Cincuenta y uno

945 Words

Perdida en los pensamientos estaba cuando la puerta volvió abrirse, una vez que se encontró con los ojos de Marcos, tembló —¿Aún no estás lista? Maite se alzó de hombro, y Marcos caminó hasta ella a pasos gigantes, una vez que estuvo frente a ella le tomó la mano donde sostenía el vestido, Maite tragó grueso, pero no dejó de observar los oscuros ojos de ese hombre —A Marcos Heredia, nadie lo desobedece. Dicho eso Marcos giró a Maite, de forma rápida le extrajo la blusa. Ella se quedó estupefacta viendo como la blusa salía tan fácilmente por sobre sus brazos —¿Qué haces? —Si no quieres ponértelo tú, te lo pondré yo. A la fuerza le metió la mano en la manga y de la misma forma por la cabeza, una vez que lo logró, la acercó a él y mirándola con intensidad, la lanzó sobre la cama. Maite

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