Luca observó el lugar por algunos minutos, con el corazón acelerado y los nervios al límite. Necesitaban una solución de inmediato, de lo contrario, estarían muertos cuando Oso se enterará de lo ocurrido. Fue Aron, quien de manera impulsiva comenzó a correr. No detrás de la camioneta, la cual ya se había perdido en la lejanía, sino en dirección opuesta, justo hacia una pareja de enamorados que pasaba en bicicleta muy tranquilos, ajenos a lo que estaba ocurriendo. —¡Perdón, perdón, perdón, perdón!—se aproximó Aron, y sin previo aviso se interpuso en el camino de ello. Ambos se detuvieron, y sin esperar un instante, los bajo a ambos de un empujón. Antes de notarlo, Kallias estaba junto a Aron, preparándose para montar si propio vehículo. Sin pensarlo dos veces, Luca se aproximó a Aron y

