Maye Conozco bien mis debilidades, sé dónde me quiebro y dónde me rompo. Compartirlas con Salvador nunca había sido parte del plan. Pero en el transcurso de una sola noche le entregué todo. Mis ataques de pánico, mi miedo a las alturas, incluso mi temor a salir con alguien; la forma en que me aferré a él más de lo necesario por el simple placer de tenerlo cerca. Él lo vio todo. Lo que somos ahora no existe; es una palabra que no aparece en el diccionario. Dos personas que se conocieron como desconocidos. Que se disfrutaron como desconocidos, pero que se han conocido como amigos. Dos personas que viven vidas muy distintas y que deben acatar las normas del lugar de trabajo. Y aun así, lo de ayer ocurrió. Le entregué toda mi fragilidad y él la sostuvo en la palma de su mano hasta que fui

