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Contrato con la jefa

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Blurb

Katherine nunca pide permiso. Ni perdón. Es dueña de su éxito y de su carácter impenetrable.

En la fiesta de compromiso de su hermana, una broma sobre su eterna soltería hace que Katherine decida que irá a la boda... con una cita.

¿El objetivo? Silenciar a los que creen que "la jefa" no sabe jugar el juego del amor. ¿El detalle? No tiene a nadie en mente.

Su mejor amiga se lanza a conseguirle pretendientes en tiempo récord, pero nada sale como esperan. Con el reloj en su contra, su única opción resulta ser su nuevo asistente: un hombre demasiado encantador, demasiado atrevido y absolutamente fuera de lugar. Entre miradas peligrosas y acuerdos improvisados, Katherine descubre que algunos juegos no se pueden controlar. Y que el verdadero riesgo... es apostar con el corazón.

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Capítulo 1
—Creo que con eso cerramos este asunto. Recuerden que tienen hasta este fin de semana para entregar los avances para la nueva colección —menciona Camil, dando por terminada la reunión. Salimos de la sala de juntas y nos dirigimos a mi oficina. —Jefa, su padre llamó para recordar la fiesta de esta noche —menciona Chelsea al entrar detrás de nosotras. Asiento. Como olvidar el gran evento de los McCarthy. —Encárgate de enviar un obsequio —ordeno, mientras me acomodo en mi silla. —Ya fue enviado, jefa —menciona. —Su juego de joyería fue entregado esta mañana a su ama de llaves y el auto pasará por usted a las 8 pm. —Gracias, Chelsea. Solo termina el reporte y puedes irte. —Como ordene, jefa —sale la mujer con pasos lentos. —¿Cuándo piensas manejar de nuevo? La miro y rueda los ojos dando por zanjado el tema. —Lamento no poder estar contigo esta noche, pero sabes que no soy bienvenida en tu familia —comenta cambiando el tema. —Quisiera ser tú para faltar y así no ver la cara de Kassandra —menciono. —No cabe duda de que la señora Anna tuvo a la hija equivocada —responde Camil y concuerdo con ella. Seguimos con nuestro horario de trabajo hasta que es hora de ir a mi departamento y prepararme para ir a un evento que no pedí ir. Solo a mi padre se le ocurre organizar un evento entre semana. El vestidor de mi departamento parece una exposición. Vestidos colgados como trofeos, tacones alineados por categoría de intención, perfumes que huelen a poder más que a flores. —¿Ese n***o con escote corazón? —pregunta Camil, asomada desde el marco de la puerta. —Demasiado obvio —respondo, probándome un azul noche que no necesita anunciarse. Se acerca con una copa de vino que claramente no pedí. —Tómalo como sedante. La noche será larga —me dice antes de que ella beba de su copa. Me miro en el espejo. El vestido cae perfecto, el maquillaje está en su sitio, el cabello recogido como si no me importara aunque claramente lo hace. Parezco lista. Lo estoy. Pero eso no significa que quiera estarlo. Llego al lugar del gran evento. La fiesta es en uno de esos jardines ridículamente decorados que siempre contratan. —Kate, que bueno que llegas, cariño —saluda, Erick, mi padre al verme. Me abraza y sonrío. —No tuve otra opción —respondo tras soltarlo del abrazo. Niega divertido. Sabe que no bromeo del todo. —Gracias por la pintura, cariño. Sin duda tienes buen ojo para el arte —guiña el ojo Anna. Sonrío. Ella no es mi madre biológica, pero es como si lo fuera ya que es la persona responsable de haberme cuidado cuando mi propia madre me abandonó siendo apenas un bebé. —De nada, mamá. Y felicidades. Espero que pasen muchos años más juntos. Ellos se abrazan y mi padre le da un beso en la sien. Sin duda son una gran pareja. A lo lejos veo a Kassandra, sonríe como si fuera portada de revista. Se acerca, pero no lo hace sola. Viene de la mano de Mark Holmes. —Mamá, papá —saluda de beso a ambos—. Hermanita, no esperaba verte aquí está noche —dice y me da una sonrisa falsa. Le respondo de la misma manera. —Es el aniversario de nuestros padres. Luego miro a Mark. Mi ex mejor amigo. Un hombre de 1.80 de altura, con cabellos castaño claro y unos ojos marrones que parecen ver mi alma, su musculatura es atlética y eso lo hace ver irresistible. —Señor McCarthy, me gustaría hablar con usted un momento en privado —menciona con educación e ignorándome. Algo que no pasa desapercibido por mi padre quien me mira y yo solo finjo no darme cuenta. Suelta un suspiro