Capítulo 4

1615 Words
El resto del camino lo hicieron completamente en silencio, Kattia quien lo inicio solo había planeado irse por un tiempo lejos hasta que David se calmara y ella a pudiera explicarle e incluso probarle que el supuesto romance entre ella y Rafael era solo un malentendido. Al final, decidió no pedir más la oportunidad de explicarse, creía conocer a ese hombre que fue su amigo desde que eran adolescentes y quien era su novio desde hace tres años. Aunque prácticamente él había pasado más de año y medio en él extranjero. Su noviazgo había sido secreto, solo las familias implicadas lo sabían. A excepción de la madre de David. Sin embargo, hoy. Kattia, acaba de descubrir que que era un completo extraño para ella. Lo peor que pudo a ver hecho fue usar a su familia. Sabía lo rencoroso y vengativo que podía ser David, pero no pensó que llegaría tan bajo. En anteriores peleas que habían tenido, cuando el se enojaba y no quería entrar en razón ella simplemente desaparecía del radar y volvía cuando se cercioraba que él estuviera calmado, entonces hablaban y lo resolvían. Cuando ella era la enojada, David no se alejaba, permanecía a su lado soportando su regañina o incluso la cargaba sobre su hombro la tumbaba en la cama y allí la abrazaba fuerte hasta que ella dejaba de forcejear y se callaba, entonces hablaban. No obstante, esta vez. Parecía que no iba a suceder ninguna de las dos cosas. Kattia tomó la decisión en ese instante que sería solo una esposa con título. La poca fé que tenía en su relación había muerto. Pego su cuerpo a la ventana, sin embargo, su mano derecha fue detenida por las esposas que tenía, la miro con el ceño fruncido. Como ella quería estar pegada a la ventanilla, halo con fuerza la mano hasta que obligó a David moverse para ella estar donde quería. —Podrías simplemente decirme que me moviera — gruño. Ignorandolo ella le inclinó su cuerpo a la ventana y reposo su cara en el vidrio, mirando el exterior. Sus pensamientos se vieron abrumados, pero pronto desecho todos ellos para poder cerrar los ojos y simplemente poder dormir. Por otro lado, David estaba sumergido en su propia ira y convicciones. Estaba enojado, más de lo que alguna vez lo estuvo. Desde adolescente había estando enamorado de Kattia e incluso mantuvo su amor por ella en secreto solo porque su amigo se mantenía interesado por ella. Le fue indiferente, tratando de olvidarse de esa mujer, pero él amor pudo más hasta que años después tuvo el valor de revelar sus sentimientos. Pero ahora se arrepentía. Se preguntó si Kattia al principio lo había elegido a él solo por su dinero, pero al final no lo soportó más que decidió huir con el verdadero amor de su vida. La fortuna de Rafael no era tan grande como la de él, por eso ella lo prefirió. Había pasado toda su vida enamorado de una mujer que no lo quería. Había escapado de mujeres como esa todo el tiempo, pero al final cayó en las garras de una. Solo de pensar en eso su ira aumentaba. No permitiría que se salieran con la suya, no dejaría que ella se vaya con otro después de engañarlo. No. Él no iba a decir que otros fueran felices mientras él fuera infeliz. Apretó los puños de sus manos. La haría la señora Draganesti y eso sería el título de sus pesadillas. Llegaron al lugar donde iniciaría el calvario de sus vidas. Kattia intento bajarse de su lado al igual que David por el suyo propio, pronto ambos calleron nuevamente sentados en sus puesto a causa de las esposas. Se miraron con enojo. —Saldré primero — anunció. Ella era terca y quiso salir por su lado. Pero David era más fuerte así que tiro de su brazo y ella estuvo en la mitad del asiento. — Saldrás por donde yo diga — puso un pie fuera del auto y Kattia no le quedó más remedio que ir detrás de él. Afuera se encontraba Zac con Thomas esperándolos. Al verlos, los dos hombres fijaron sus ojos en 3l lamentable estando en que se encontraba la mujer, Zac fue el primero en correr y ofrecerle su chaqueta. — Eh, cuñada ¿No tienes frío? — Sin que ella respondiera le colocó la chaqueta donde sus hombros. Ella sonrió débilmente en agradecimiento. —¿Y donde están tus zapatos? — pregunto Thomas. — Se preocupan mucho por una mujer que no le es fiel a la familia— los regaño David. Los hombres valientemente no dieron un paso atrás esta vez. No importa lo que hubiese hecho Kattia ellos no podrían verla en tal Estado, desde que conocían a la chica la habían querido