Una gran victoria

2082 Words
-Therion amo y señor de las zonas pantanosas del Caos, se te ha invocado para que unas tus fuerzas con nosotros los dioses del Caos. -Conozco para qué me han llamado y he acudido para pactar para destruir a Luciel, sus dragones celestiales y legiones de Elfos. El pacto se dio y la maldad emprendió viaje a los mundos celestiales, innumerables seres asquerosos y repugnantes se reunieron para acabar con Luciel y sus elfos. Grandes ejércitos partieron en inmensas naves nodrizas, con Azatoth a la cabeza todos se dirigieron para la gran batalla. Luciel, Nazgul, Mordor, Phantom, los dragones, águilas y todas sus legiones celestiales aguardaban para el gran ataque, todo era silencio hasta que desde lejos en el espacio, terribles dragones negros se acercaron para empezar la batalla, Nazgul enseguida daría órdenes a los dragones celestiales para que les hicieran frente. Un combate titánico se dio por ambos bandos, los dragones prendían fuego y otros arremetían con sus letales garras, docenas de dragones peleaban sin cuartel, nadie cedía un solo paso, el combate era equilibrado. Al instante, Therion con toda su fuerza y poder tumbó a algunos dragones y en respuesta de ese ataque, Nazgul montado en unas de las grandes águilas fue a hacerle frente. Ambos estaban cara a cara, la furia del dragón miraba fijamente a Nazgul. -Yo sé que tú quieres ser el señor de la creación de tu hermano Luciel, únete a nosotros y juntos lo derrocaremos. -Tú te quedarás con el Trono y nosotros con el resto de la Galaxia. -No me evadas con tus blasfemas palabras inmundo dragón. -No lo niegues Nazgul que hay oscuridad en tu corazón y esa oscuridad se llama "CODICIA". Nazgul sabía que era verdad lo que Therion le decía, pero no podía declarar abiertamente el deseo de su corazón de tener el poder sobre toda la creación, por el cual decidió pelear contra el dragón n***o. El choque de ambos fue descomunal, Nazgul encendido de fuego lanzó bolas de llama mientras el dragón las contrarrestaba con el fuego que salía de su boca. -Es inútil que con fuego me hagas frente Nazgul, YO SOY el fuego en toda su totalidad. Luego Nazgul formó una bola de electricidad y la arrojó, fue un golpe fuerte para Therion y lo hizo retroceder levemente. -Tampoco tus rayos eléctricos me hacen mucho daño, SOY indestructible. Ahora era el turno de Therion y usando su magia, formó desde su cola de espinas unas lanzas hechas de fuego y arremetió contra Nazgul. -Igual te lo digo a ti soberbio dragón, tu fuego no me hace daño en lo más mínimo. YO SOY el señor del fuego. -¡Qué grande es tu arrogancia Nazgul!, seguro pronto estarás con nosotros, eres como YO. La pelea seguía y el combate era igual por igual, ellos seguían batallando y un poderoso sonido de trompeta sonó, las legiones de elfos de Luciel fueron a combatir a los retoños repugnantes de Azatoth. Una m*****e nunca vista en Andrómeda se miraba, incontables naves se veían en el espacio y muchas caían como moscas en los abismos siderales del espacio. Nadie se daba por vencedor, todo seguía de igual a igual. Ahora era el turno de Mordor hijo de Nazgul y del mago blanco Phantom para enfrentar a Shub-Niggurath y Yog-Sothoth. Cada uno iba montado en sus dragones, los unos en los celestiales y los otros en los negros. Poder a poder nadie daba un paso atrás, la balanza entre la Luz y la Oscuridad era la misma, parecía que esta batalla no tendría fin. Finalmente Luciel iba a salir a la batalla y de igual manera Azatoth, los dioses más poderosos entrarían en lo que se llamaría la pelea de los milenios. Se iban a enfrentar los seres más fuertes de la Galaxia, la furia de ambos titanes no se comparaba con nada. Rayos, fuego, electricidad, huracanes y otros elementos del cosmos eran utilizados por ambos dioses. El choque de estos colosos sin duda alguna definiría la victoria. Poder a poder, bondad con maldad, luz y oscuridad. El balance seguía igual pero la sabiduría del Rey de los dioses se haría manifiesto para vencer al "Maligno", una