Una vez que vamos caminando a su tienda, Rashid me toma de la mano, el sol ya está por terminar de esconderse lo que nos ofrece una vista romántica de las dunas, estar aquí con él se siente cómo si fuéramos dueños del mundo y el tiempo, llegamos a la entrada y me siento dudosa, cierto que me siento atraída inexplicablemente hacia él, pero nos estamos conociendo, veo sus ojos que buscan ese permiso que no me atrevo a negarle. Me hace pasar y cierra la abertura de entrada de modo que nadie de afuera pueda molestarnos, yo intento calmar mis emociones observando todo a mi alrededor, sin duda, todo es lujo, está tienda parece una casa completa en su interior, con una decoración hermosa, diferentes ambientes, alfombra, pañuelos con motivos de colores, el área de la habitación no es visible desd

