Los tres caminaron por el laberintico pasillo de la cueva de Oso, adentrándose más y más en el libertinaje y la oscuridad que envolvía los pasillos de aquel abominable lugar. Luca iba avanzando sin mirar nada puntualmente, su mente se encontraba recreando la secuencia de lo ocurrido. Las personas allí los observaban y murmuraba palabras que a Luca no le interesaba entender. Aron y Kallias gruñían entre ellos, enfadados y completamente ajenos al desentimiento de Luca, cuyo corazón se encontraba destrozado. Sin embargo, no fue hasta que la imponente voz de Oso se alzó en el murmullo de la habitación, que Luca logró volver en si: —Ya estoy al corriente de los eventos ocurridos—comenzo a decir el con tono frío—¿Quienes fueron los involucrados? —Fueron los De Medichi—explico Kallias con fi