terrible arma soltaría el Rey, la omnipotente "Forner", el arma de luz más poderosa que un dios podía tener en la creación entera. Luciel hizo uso de aquella arma letal capaz de destruir a un sistema estelar completo y algo más, él la activó y una luz hizo quedar ciego a todos los dioses, dragones, elfos y guerreros de las sombras incluyéndome a los semi-dioses entre ellos yo. Azatoth retrocedió junto con Shub-Niggurath y Yog-Sothoth, Therion, sus dragones negros y todos los guerreros de la sombras. Fue el fin de esta primera guerra y la oscuridad tuvo que refugiarse en los abismos oscuros para soportar el impacto a tan potente arma, que a su paso destruyó a algunos dragones negros y a muchos vástagos de los tres dioses/demonios del Caos. La batalla había terminado, Luciel y los suyos habían vencido a pesar que hubo millares de elfos que perecieron, algunos dragones celestiales heridos y muchos mundos quedaron afectados con la colosal batalla. -Hemos vencido hijos míos, dijo Luciel a la multitud de sus ejércitos que quedaron con vida. -Es hora de reconstruir lo que el Maligno ocasionó, muchos mundos quedaron afectados con esta batalla. Nazgul vio la victoria de su hermano pero no se alegraba del todo, él quería que la creación le diese el reconocimiento, esto fue un eslabón más para codiciar la primacía en el Gran Trono Blanco y la Galaxia entera. Con unas palabras de halago y de manera hipócrita felicitó a su hermano por la victoria. -Hermano gracias a ti la creación está a salvo. -Nazgul, juntos lo logramos para vencer al "Maligno". Después de un tiempo de la gran batalla galáctica, hubo un tiempo de paz y Luciel decidiría enfocarse en Aradia para poder regir junto con Nazgul aquel maravilloso mundo. Cuando los humanos comenzaron a poblar Aradia una mujer legendaria nacería, su nombre Bryinhildr que significa la doncella de las estrellas, la más hermosa de las creaciones humanas de Luciel, ella era una mujer verdaderamente hermosa, su piel blanca como la leche, sus ojos radiantes como los soles de Arcoluz, su rostro era comparado solo con la gran diosa del reino del Abgal Lúthien y su cuerpo fue hecho tan perfecto como la creación de Aradia. Ella crecería en un ambiente lleno de guerreros del cual fue entrenada en las artes de la guerra, Bryinhildr era muy noble, de un corazón puro que desde que era niña siempre pensaba en defender a su mundo de cualquier enemigo que quisiera hacerles daño. En ese tiempo el mago blanco Phantom bajó a Aradia para supervisar el avance de las hadas en la forestación de los árboles, las plantas y los riachuelos, junto con algunos enanos y gnomos. Estos seres que trabajaban en la naturaleza son semi-inmortales, de los tres grupos de elementales las hadas son quienes más sobresalían. Todas son seres femeninos, asignadas a la naturaleza, sobre todo en los bosques y riachuelos. Ellas tienen muy cuidado el cabello, siempre limpio, suave, hermoso, fino y de una gran belleza. Sus vestimentas son cortas y varían de colores según sus asignaciones y jerarquías. La Reina de la hadas tiene una investidura dorada que resaltan con colores, las hadas de color verde son aquellas que cuidan de las hierbas y de todos los árboles frondosos. Aquellas de color celeste son las encargadas de mantener las aguas cristalinas de los riachuelos. Las de color rojo son las que dan vida y forma a las flores. Finalmente las hadas violetas supervisan que todo árbol de buen fruto. Luego de ellas están los enanos que cuidan de las montañas, las rocas y todo tipo de piedras preciosas. Ellos son todos masculinos y asexuales, de muy baja estatura y con un cierto parecido a los humanos, sus orejas se asemejan a la de los elfos. Todos trabajan en comunidad y no tiene líder o Rey, son todos para uno y uno para todos. Por último los gnomos, son los guardianes de las minas de oro y plata del mundo Aradia, son seres muy diminutos y visten ropas con diversidad de colores, todos llevan pequeños sombreros y botas puntiagudas. Algunas veces trabajan con