—¿Estás seguro de lo que dices?—lo increpo la mano derecha de Oso, mientras su mirada altanera y despectiva lo escuadriñaba por completo. Kallias no se inmutó, permaneció firme, estático, confiado de su decisión. Oso, por su parte, pareció ignorar la cruel acusación de su mano derecha, sin embargo estaba claro que una bruma de duda se arremolinaba en su mirada. El chico que cargaba el infierno en su interior sabía muy bien lo que tenía que hacer, las palabras que debía utilizar para salvar su pellejo. Luca y Aron ya habían tomado una decisión, ahora era su turno de escoger. El optaría por el bando ganador. —Si, estoy seguro—respondio con firmeza Kallias—. Luca y Aron planean robar pruebas de las familias De Medichi y D'Angelo, como así también de esta organización, para exponerlos ant

