—¿Solo fue Macro De Medichi?—prrgunto Oso, mientras se sentaba en su trono y llevaba un dedo a su mentón. —Si señor, solo fue él—respondio con firmeza Kallias, sin la más mínima duda en su mirada. Nadie dudaría de el, ni en lo más profundo de su ser. Si alguien observaba la confianza y seguridad que se extendía a través de los músculos de su rostro, estaría más que seguro de que Kallias decía la verdad. Y Oso no fue la excepción. —Un De Medichi interfiriendo en mis asuntos—dijo pensativo el rey sin corona. Aquel ser cargado de asco, odio y desprecio a la vida. —¿Que quiere decir señor?—pregunto la mano derecha de Oso dando un par de pasos más cerca de el. Espectante. Aguardando el preciso momento en que una orden saliera de sus gajados labios. Oso respondió sin mirarlo: —Un De Medic

