Valeria —Oh, Dios —murmuro bajito, y la mano que Harry mantenía en mi mejilla va a mis labios. Él coloca un dedo en los suyos pidiendo que haga silencio y es rápido adentrándonos a la regadera. Abre la llave y el grito que quiero soltar queda atrapado. Me cubre con su cuerpo y escuchamos la puerta abrirse y a Cindy comenzar a caminar por el lugar. Mierda, estoy acabada. Cindy es una de las fieles empleadas de mamá; si me descubre con Harry así, me matarán. Oh, Dios. No quiero imaginar todo lo que pensaría al encontrarnos en esta posición. Él desnudo, con tan solo una toalla cubriéndolo, y yo mojada con él, que no es mi novio, que solo es un simple empleado para todos en esta casa. Imagino los comentarios malintencionados, los señalamientos como si yo estuviese haciendo algo malo, porque