las hadas para dar forma a las flores del cual existen muchas variedades. Todos ellos eran dirigidos por la sabiduría de aquel mago que era sin precedentes, todo era formado a la perfección, hermosos paisajes se creaban, flores de los más variados coloridos, los riachuelos con aguas transparentes como el cristal y lo árboles crecían tan frondosos que daban vida a Aradia. Era un ensueño ver aquella maravilla, este mago era único y todo lo reportaba a Nazgul quien finalmente daba los informes a Luciel. Luciel se sentía feliz con la creación de su maravilloso mundo llamado Aradia sin echar de menos a sus otros cinco mundos de su sistema estelar. Todos esos mundos florecían a su voluntad y Nazgul seguía viendo con codicia aquellas maravillosas creaciones. Hubo un día que Nazgul se dirigió a Phantom para darle órdenes y poner ciertos cambios a la creación, Phantom sorprendido con las palabras de él le dijo: -¡Loado sea dios Nazgul!, eres tan sabio en tus recomendaciones pero yo estoy al mando de tu hermano Luciel. -Tranquilo Phantom que todo lo que yo diga es voluntad de mi hermano, por algo soy el dios más grande que se asemeja a él. -Por lo tanto tienes que seguir mis órdenes. Con esta orden, él empezaría a seducir al mago blanco para que poco a poco siguiera sus mandatos y se desligara paulatinamente de Luciel. El plan macabro de Nazgul tomaría forma y lo que el dragón Therion le dijo poco a poco se tornaría en realidad. Al poco tiempo después de quedar terminado la creación en Aradia, Shub-Niggurath, unos dragones y junto con unos seres malignos invadiría aquel mundo para dar a entender que Azatoth no se daría del todo por vencido. Fue una mañana que mientras yo estaba en Aradia, vimos como una neblina espesa negra invadió el lugar y unos dragones mortíferos invadieron el reino y los humanos que nunca habían experimentado la muerte, esta les sobrecogió y miles de ellos perecieron y nadie sabía de qué hacer hasta que Bryinhildr salió con una furia guerrera nunca vista en una mortal y les hizo frente, claro que los dragones la superaban ampliamente pero ella no se daría fácilmente por vencida. Con su intrépido valor Bryinhildr los confrontó ante la burla de los dragones y de Shub-Niggurath, sin embargo cuando uno de ellos se aceró a ella para destruirla con fuego, Bryinhildr hizo un acrobático movimiento y trepándose en él, se dirigió al cuello y lo decapitó. Al ver esta acción temeraria de la doncella guerrera, Shub-Niggurath con su enorme masa nebulosa de la cual sobresalen tentáculos negros, bocas de las que cae saliva, y cortas y retorcidas patas de cabra, envió a dos de sus dragones para que la trajeran ante su presencia y él la destruyese. Pero el dios Luciel viendo desde su Reino celestial la valentía de aquella mortal, bajó rápidamente y en un abrir y cerrar de ojos aniquiló a los dos dragones. Viendo esto Shub-Niggurath desapareció en una nube espera para regresar a la constelación del Caos. Luego de lo ocurrido, el dios se dirigió a la valiente joven para decirle cuan admirado estaba de su valor. -Mujer, eres realmente valiente que has aniquilado a un dragón n***o y has hecho frente a otros más, y eso por eso que he descendido para defenderte antes estas bestias surgidas del Caos. -¿Quién eres tú? -Soy Luciel el Rey de los dioses y la creación. Desde allí empezó un gran amor que a futuro nacería el GRAN PROTAGONISTA de esta historia, “Gondor el semidiós”. Yo amaba mucho a Gondor y lo consideraba mi mejor amigo, él era magnífico y lo admiraba mucho. Lo más triste que resultaría de mi rebelión y de seguir a Lord Nazgul fue la perdida de mi amistad con Gondor. Yo lloraba lágrimas de sangre recordando aquellos momentos que pasaba con él. Ahora como dije al comienzo de este relato, es demasiado tarde para que pudiera existir una reconciliación. Mi lamento ha durado desde aquellos remotos tiempos hasta la actualidad donde me encuentro encarnado como un mortal en un mundo llamado Tierra.
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