Luca respiro profundo, mientras se adentraba en la cueva de Oso, con Aron y Kallias como escoltas. Tenía miedo, ansiedad y una pequeña corriente de adrenalina recorria su cuerpo conforma daba más y más pasos, aproximandose al centro de aquel depravado reino. Era tonto, absurdo e incluso estúpido sentir miedo por los pensamientos, por lo que su mente lo había llevado a elaborar. Ninguno de ellos había cometido el más mínimo acto de traición hacia esas personas perversas, sin embargo, el miedo existía en su interior carcomiendolo todo. Las personas los observaban con desdén y desinterés, sin embargo, la paranoia en la que se estaba incurriendo Luca lo impulsaba a pensar cosas absurdas. Para el momento en que llegó a la sala cavernosa dónde Oso retosaba sin culpa alguna, Luca ya se había

