casate conmigo

1251 Words
― Tú me das lo más importante, tu amor, tu ternura, eso es lo que a mí me mantendrá con vida ― hablo Violeta dándole un beso corto en los labios. ― Eres lo mejor que me ha pasado en la vida ¿Sabías? ― decía Marcelo tratando de sonreír, por lo que ella le da un beso en la mejilla haciendo camino hasta llegar a sus labios. Por lo que ella se besa apasionadamente con Marcelo, ambos sonreían al ver que sus besos iban un poco más allá, querían amarse él, la deseaba, quería hacerle el amor, besarle hasta la sombra, por lo que se van a un departamento que él había rentado hace poco. Subiendo a la habitación, Marcelo llenándola de besos de caricias, eran tantas las caricias que ella sonreía tiernamente besándose apasionadamente, dejando la ropa alrededor de la habitación. Mientras que Eva cuidaba de Juan cuando entra Sabine a sentarse en esa habitación. ― ¿Dónde está tu hermana? ― pregunto Eva una vez que Juan estaba dormido. ― Salió con Marcelo ― dijo Sabine tratando de sonreír. ― No puedo creer que tu hermana se largara con ese muerto de hambre ― hablo Eva furiosa mientras se salía de la habitación. ― Mamá, mi hermana es mayor de edad ― hablo Sabine negando con la cabeza. ― En vez de que se fije en Diego Salazar se fija en un muerto de hambre que no tiene oficio ni beneficio ― hablo Eva molesta por lo que ella negó con la cabeza, ― Diego no es lo que parece mamá, tienes que darte cuenta de que él es ― dijo Sabine, pero no pudo terminar la oración, ya que su madre la había interrumpido. ― Diego es buena persona que solo lo que hace es preocuparse por tu hermana ― dijo Eva haciendo que él negara con la cabeza. ― Espero que cuando te des cuenta no sea demasiado tarde madre ― hablo Sabine despidiéndose de su padre y de su madre que estaba empecinada porque Violeta se comprometiera con Diego, quien estaba planeando en como hundir más a Juan Ferrara. Al día siguiente Marcelo le da un beso en la frente a Violeta, verla desnuda le hacía sentir la mejor de las experiencias vividas, nadie le hacía sentir mejor como ella lo lograba, era su cómplice, era su amor, su amiga y estaba dispuesto a luchar contra todos si fuese necesario para lograr ese matrimonio que estaba en puerta. Ella despierta, estaba feliz después la noche que habían pasado en estos momentos, existía felicidad, existía amor, Violeta quería seguir al lado de Marcelo porque lo amaba tanto, era su amor que pensaba que jamás se acabaría. Desde entonces había pasado más de una semana, Juan había regresado a prisión estando en recuperación, sin embargo, Héctor hacía lo imposible por sacarlo de la cárcel, pero parecía que todo lo que hacía le resultaba de la peor manera. ― Tengo que sacar de la cárcel a Juan Ferrara, no puedo permitir que el este lejos de su familia ― hablo Héctor pensando en voz alta mientras se pasaba las manos por su cabello. Puesto que Violeta trabajaba para juntar dinero y sacar a su padre de la cárcel a pesar de que Diego continuaba molestándola y haciéndole la vida imposible, sin embargo, Marcelo había ido al estudio, el señor le mostraba todo lo que tenía en el estudio de grabación le había resultado impresionante. ― Este es el estudio de grabación ― le dijo el cazatalentos presentándolo con el maestro de música que estaba a cargo. ― Solo Confía Marcelo, tienes talento, solo falta pulirla, adaptarla ― hablo de nuevo haciendo que él solo asintiera. ― Gracias por la oportunidad ― respondió Marcelo agradeciendo por lo que él solo sonríe dejándolo con el maestro de música que le enseñaría a vocalizar. Su sueño se estaba haciendo realidad, ese sueño que no estaba dispuesto a desperdiciar, pues todo le estaba resultando de la mejor manera lucharía por este sueño, lucharía hasta poderse casar con Violeta Ferrara, su gran amor quien salió del restaurante, estaba por tomar un taxi cuando Diego la sorprende. ― Hola hermosa ― respondió Diego sonriendo. ― ¿Qué quieres? ― pregunto Violeta con los brazos cruzados. ― Ven sube a mi carro ― le dijo Diego tratando de sonreír. ― No pienso subirme a ningún lado ― respondió Violeta molesta. ― No empieces con tus niñerías ― le dijo Diego molesto. ― No son niñerías, simplemente no pienso seguir con alguien como tú ― hablo Violeta, por lo que Diego la sujeta del brazo fuertemente. ― Escúchame bien Violeta, tú estarás conmigo al menos que quieras que tu padre muera en la cárcel ― hablo Diego haciendo que ella lo mirara asustada. ― Fuiste tú ― respondió Violeta un tanto desconcertada. ― Claro que fui yo estúpida ¿Y sabes? No sabes cuanto disfrute que tu padre estuviese al borde de la muerte ― contesto Diego sonriendo maliciosamente. ― ¡Eres un miserable! ― hablo Violeta dándole una bofetada a Diego. ― ¿Cómo pudiste? ― hablo Violeta con los ojos llorosos. ― ¿Sabes por qué lo hice? Por qué no puedo tenerte conmigo porque te fijaste en ese muerto de hambre ― le dijo Diego furioso sujetándola de los hombros. ― Porque tú no puedes ser de nadie más que mía ― le dijo Diego tratando de besarla, por lo que ella se suelta bruscamente de él. ― ¡Miserable! ¡Por tu culpa mi padre está en ese agujero! ― gritaba Violeta por lo que él reía maliciosamente. ― Aunque puedes hacer algo para salvar a tu padre, cásate conmigo Violeta, de esa manera tu padre saldrá de prisión ― le dijo Diego sonriendo burlonamente. ― No lo haré ― hablo Violeta tajantemente. ― Tú decides Violeta en tus manos, esta salvar a tu padre o de lo contrario morirá ― hablo Diego haciendo que ella negara con la cabeza. ― No sabes cuanto te odio ― respondió Violeta mientras que lágrimas caían por sus mejillas. ― Y no sabes de lo que soy capaz con tal de tenerte a mi lado ― respondió Diego, sonriendo maliciosamente, dejando a Violeta llorando, pues por primera vez se sentía acorralada. Por lo que toma un taxi al llegar a su casa ella lloraba amargamente cuando ve a su madre. ― Hija Diego, vino tal vez puedan sacar de la cárcel a tu padre ― dijo Eva tratando de sonreír. ― Diego no es más que un miserable ― hablo Violeta furiosa. ― No quiero volver a saber de él ― respondió Violeta llorando. ― Hermana ¿Qué sucede? ― le dijo Sabine tratando de calmar a su hermana. ― Odio a Diego Salazar, lo odio con todas mis fuerzas ― hablo Violeta, furiosa por lo que Sabine la abraza tratando de calmar. ― Violeta, que pasa por qué ― dijo Eva haciendo que Sabine la interrumpiera. ― Mama es mejor que la dejes tranquila ― hablo Sabine haciendo que él asintiera. Más tarde, Marcelo fue a ver a Violeta le había mandado un mensaje que estaba afuera de su casa, por lo que Violeta baja a verlo, por lo que lo abraza con todas sus fuerzas. ― ¿Violeta que sucede? ― hablo Marcelo un tanto desconcertado, no tenía idea de lo que estaba pasando. ― Prométeme que pase lo que pase siempre estarás a mi lado ― hablo Violeta llorando desconcertando a Marcelo.
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