, pero si estuvieras sentada aquí sola, ¿en qué estarías pensando? ¿Cuál es la respuesta correcta? La miro a los ojos y luego cambio mi atención al fuego frente a mí. Sé exactamente en qué, o mejor aún, en quién estaría pensando. Veinticinco días han pasado desde la última vez que lo vi y el recuerdo solo se ha vuelto más real. A veces, siento que me está tocando otra vez. Mi mente se vuelve loca con pensamientos de su sonrisa y el sonido de sus gruñidos. Me sonrojo al recordar las cosas sucias que me susurró a mis oídos y cómo obedecí cada una de sus órdenes. Es lo último en lo que pienso cuando me voy a dormir. No puedo tocar o ver una cama sin imaginarnos juntos otra vez. Quiero verlo. —¡Te estás sonrojando, niña! ¿A dónde se fue tu mente? Me lamo los labios y luego le guiño un ojo. Mi mente está de vuelta en Nueva York, Manhattan. De vuelta en la habitación del hotel número 346. De vuelta con él.
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