silencioso. —Por supuesto. Vamos —responde, señala el camino y Mark lo sigue. —Iré a ver si ya tienen listo el banquete —menciona mi madre. Asentimos. —Espero que disfrutes de la fiesta, hermanita —menciona Kassandra con esa dulzura fingida una vez que estamos solas. —Lo mismo digo. —Oh, claro que lo haré. Esta noche te llevarás una gran sorpresa. Me limito a sonreír, solo un poco, nada exagerado. Tras unos minutos, mi padre regresa con Mark. El rostro de mi padre es de seriedad. Mientras que Mark busca con la mirada a Kassandra y sé que algo está por cambiar. Su mirada y expresión lo dice. Mark se detiene frente a mi hermana y hace lo inesperado. Se arrodilla frente a ella sosteniendo una pequeña caja de terciopelo roja. —Kassandra. En esta noche especial, me gustaría pedirte aquí, frente a todos, que te cases conmigo, ¿aceptas? La veo abanicarse conteniendo sus lágrimas de forma dramática. Yo ruedo los ojos. —Oh, Mark. Por supuesto, acepto —menciona. Le pone el anillo y luego se pone de pie para sellar la propuesta con un beso. Los presentes estallan en aplausos y brindis. Me alejo de la feliz pareja y me tomo otra copa de un solo trago. —Si te soy honesto, esperaba que fueras tú y no tu hermana esta noche —menciona mi padre. Lo miro y me ofrece una copa antes de sentarse a mi lado. —Bueno, siempre te dije que Mark y yo éramos solo amigos —respondo. Una corta y leve risa escapa de mi padre. —Mark no te veía solo como su amiga, Kate —desvío la mirada. Lo sé. Él me lo confesó la noche de mi cumpleaños. Hace tan solo un mes atrás. Pero lo rechacé, porque simplemente nunca lo he visto de otra manera. No porque sea un mal chico, sino porque no creo que el amor sea necesario. Al menos no para mí. Cuando uno ama a alguien corre el riesgo de salir lastimado si ese amor no es mutuo. Y Mark merece un amor genuino. Solo espero que no se esté equivocando con mi hermana. —Solo quiero verte feliz —agrega al notar mi silencio. —Soy feliz —respondo. Suspira y ahí está esa mirada. —Sabes a lo que me refiero. Mi salud cada día empeora y lo único que quiero es verte feliz, con alguien a tu lado para que te cuide. No quiero dejarte sola. Un nudo en mi garganta me hace imposible tragar saliva. —Tú vas a durar muchos años para cuidarme —susurro. Odio este tema. Lo sabe. —Ay abejita. Si tan solo dejarás que el amor tocara tu puerta. No respondo. Solo sonrío pues a usado el apodo de cuando era una niña. La fiesta avanza. Mi padre se pone de pie frente a sus invitados y prensa, y comienza su discurso. Estoy junto a Kassandra y Anna. Escuchamos atentos sus palabras hasta que llega al momento que todos esperaban. —Es un gusto presentar hoy a mi sucesora. No fue una decisión sencilla. Ambas son increíbles —nos mira y sonríe—. Pero solo una puede llevar el peso de esta empresa. Sin más preámbulos, la nueva presidenta es Katherine McCarthy. Kassandra me mira y de inmediato se le borra la sonrisa. Yo solo suspiro antes de ir al lado de mi padre. Tras un par de fotos y unas palabras de agradecimiento, me escabullo de entre todos. Salgo al jardín por un momento. Necesito aire. Decido quedarme un momento en esta área que no es tan ruidosa. Mi momento de tranquilidad se rompe cuando la escucho. Kassandra y su grupo de amigas. En la posición en la que me encuentro nadie me ve. —Es increíble. Esa joya debió costar millones. —Comenta una de sus amigas. —Kas lo vale —menciona otra. —Mark fue inteligente al fijarse en ti después de todo —esa voz sí la reconozco. Es Hari, su mejor amiga —¿Cómo le hiciste, Kas? Ella ríe como si de una travesura se tratara mientras sus amigas la alientan a hablar. —Ya, basta. Solo tuve que darle una probada de lo que obtendría si me elegía en lugar de la insípida de Kate. Se ríen. Todas. Aprieto mi mano clavando mi manicura en mi palma. —Te apuesto lo que quieras a que irá sola a la boda —comenta una de ellas. —Por favor, todos lo saben. Mi hermana no tiene pareja porque no hay currículum que cumpla con sus estándares. Es como querer contratar a un unicornio. Kate puede tener la empresa, pero yo siempre tendré lo que ella nunca: alguien que me elija. Eso me hace enfurecer. Por supuesto que puedo conseguir una cita. Además, fui quien rechazó a Mark. De otra manera, Kassandra no tendría oportunidad con él. Y es ahí donde lo decido. No pienso ir sola a esa boda. Y cuando llegue el día, todos sabrán que nadie se burla de Katherine McCarthy.

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