Maye Toby agarra la credencial de la conferencia que cuelga de un cordón alrededor de mi cuello y la gira de un lado a otro. —Aun así se ve bastante bien. —No se ve bien —protesto—. Parece que se hubiera caído dentro de una taza de café, porque eso fue exactamente lo que pasó. —Bueno, más o menos combina con tu vestido. Es color blush. —Se supone que es durazno. —Extiendo la mano y la apoyo en el hombro de Toby—. Aprecio mucho la charla motivadora, pero seamos realistas: voy a tener que abandonar la idea de enmarcar esto algún día. Se ríe. —¿Te imaginas al sociópata que haría algo así? —¿Te refieres a mí? —Si el zapato te queda —dice, apoyándose en la mesa alta de bebidas junto a la que estamos. No han pasado ni quince minutos desde que terminó el último taller y el salón de confe