como una hermana pequeña. Ellos tenían la plena fe en que todo era un malentendido ¿Pero quienes eran ellos para detener al jefe de la familia? No serviría de nada, David era de los que no entraban en razón ni aún viendo las pruebas que demostraban su error. —Es una mujer y hace mucho frío — justificó Zac sin quitar la chaqueta de Kattia. David resoplo, al parecer todos estaban cegados por esa traidora. —Ya que, Thomas ve con el chofer —ordenó— los demás entremos. Se dirigieron a las escaleras hasta llegar a la entrada de la iglesia, al Fondo se encontraba el padre y el notario. Ambos mantenían una charla. Al verlos de pie, detuvieron la conversación y esperaron en sus lugares. David siguió caminando, obligando a Kattia a hacer lo mismo. Ella mantuvo su mirada hacia el frente. Herida, paso a la vez molesta siguió caminando con dignidad. —Muy bien — Inició el padre en cuanto llegaron a él— Empezaremos con la boda religiosa antes de la civil, normalmente es al contrario, pero en vista de la situación lo haremos de esta manera ¿Les parece bien? —Muy bien, que sea rápido por favor— Fue David quien habló. El padre inicio la ceremonia con lo trivial, hablandoles sobre el compromiso que era el matrimonio y los votos nupciales. —¿Vinieron ustedes, libremente hasta este lugar para el sagrado matrimonio? — preguntó en padre. Kattia no miro a David, ni él a ella. De hecho ninguno respondió. —Es necesario que respondan para seguir con la ceremonia. —Padre, si digo que no de todos modos la boda continuará — bufo Kattia— No vengo por mi voluntad, pero tengo que decir que si para que mi familia no quede sin dinero. Entonces si, estoy aquí libremente y por mi voluntad. A su lado David apretó lo diente con disgusto. El padre quedo anonadado ante la respuesta, ella tenía toda la razón. Un poco incómodo siguió con la ceremonia. —Muy bien, como ambos están aquí libremente y por su voluntad, procedo con la fase final de la ceremonia— concluyó— Señor David Draganesti ¿Acepta usted como esposa a Kattia López? —Si, acepto— respondió con frialdad. —Señorita Kattia López ¿Acepta usted como esposo al señor David Draganesti. —Desearía decir que no— David le apretó la mano en advertencia, Kattia fruncio el ceño — Si, acepto. —Muy bien, entonces. Pueden proceder a colocarse los anillos —No tenemos — —Oh, bien. Entonces... Los declaró marido y mujer, puede besar a la novia— terminó con incomodidad el cura. No hubo beso, por ambas partes solo hubo una mirada de despreció que confundió a un más al cura. —Trae los papeles — ordenó David. El notario de la familia se acercó con una carpeta. En el tiempo que se fue David, Thomas y el notario habían trabajado en el acta de matrimonio, habían impreso los documentos y con el sello del notario habían tenido listos los papeles. — Firma —le indico a Kattia luego de que él firmara. En respuesta ella alzó sus manos atadas. —Sueltame, así no podré firmar. —Pues te tocará así, no terno las llaves. Molesta ella le arrancó con brusquedad él lapicero y firmó como pudo. —Listo ¿Contento? En eso entró Thomas con una caja en sus manos. —Kattia, mira ponte estos zapatos—le señalo la Caja. Enternecidad ella sonrió agradecida. —Zac, por favor tomanos una foto a la feliz pareja — le pidió rencorosa. Zac los miro con la boca abierta, aquello era tan surrealista que pensó que todo era un sueño ¿o tal vez pesadilla? Pero que rayos era lo que estaba pasando. —Haz lo que dice —le ordenó David sin interés. Zac nervioso saco su celular. En eso Thomas saco los zapatos para colocarselos a Kattia. —Espera —lo detuvo— Deja así, los usaré luego de la foto, quiero mostrarle esta foto a los hijos que jamás tendremos — mientras decía esto sonreía con inocencia. Ha David no le hizo ninguna gracia su comentario, pero no dijo nada. La pareja de recién casados se mantuvo de pie sin realizar alguna acción cariñosa para la foto. Ninguno sonreía, no se movían e incluso Kattia se alejo unos centímetros del cuerpo de su esposo. Para la siguiente foto ella alzó el brazo esposado. —Zac, enfoca justo aquí — señalo sus manos esposadas— Y por favor, una de cuerpo completo y otra a nuestros rostros. La incomodidad era era evidente para todos los presentes, pero ella parecía indiferente a todo aquello. Zac hizo lo que ella le pidió hasta que David los detuvo con molestia. —Ya deja eso, vámonos. Necesito una ducha — gruño.
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