La mañana comienza temprano, Nefertari me despierta un poco acelerada y agitada, parece nerviosa y tensa pero deduzco que se debe a que el Sultán está incluido en este viaje y tendrá sus propias exigencias, sin embargo, me pongo en pie rápido y sigo sus instrucciones sin retraso pues no quiero causarle más peso del que parece tener. —Empacare ropa para un par de días, sin embargo, como estaremos en el desierto y el clima allí es muy caliente y seco se encargaron unos vestidos especiales con sus medidas, que serán entregados directamente allí. —Está bien, no hay problema, me dejaré guiar por ti, sabes que no conozco las tradiciones y no quiero ofender al sultán, ni a nadie. —Estaré de la mano contigo en todo mientras me sea posible. —¿Me permites darte un abrazo?, te ves algo tensa—, m

