Los truenos que iluminaban la ciudad y que se veían espectaculares desde el pent-house que poseía, eran un tonto distractor para su cabeza. ¿En qué momento había dejado que Theo se le metiera tan adentro? La mujer que hacía unas semanas consideraba la mejor amante, esa noche se convirtió para Zion en un sucio recuerdo y un mal sabor de boca. Cada gemido de Samantha se escuchaba tan fingido como los de él, por eso cuando ella logró el orgasmo, dejó la actuación y dando una tonta disculpa se dispuso a bañarse. En la ducha Kobe restregó la piel hasta enrojecerla, parecía que el desagradable olor a perfume no se quitaba, lo único que logró apartarlo de su olfato fue tomar un poco de lejía y sobarlo como quien deseaba matar una infección. Se vistió y recogió la ropa que se puso ese día, cua

